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Más que un premio, herramienta de trabajo y fuente de nuevas responsabilidades

Por Agustín Lage Dávila.

-Compañera Rectora Dra. Miriam Nicado;

-Profesores y Alumnos de esta trinchera de soberanía y justicia social que es la Universidad de La Habana;

-Compañeros invitados:

Pudiera pensarse que a partir de un cierto momento en la vida ya no hay espacio para nuevos compromisos; pero hoy para mí se hace muy claro que eso no es así, pues este título Doctor Honoris Causa es fuente de compromisos superiores, que espero poder cumplir.

Lo recibo no como premio, sino como herramienta de trabajo, y como fuente de nuevas responsabilidades.

También es este un momento de inevitable reflexión, pero prefiero reflexionar no sobre lo que pudieran haber sido mis aportes científicos y docentes en cada etapa, sino al contrario, comentarles lo que cada etapa me aportó a mí, lo que me permitió aprender.

Esos aportes recibidos de muchos profesores y compañeros, son más numerosos y más importantes que los yo pueda haber hecho. Uno siempre está en deuda con esta sociedad socialista que nos ha dado tantas oportunidades y esa deuda incluye el deber de interpretar y trasmitir lo aprendido.

Toda trayectoria está marcada por transiciones, y puede ser útil a los más jóvenes describir lo aprendido en cada una de ellas. De eso quisiera hablarles hoy:

La etapa preuniversitaria y universitaria de mi generación, fue la de la fervorosa y fascinante década de los años 60: La creación del Partido Comunista, La Ofensiva Revolucionaria del ´68, la epopeya internacionalista del Che, la solidaridad con Vietnam, el despertar anticolonial de África, la universalización de la enseñanza universitaria en Cuba, los planes de becas constructores de igualdad social, las campañas de recogida de café, la zafra grande del año ´70.

Incluyo mi período como miembro del Comité Universitario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Nos aportó a los jóvenes de aquella época el compromiso con la construcción de una sociedad más justa que dejase en el pasado al mismo tiempo al subdesarrollo y al capitalismo. Nos aportó la comprensión de que cualquiera que fuese la obra profesional o científica que emprendiésemos, esta era sólo una parte de una obra revolucionaria mayor, que le daba sentido a cualquier esfuerzo. Definitivamente la vocación verdadera era la Revolución, y la ciencia era un instrumento para realizarla.

Por eso, y cuento aquí por primera vez esta anécdota, cuando en el IV Congreso del Partido de 1991 en el que se habló mucho sobre el Polo Científico, un presentador dijo algo así como: “y ahora van a hablar los científicos…”. Me atreví a rectificarle y decir: No….Ahora van a hablar los comunistas que trabajamos en el campo de la ciencia..”

Las primeras etapas de formación como científico, el postgrado en el CNIC (en aquella época parte de la Universidad) y luego en el Instituto Pasteur de París, además de las primeras experiencias de lo que es la vida diaria en un laboratorio de investigaciones experimentales, sembraron la confianza en el poder del pensamiento racional y del método científico para entender la realidad y transformarla.

lustraron los rasgos propios de las ciencias biológicas, que las distinguen de la física y la química, por su grado mayor de complejidad. Ilustraron que la ciencia no tiene caminos fáciles, y que no existen sustitutos para el compromiso de hacer “buena ciencia”. Lleva mucho tiempo de trabajo callado y anónimo, antes de poder decir “algo”.

Pero al mismo tiempo, los primeros resultados y las primeras publicaciones solidificaron la confianza de que los cubanos podemos, Cuba puede.

Los años en el Instituto Nacional de Oncología, demandaron aprender cómo conectar las ciencias básicas, primero con las ciencias clínicas y luego con la epidemiología y los programas de salud. Nos enseñaron que el método científico de pensamiento no es exclusivo de los laboratorios experimentales ni de las ciencias básicas. Es una manera de pensar y una conquista de la cultura.

La participación en la construcción del Programa Nacional de Cáncer nos permitió comprender que la Salud es una ciencia social, con componentes de biología y no al revés. Y que la longevidad humana saludable, que ya se expresa claramente en nuestra estructura demográfica, no es un producto colateral de la selección natural biológica, sino una conquista de la creación de conocimientos, cohesión social y valores. La experiencia reciente del enfrentamiento a la pandemia de coronavirus ilustra muy bien ese concepto.

Esta etapa del Instituto de Oncología coincidió con una enriquecedora experiencia de participación en el Comité Asesor de Investigaciones en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), espacio de interacción con profundos pensadores sobre la Salud Pública en nuestro continente, y de intensos debates sobre cómo poner la ciencia en función de las necesidades de las poblaciones humanas.

Ilustró la complejidad intrínseca de las intervenciones de salud y la necesidad de articular todos sus componentes, de manera transdisciplinaria, si se quiere tener impacto en los indicadores.

En un debate internacional una buena amiga de Cuba me dijo: “Mira, en este mundo de la Salud Pública hay muchos que escriben y no hacen nada de lo que escriben, pero ustedes los cubanos, hacen y no escriben lo que hacen. Elogio y crítica a la vez, que me enseñó la importancia de escribir las experiencias y de dar ahí “batallas de ideas”. Escribir es una responsabilidad ante los que vienen después. De esa comprensión salieron los primeros artículos que pudieran entenderse como de “ciencias sociales”.

Luego vino la etapa de la biotecnología, el contacto directo con el liderazgo, el magisterio y la audacia de Fidel Castro, la construcción física del Centro de Inmunología Molecular (también aprendí mucho de los constructores), y la creación de conexiones entre la ciencia y la producción, y entre estas y la economía. Esa etapa nos hizo entender el concepto de investigación “a ciclo completo”, es decir asumiendo las complejidades de llevar el resultado científico hasta la realización productiva y económica.

Al colectivo de biólogos y médicos del naciente CIM se sumaron físicos, matemáticos, ingenieros, abogados y economistas; y eso expandió notablemente nuestro campo visual, e ilustró el poder de las “ciencias de convergencia”, cuando campos del conocimiento hasta entonces separados, convergen para crear algo nuevo.

Así sucedió cuando la biotecnología moderna emergió de las interacciones entre la genética, la inmunología y la ingeniería de las fermentaciones. Así debe suceder en los próximos años, cuando continúe el acercamiento entre las ciencias biológicas y las ciencias de la información, la gestión de datos, la inteligencia artificial, las nanotecnologías, la robótica y otros componentes de la cuarta revolución industrial que se acerca a gran velocidad.

La tarea de dirigir el CIM nos acercó a las ciencias empresariales y a la gestión de proyectos; y al concepto mayor de “Economía del Conocimiento”, que después se vinculó al concepto de Empresa de Alta Tecnología, que hoy está en los Lineamientos del Programa Económico y Social de la Revolución.

Esta tarea nos aportó también una comprensión de la importancia y las complejidades de la inserción de la economía cubana en la economía mundial, a través de las palancas de la ciencia,  e incluyó el reto de las negociaciones internacionales que condujeron a exportaciones en decenas de países, a la valorización y  la negociación de activos intangibles y la creación de empresas en contextos tan disímiles como pueden ser Canadá, China, India, Argentina, Brasil, Singapur y Tailandia, por solo mencionar los más complejos. Cada una era como un curso de postgrado sobre contextos y culturas diferentes, el cual habría que aprobar o suspender.

La Asamblea Nacional del Poder Popular, en su Comisión de Asuntos Económicos, que en 1993 era, como lo llamó Fidel “El Parlamento del Período Especial”, y las tareas de desarrollo local en el municipio de Yaguajay coincidieron en tiempo con la Biotecnología, y fueron una tremenda escuela de realidades sociales y de cubanía. Cuando uno está expuesto a espacios diversos (geográficos y culturales) de la realidad, es cuando puede ver mejor las esencias que los atraviesan a todos.

Coincidió esta etapa también con el difícil Período Especial, en que Cuba perdió el 35% del PIB, pero no perdió ni una décima porcentual de su voluntad de resistir y de su confianza en el futuro.

Cada sesión de la Asamblea era un diálogo con Fidel. El Che describió este proceso de interacción de Fidel con la gente, en su clásico ensayo sobre “El Socialismo y el Hombre en Cuba”.  Esa escuela nos permitió entender los roles de la ciencia en el proyecto social socialista cubano y aspirar a que el método científico de pensamiento se convirtiese en un componente de la cultura general del cubano y en un motor de nuestra economía. Nos permitió también apreciar de cerca el poder catalizador de la docencia universitaria en la sede municipal.

Compañeros:

Un reconocimiento como este frecuentemente incita a hablar sobre el pasado, pero les pido que me permitan utilizar esta ocasión para hablar también sobre el futuro.

Viendo todas esas etapas en retrospectiva, ellas se nos presentan como un gran período de aprendizaje, de enseñanzas que debemos a otros (algunos están aquí hoy) y que solamente tendrían sentido en función de las tareas que hay que emprender de ahora en adelante. Como dijo Shakespeare: “el pasado es un prólogo”.

Martí, que lo dijo todo, también desarrolló esta idea y expresó que: “La antigüedad es un monumento, no una regla: Estudia mal quien no estudia el porvenir”.

Y es que la ciencia tiene ahora responsabilidades nuevas. Y eso hay que entenderlo bien, porque son ciertamente nuevas. El espacio de la ciencia en las sociedades humanas está cambiando y los roles de la ciencia son hoy bien diferentes a los que eran incluso a mediados del siglo XX. Y eso es especialmente así para Cuba.

En un mundo globalizado y de rápidos cambios tecnológicos, el desarrollo económico depende cada vez más de la conexión de nuestra economía con la economía mundial, y eso no puede hacerse exportando productos primarios de bajo valor agregado, para importar manufacturas de alto valor agregado. Esa conexión hay que hacerla con productos y servicios de alto contenido de conocimientos, y ello demanda capacidades de asimilar creativamente conocimientos y tecnología nuevas, y demanda capacidades de crear conocimiento, es decir, de ciencia e innovación.

Se trata de insertarnos en los flujos globales, no solamente de productos, servicios y capital, sino en los flujos globales de conocimientos.

El aislamiento económico y tecnológico es un enorme riesgo para nuestro proyecto social. El enemigo lo sabe, y por eso mantiene el bloqueo. Pero nosotros lo sabemos también y contamos con la ciencia para reforzar nuestras conexiones con el mundo.

En un mundo de enormes y rápidos flujos de información, la soberanía nacional (que necesitamos para poder realizar nuestro proyecto de justicia social) depende de nuestra capacidad colectiva de pensar las realidades mundiales con cabeza propia, y depende otra vez de nuestra capacidad de crear conocimiento. Lo dijo Fidel, como tantas otras cosas, en 1991: “La independencia no es una bandera, o un himno, o un escudo. La independencia no es cuestión de símbolos. La independencia depende del desarrollo, la independencia depende de la tecnología, depende de la ciencia en el mundo de hoy”.

También el socialismo, sistema en que seguimos confiando como forma superior y sostenible de justicia social y convivencia humana, depende del desarrollo científico y técnico. La confianza en la posibilidad de un sistema social superior, y la confianza en la ciencia, nacieron juntas en la historia.

La ciencia, y el conocimiento en su sentido más amplio, son un producto social. Nadie puede poseer todas las piezas de conocimiento previo necesarias para descubrir o inventar algo. Y en la misma medida en que la vida económica dependa de la ciencia socialmente construida, se hará más insostenible la contradicción fundamental del capitalismo entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación.

Una economía cubana basada en el conocimiento será no solamente más eficiente y más desarrollada, sino también más socialista.

Son las fuerzas productivas técnicamente avanzadas las que hacen inviable que sea el mercado la forma principal de las relaciones entre las personas. Hacer ciencia, en Cuba, es también defender el socialismo.

La sociedad socialista, justa, próspera y sostenible a la que aspiramos, requerirá cada vez más una cultura científica, y no se trata de una u otra institución científica, vinculada a la ciencia mundial, sino de la integración del pensamiento científico en la cultura general del cubano, en todas sus instituciones, en todas sus tareas sociales, en todos los espacios territoriales.

Cuando se siembra ciencia en una sociedad no se obtienen solamente nuevos conocimientos o tecnologías, se siembra también una cultura de racionalidad, pensamiento basado en datos, construcción de hipótesis verificables, objetividad, debate, crítica y verificación constante e independiente, todo lo cual es fuente de ética y valores, y levanta un muro de contención contra la superficialidad, la superstición y la pseudociencia. Todos debemos ser “hombres de pensamiento”.

La Constitución de la República, que discutió y aprobó la inmensa mayoría de los cubanos en el 2019, captura muy claramente la idea de las nuevas responsabilidades de la ciencia. Es un enfoque nuevo en nuestra historia constitucional. Las Constituciones anteriores no daban ese protagonismo a la Ciencia, la Tecnología y la Innovación.

La Constitución de 1940 (que Raúl Roa, en esta misma Universidad, caracterizó como “un camino y no una meta”) apenas mencionaba en su Artículo 47 que “son libres la investigación científica, la expresión artística y la publicación de sus resultados”.

La Constitución socialista de 1979 ya implicaba explícitamente al Estado, al establecer en el Capítulo IV de Educación y Cultura (inciso f) que “La actividad creadora e investigativa en la ciencia es libre. El Estado estimula y viabiliza la investigación y prioriza la dirigida a resolver los problemas que atañen al interés de la sociedad y el beneficio del pueblo”.

Pero esta nueva Constitución del 2019 aborda el tema de la ciencia en su Título II de Fundamentos Económicos, y dice en su Artículo 21: “El Estado promueve el avance de la ciencia, la tecnología y la innovación como elementos imprescindibles para el desarrollo económico y social. Igualmente implementa formas de organización, financiamiento y gestión de la actividad científica, propicia la introducción sistemática y acelerada de sus resultados en los procesos productivos y de servicios….”.

Es un concepto superior: sitúa la Ciencia, la Tecnología y la Innovación en el centro de la estrategia económica, y la identifica como tarea del Estado socialista.

En uno de los debates que tuvimos sobre la Constitución con los trabajadores del Centro de Inmunología Molecular, una joven científica espontáneamente exclamó: “¿Cómo no la vamos a aprobar, si la hicimos nosotros mismos?”

Asumir las nuevas responsabilidades, porque nuevas son, de la ciencia en Cuba implica hacer crecer, en capital humano y en infraestructura, nuestro sistema de ciencia, tecnología e innovación y reforzar sus conexiones con la economía, con la educación, con la cultura, y con el mundo, y encontrar con creatividad nuevas formas de financiarlo.

Cuba no puede aspirar a una inserción en la economía mundial a través de la exportación de recursos naturales porque no los tenemos. Tampoco somos un país de grandes dimensiones, con una demanda interna grande que funcione como atractor de desarrollo industrial. Nuestra inserción soberana en la economía mundial tendrá que ocurrir por los caminos de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Lo harán los jóvenes cubanos, muchos de ellos salidos de esta misma Universidad. Y confiamos en que lo harán. A pesar de los emigrados geográficos y los emigrados mentales que aun andan por ahí, la masa grande y limpia de jóvenes científicos competentes, comprometidos con Cuba y motivados por su proyecto socialista, está presente, reclamando su puesto en la batalla. Y no son pocos.

En la trayectoria histórica de la Nación Cubana la ciencia nunca fue un lujo: Fue un combatiente. Eso nos dijo José Martí desde el siglo XIX y para el siglo XXI: “La razón, si quiere guiar, tiene que entrar en la caballería”.

Hace unos meses, al intervenir en el 25 Aniversario del CIM, le hablé a los jóvenes sobre cinco verdades esenciales, y que creo pertinente repetir aquí hoy.

Son estas:

  • PODEMOS. La experiencia de estos años nos enseñó que podemos hacer cosas más grandes que las que nosotros mismos nos imaginamos. Nadie de nosotros en el CIM hubiese imaginado en aquel año 1994, en el fondo del período especial, cuando apenas habíamos producido los primeros miligramos de anticuerpos, en frascos de cultivo de algunos mililitros, y habíamos hecho ventas en el exterior por apenas $ 100 000 usd, que estaríamos hoy hablando de exportaciones acumuladas de más de 1000 millones, a decenas de países, de fábricas en varios países, de producciones de cientos de millones de bulbos, de más de 100 000 pacientes cubanos que han utilizado nuestros productos.

Esta idea pudiera generar satisfacción (y eso pudiera quizás sea justo), pero mejor es que nos estimule a hacernos la pregunta: ¿Qué más podemos hacer que ni siquiera nos imaginamos hoy? Las metas que los jóvenes se planteen a si mismos tienen que ser altas, muy altas, colosales, y no le tengamos miedo a eso.

  • Lograr grandes metas requiere CONSAGRACIÓN al trabajo y al estudio. Consagración real, de muchas horas, muchos días. La consagración no ha sido nunca una meta, ni una imposición administrativa: ha sido una expresión de ÉTICA, derivada de la capacidad de asumir deberes, y del ejemplo de los dirigentes. No se impone, pero cuando surge esa ética de manera espontánea, significa muchas cosas.  Hay que hacer de nuestras tareas, no un medio de vida, sino un sentido de la vida.
  • Hay que hacer CIENCIA REAL, competitiva, con resultados de originalidad mundial. No hay sustituto para eso. No existe aquí la “media-ciencia”, ni la originalidad “en nuestras condiciones”. Necesitamos una industria innovadora y competitiva a escala mundial, a donde hay que llegar con resultados de nivel mundial. Es difícil, pero se puede hacer.
  • Hacer buena ciencia es solamente LA MITAD DEL CAMINO. La otra mitad está en conectar la ciencia, con la producción, con el desarrollo del sistema de salud cubano, con las exportaciones, con la educación. Por eso, a pesar del origen científico-académico de muchos de nosotros, en el CIM no nos gusta mucho que nos llamen “un centro científico”. Somos una operación industrial de alta tecnología, basada en la ciencia. Eso es otra cosa.

Conectar la ciencia con la economía significa, ante todo, conectarla con la Empresa Estatal Socialista. Ella es la expresión concreta de la propiedad social sobre los medios de producción y de la distribución en función del trabajo. Es la que garantiza la justicia social.

Es por eso que hay para Cuba un nexo indisoluble entre desarrollo científico y desarrollo de la empresa estatal socialista.

Tendremos que encontrar la manera de implementar la gestión descentralizada y creadora que demandan las fuerzas productivas del siglo XXI, manteniéndonos al mismo tiempo firmes en la defensa de la propiedad social y de la distribución equitativa de los resultados del trabajo. Serán la Ciencia y la Cultura lo que nos permitirá lograr esto.

  • Y por último, para que después en la vida real lo pongamos de primero en la lista: SOMOS PARTE DE LA REVOLUCIÓN. Trabajamos para hacer emerger la maravilla de la creatividad científica, eso es cierto y es bueno, pero trabajamos también para hacerlo desde Cuba, para defender el derecho de Cuba soberana a insertarse en el mundo y en la economía tecnológica del futuro; y trabajamos también para hacerlo desde el socialismo, con laboratorios y fábricas que son, como dice la canción de Silvio, “edificios sin dueño”, o mejor, con 11 millones de dueños. Quien se olvide de eso no entenderá jamás como llegamos los cubanos hasta aquí, y menos entenderá lo que tenemos que hacer en los próximos años.

En lo que atañe a nosotros, los que ya acumulamos algunos kilómetros recorridos en ese camino, con la mochila cargada de experiencias creadoras que refuerzan las certezas y validan los propósitos, y también cargada de errores que nos hacen reflexionar y seguir aprendiendo, la palabra de orden es “HAY QUE CONTINUAR”, trasmitir lo aprendido, apoyar la labor de los jóvenes, y pedirles con humildad un puesto junto a ellos en la trinchera.

Como ven, este acto me ha hecho pensar un poco sobre lo hecho, pero pensar mucho sobre lo que hay que hacer de ahora en adelante.

 

Más allá de las fronteras de Cuba, nuestra herencia cultural enraizada en el individualismo occidental y surgida del Renacimiento y del “Siglo de las Luces”, contiene ciertamente un valioso humanismo del que somos herederos, pero también contiene en su extrapolación, la creencia de que el progreso es una suma de logros individuales, que merecen reconocimientos también individuales.

Pero eso es una extrapolación equivocada: el progreso humano, incluido el progreso científico, es una construcción social, una obra de muchos, aunque se exprese aparentemente en el trabajo de una persona.

En las historias y en las ideas que les he contado aquí, hay la labor y el pensamiento de cientos de compañeros. Algunos de ellos están aquí hoy, y sé que ellos se saben parte de todo esto.

Muy frecuentemente los cubanos, cuando tenemos una idea o un sentimiento, y no encontramos las palabras para expresarlos, acudimos de nuevo a José Martí para buscar esa expresión y siempre la encontramos.

Esta vez, encontré esta en una carta de Martí de 1877 en que agradecía una distinción y decía: “Si de algo serví antes de ahora, ya no me acuerdo; lo que quiero es servir más”.

Entonces, les agradezco ahora con palabras por este título, pero sé que el agradecimiento que vale es el que pueda expresarles con más trabajo a partir de mañana.

Compañera Rectora… deme tareas.

Muchas gracias.

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Nota informativa sobre la COVID-19 en Cuba: 3 de diciembre

Al cierre del día de ayer, 2 de diciembre, Cuba reportó 75 nuevos casos de COVID-19, ningún fallecido y 56 altas médicas, de acuerdo con la información ofrecida por el Ministerio de Salud Pública (Minsap) en su parte habitual.

La autoridad sanitaria cubana informó que se encuentran ingresados en hospitales para vigilancia clínica epidemiológica 3 mil 959 pacientes, sospechosos 767, en vigilancia 2 mil 569 y confirmados 623.

Para COVID-19 se estudiaron 11 mil 092 muestras, resultando 75 positivas. El país acumula un millón 146 mil 603 muestras realizadas y 8 mil 531 positivas (0,74 %).

De los 75 casos diagnosticados:

  • – 48 fueron contactos de casos confirmados.
  • – 26 tienen fuente de infección en el extranjero.
  • – Uno no tienen fuente de infección precisada.
  • – El 76% (57) se encontraba asintomático.

De los 8 mil 531 pacientes diagnosticados con la enfermedad, se encuentran ingresados confirmados 623 (7,30 %), 619 (99,3 %) con evolución clínica estable. Hasta el momento se reportan 136 fallecidos (ninguno en el día), dos evacuados y7 mil 770 pacientes recuperados (91,0%) (56 altas del día). En el día de hoy se reportan cuatro pacientes en las terapias intensivas del país, uno en estado crítico y tres en estado grave.

Residencia por provincia y municipio de los 75 casos confirmados:

Provincia Pinar del Río (15 casos):

  • Pinar del Río: 8
  • Guane:6
  • Consolación del Sur: 1

Provincia Artemisa (6 casos):

  • Caimito: 4
  • Güira de Melena: 1
  • Mariel:1

La Habana (22 casos):

  • Guanabacoa: 9
  • Centro Habana:2
  • Arroyo Naranjo: 2
  • Habana del Este:1
  • Playa: 2
  • Regla :1
  • Cerro: 1
  • Boyeros: 1
  • Plaza de la Revolución: 2
  • San Miguel del Padrón: 1

Matanzas (2):

  • Cárdenas: 1
  • Jagüey Grande: 1

Cienfuegos (4 casos):  

  • Cienfuegos: 2
  • Cruces: 2

Provincia Villa Clara (7 casos)

  • Manicaragua: 2
  • Santa Clara :3
  • Camajuaní: 1
  • Corralillo: 1

Sancti Spíritus (2 casos):

  • Yaguajay: 2

Ciego de Ávila (4 casos):

  • Ciego de Ávila: 1
  • Morón: 3

Camagüey (5 casos)

  • Camagüey: 5

Holguín: 1 caso (municipio cabecera)

Santiago de Cuba (6 casos):

  • Santiago de Cuba: 5
  • Palma Soriano :1 

Guantánamo (2 casos):

  • Guantánamo: 1
  • Caimanera: 1

COVID-19 en el mundo

Hasta el 2 de diciembre se reportan 186 países con casos de COVID-19, ascienden a 63 millones 821 mil 910 los casos confirmados (+ 576 mil 649) y a 1 millón 482 mil 541 fallecidos (+ 13 mil 71) para una letalidad de 2,32.

En la región de las Américas se reportan 27 millones 313 mil 296 casos confirmados (+ 271 mil 894), el 42,79 % del total de casos reportados en el mundo, con 734 mil 115 fallecidos (+ 4 mil 799) para una letalidad de 2,69 (-0,01). 

Con información del Minsap.

 

Día de la Medicina Latinoamericana. Mensaje del Ministro de Salud Pública

Queridos trabajadores de la salud:

Corría la segunda mitad del siglo XIX cuando el Dr. Carlos Juan Finlay Barrés, considerado el más grande científico cubano de todos los tiempos, develaba al mundo el misterio del agente transmisor de la fiebre amarilla, enfermedad que cobraba, en aquel momento, miles de vidas en diversos confines de la tierra.

Finlay había nacido en Camagüey, en 1833. Su laboriosidad, constancia y consagración le permitieron no solo realizar tal descubrimiento, sino también plantear la teoría de la transmisión de enfermedades por agentes biológicos.

El eminente médico dedicó toda su vida a dar solución a los grandes problemas del cuadro epidemiológico de nuestro país en su época. En su homenaje, y en conmemoración a su natalicio, celebramos cada 3 de diciembre el Día de la Medicina Latinoamericana y del Trabajador de la Salud.

La obra de Finlay trascendió, además, porque significó un paso trascendental en la comprensión del comportamiento de las epidemias, las cuales han azotado a la humanidad desde antaño. Fue un claro ejemplo de perseverancia y dedicación a la profesión médica y de cómo la ciencia, puesta en función de la salud, produce avances significativos en la protección de lo más preciado del ser humano: la vida.

En este 2020, los trabajadores y estudiantes cubanos de la salud, fieles herederos del legado de Finlay y consecuentes con el desarrollo alcanzado por la salud pública cubana después del triunfo revolucionario -obra de la que nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz fuera fuerza impulsora y principal arquitecto- se han entregado sin descanso a la lucha contra una nueva epidemia, dentro y fuera del país. Cargados de profesionalidad, altruismo y solidaridad, no han cejado en el empeño de ganarle-junto a nuestro pueblo- la batalla a la COVID-19.

Cada minuto ha contado, cada paciente recuperado que regresa a su hogar significa alegría multiplicada; cada pérdida se ha convertido en dolor compartido y aprendizaje; cada diagnóstico realizado -que previene a su vez la transmisión de la enfermedad a otras personas- ha representado un paso más en el camino.

No hay un solo miembro de nuestro ejército de batas blancas que no se haya crecido, en tiempos en los que el país también ha tenido que hacerlo, frente a un bloqueo brutal que arreció aun en medio de la crisis sanitaria internacional.

Para ustedes, nuestro reconocimiento y el agradecimiento de todo nuestro pueblo, junto al abrazo de quienes han recibido, en otras latitudes, el cuidado de la medicina cubana.

En esta fecha histórica, llegue a todos nuestra felicitación –tanto a los que se encuentran en la primera trinchera de combate en el país, como a los miles de colaboradores que de manera honrosa brindan sus servicios en otras partes del mundo- en nombre del Consejo de Dirección del Ministerio de Salud Pública y del Secretariado Nacional del Sindicato de los Trabajadores de la Salud.

En un país que ha apostado desde el mismo triunfo revolucionario por una salud universal, gratuita, accesible y de calidad para su pueblo y para muchos otros pueblos que lo necesitan, y con la convicción de que, como dijera Raúl: “… sí se pudo, sí se puede y se podrá superar cualquier obstáculo, amenaza o turbulencia en nuestro firme empeño de construir el socialismo en Cuba, o lo que es lo mismo, ¡Garantizar la independencia y la soberanía de la patria!”, seguiremos contando con ustedes para los grandes retos que tenemos por delante, seguros de que con su dedicación y entrega podremos alcanzar metas superiores en los indicadores de salud de la población cubana.

Seguiremos unidos, en esta lucha por la vida.

Un abrazo

Dr. José Angel Portal Miranda
Ministro de Salud Pública

 

 

Nociones de cardiología intervencionista estructural

La Editorial Ciencias Médicas presenta Nociones de cardiología intervencionista estructural, manual donde se exponen las características de las enfermedades estructurales, así como las novedades de las técnicas y los dispositivos empleados en el tratamiento percutáneo de las distintas afecciones cardiacas.

Su autor lo ha elaborado en un estilo ameno y sencillo que facilita adentrarse en las descripciones de los procedimientos sin dificultad. Constituye un libro de obligada consulta y estudio para residentes y especialistas en Cardiología y Cirugía Cardiovascular.

En el Catálogo de la Editorial Ciencias Médicas, usted puede acceder al libro a través del enlace que se ofrece en la presentación de la obra.

El texto completo en formato PDF (8,42 MB) está disponible en la sección de Libros de Autores Cubanos de la Biblioteca Virtual en Salud de Cuba.

Adicionalmente, usted puede descargar la obra por secciones a través de los enlaces que se muestran a continuación:

Propuesta de la BVS-Cuba, a propósito del Día Internacional de las Personas con Discapacidad

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el día 3 de diciembre el Día internacional de las Personas con Discapacidad, con el objetivo de promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidades en todos los ámbitos de la sociedad y del desarrollo, así como concienciar sobre su situación en los diferentes aspectos de la vida política, social, económica y cultural.

Este Día se reafirma el compromiso de trabajar juntos por un mundo mejor que sea inclusivo, equitativo y sostenible para todos.

La discapacidad es una condición que afecta el nivel de vida de un individuo o de un grupo. El término se usa para definir una deficiencia física o mental, como la discapacidad sensorial, cognitiva o intelectual, la enfermedad mental o varios tipos de enfermedades crónicas. Casi todos experimentaremos una discapacidad temporal o permanente en algún momento de nuestras vidas.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad plantea que la accesibilidad y la inclusión de las personas con discapacidad son derechos fundamentales y pide que las personas con discapacidad puedan llevar una vida independiente y participar de forma activa en el desarrollo de la sociedad. Solicita a los Estados que tomen las medidas apropiadas para darles pleno acceso a la actividad cotidiana y eliminar todos los obstáculos a  su integración.

La Biblioteca Virtual en Salud (BVS-Cuba) le propone revisar el Sitio del Centro Español de Documentación sobre Discapacidad. Este Centro recopila y difunde la literatura científica más relevante que se produce tanto a nivel nacional como internacional, así como los documentos que editan los organismos internacionales, las administraciones públicas y otras entidades en el campo de la discapacidad y las políticas sociales.

Entre las actividades y servicios que presta se encuentran:

  • – Una completa base de datos bibliográfica sobre políticas sociales y discapacidad, con más de 300.000 referencias.
  • – Una base de datos legislativa sobre políticas sociales y discapacidad, de actualización diaria.
  • – Una biblioteca abierta al público y un servicio de préstamo de libros, revistas y material audiovisual.
  • – Atención personalizada a través de la web y un servicio de atención a consultas online, presencial y por teléfono.
  • – Una hemeroteca especializada en discapacidad, de actualización diaria.
  • – Una agenda de cursos, jornadas y congresos sobre discapacidad.
  • – El Repositorio Iberoamericano sobre Discapacidad (RIBERDIS), que recopila y difunde la producción científica sobre discapacidad que se publica en Iberoamérica.
  • – La edición y coordinación de la Revista Española de Discapacidad (REDIS), orientada a la publicación de artículos de investigación o de reflexión académica, científica y profesional en el ámbito de la discapacidad, desde una perspectiva multidisciplinar.
  • – La edición del boletín digital del Real Patronato sobre Discapacidad, de periodicidad mensual.
  • – La gestión y edición de las publicaciones oficiales del Real Patronato sobre Discapacidad.
  • – Asesoramiento técnico y estadístico al Real Patronato sobre Discapacidad para el análisis y la planificación en materia de discapacidad, accesibilidad y políticas públicas.
  • – La evaluación y seguimiento de la Estrategia Integral Española de Cultura para Todos.
  • – Colaboración en actividades de investigación y formación, así como en la organización de cursos, jornadas y congresos de interés científico y social.
  • – Desarrollo de estudios sociales e informes técnicos en materia de discapacidad, accesibilidad y políticas públicas.

Nota informativa sobre la COVID-19 en Cuba: 2 de diciembre

Al cierre del día de ayer, 1o de diciembre, Cuba reportó 75 nuevos casos de COVID-19, ningún fallecido y 56 altas médicas, de acuerdo con la información ofrecida por el Ministerio de Salud Pública (Minsap) en su parte habitual.

La autoridad sanitaria cubana informó que se encuentran ingresados en hospitales para vigilancia clínica epidemiológica mil 119 pacientes, sospechosos 318, en vigilancia 2 mil 292 y confirmados 604.

Para COVID-19 se estudiaron 9 mil 760 muestras, resultando 75 positivas. El país acumula un millón 135 mil 511 muestras realizadas y 8 mil 456 positivas (0,74 %).

De los 75 casos diagnosticados:

  • – 65 son cubanos y 10 son extranjeros.
  • – 29 fueron contactos de casos confirmados.
  • – 45 tienen fuente de infección en el extranjero.
  • – Uno no tienen fuente de infección precisada.
  • – El 73,3% (55) se encontraba asintomático.

De los 8 mil 456 pacientes diagnosticados con la enfermedad, se encuentran ingresados confirmados 604 (7,14 %), 600 (99,3 %) con evolución clínica estable. Hasta el momento se reportan 136 fallecidos (ninguno en el día), dos evacuados y 7 mil 714 pacientes recuperados (91,2 %) (56altas del día). En el día de hoy se reportan cuatro pacientes en las terapias intensivas del país, uno en estado crítico y tres en estado grave.

Residencia por provincia y municipio de los 75 casos confirmados:

Pinar del Río (1 caso importado):

  • Los Palacios: 1 caso (importado).

La Habana (30 casos, 21 importados):

  • Cerro: 12 casos (6 importados).
  • Playa: 6 casos (4 importados).
  • Diez de Octubre: 2 casos (2 importados).
  • Centro Habana: 3 casos (3 importados).
  • Regla: 1 caso (importado).
  • Marianao: 1 caso (importado).
  • Arroyo Naranjo: 2 casos (1 importado).
  • Boyeros: 2 casos (2 importados).
  • Habana del Este: 1 caso (importado).

Mayabeque (1 caso importado):

Batabanó: 1 caso (importado).

Matanzas (5 casos, 3 importados):

  • Cárdenas: 1 caso (importado).
  • Matanzas: 2 casos (1 importado).
  • Limonar: 1 caso.
  • Colón: 1 caso (importado).

Cienfuegos (2 casos):

  • Palmira: 2 casos.

Villa Clara (7 casos, 1 importado):

  • Manicaragua: 5 casos.
  • Santa Clara: 1 caso (importado).
  • Camajuaní: 1 caso.

Ciego de Ávila (8 casos, 8 importados):

  • Morón: 8 casos (8 importados).

Holguín (1 caso importado):

  • Banes: 1 caso (importado).

Santiago de Cuba (17 casos, 7 importados):

  • Santiago de Cuba: 13 casos (6 casos).
  • Songo La Maya: 3 casos.
  • Palma Soriano: 1 caso (importado).

Guantánamo (3 casos, 2 importados):

  • Guantánamo: 3 casos (2 importados).

COVID-19 en el mundo

Hasta el 1 de diciembre se reportan 186 países con casos de COVID-19, ascienden a 63 millones 245 mil 261 los casos confirmados (+ 487 mil 670) y a 1 millón 469 mil 470 fallecidos (+ 8 mil 992) para una letalidad de 2,32.

En la región las Américas se reportan 27 millones 41 mil 402 casos confirmados (+ 218 mil 402), el 42,75 % del total de casos reportados en el mundo, con 729 mil 316 fallecidos (+ 2 mil 524) para una letalidad de 2,70 (-0,01). 

Con información del Minsap.

 

Incidencia y causas de sepsis en una unidad de cuidados intensivos quirúrgicos

Las complicaciones infecciosas en pacientes quirúrgicos son un problema clínico significativo. Aún con los avances en los tratamientos, especialmente en las Unidades de Cuidados Intensivos, la sepsis constituye la principal causa de muerte en estos servicios.

Examinar la incidencia y causas de sepsis en una unidad de cuidados intensivos quirúrgicos, fue el objetivo del presente estudio, cuyos resultados fueron publicados recientemente en la Revista Cubana de Higiene y Epidemiología.

Se realizó una investigación cuali- cuantitativa y retrospectiva en la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso desde enero 2017 hasta diciembre 2019. La muestra estuvo conformada por 62 pacientes con complicaciones infecciosas después de la cirugía. Las variables analizadas fueron edad, sexo, tipo de sepsis, estado al egreso, estadía y gérmenes aislados. Se calculó la frecuencia absoluta, relativa y prueba T para una muestra. Se utilizó el programa SPSS IBM para Windows.

La tasa de incidencia por años de pacientes posoperados con sepsis fue 7,1 % en 2017 a 13,8 % en 2019. Predominaron las mujeres entre 70-79 años (25,00 %), y ocurrieron 13 fallecimientos (21,00 %), de ellos siete (11,30 %) por sepsis intraabdominal. La estadía promedio fue de 15,24 días. La pseudomona fue el germen más aislado.

Se concluye que hay un ascenso en la tasa de incidencia de sepsis en el contexto estudiado, principalmente en los adultos mayores del sexo femenino. Las infecciones intraabdominales y respiratorias se determinaron como las causas fundamentales de la sepsis y las bacterias gramnegativas son las de mayor presencia en los cultivos microbiológicos.

Referencia biblliográfica: Noriega Campos E, Fernandez Dreke RM. Incidencia y causas de sepsis en una unidad de cuidados intensivos quirúrgicos. Rev Cubana Hig Epidemiol [Internet]. 2020 [citado 30 Nov 2020];, 57(0):[aprox. 0 p.]. Disponible en: http://www.revepidemiologia.sld.cu/index.php/hie/article/view/727.

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Diagnóstico de infarto de miocardio en la autopsia: reevaluación a la luz de la clasificación clínica actual

La cardiopatía isquémica es una de las principales causas de morbilidad y muerte en todo el mundo. En consecuencia, los infartos de miocardio se encuentran a menudo en autopsias clínicas y forenses, y el diagnóstico puede ser un desafío, especialmente en ausencia de una oclusión coronaria aguda.

La identificación histopatológica precisa y el momento del infarto de miocardio en humanos a menudo sigue siendo incierto, aunque puede ser de importancia crucial, especialmente en un entorno forense cuando la participación de una tercera persona o las responsabilidades médicas están en cuestión.

Un correcto diagnóstico post-mortem requiere no solo un conocimiento actualizado de la patología isquémica coronaria y miocárdica, sino también una correcta interpretación de dichos hallazgos en relación con el escenario clínico del fallecido. Por estas razones, es importante que los patólogos estén familiarizados con los diferentes tipos de infarto de miocardio clínicamente definidos y discriminen el infarto de miocardio de otras formas de lesión de miocardio.

Este artículo revisa los conocimientos actuales y los métodos de diagnóstico post-mortem, incluidas las imágenes post-mortem, para revelar los diferentes tipos de lesión miocárdica y las correlaciones clínico-patológicas con los tipos de infarto de miocardio actualmente definidos.

Referencia bibliográfica: Michaud K, Basso C, d’Amati G, Giordano C, Kholová I, Preston SD, et al on behalf of the Association for European Cardiovascular Pathology (AECVP) (2020). Diagnosis of myocardial infarction at autopsy: AECVP reappraisal in the light of the current clinical classification. Virchows Archiv : an international journal of pathology, 476(2), 179–194.

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Declaración conjunta sobre protección de datos y privacidad en la respuesta a la COVID-19

Las Naciones Unidas, la OIM, la UIT, la OCHA, la ACNUDH, el PNUD, el PNUMA, la UNESCO, el ACNUR, el UNICEF, la UNOPS, la UPU, Voluntarios de las Naciones Unidas, ONU-Mujeres, el PMA y la OMS, apoyan la adopción de la siguiente declaración conjunta, en consonancia con los principios de protección de datos personales y privacidad de las Naciones Unidas adoptados por las Organizaciones del Sistema de las Naciones Unidas para apoyar el uso de datos y tecnologías por estas organizaciones en la respuesta a la COVID-19, respetando el derecho a la privacidad y otros derechos humanos y promoviendo el desarrollo económico y social.

La pandemia de COVID-19 se ha convertido en una situación de emergencia mundial, con consecuencias devastadoras en cuanto a pérdida de vidas y contracción económica, que impide de manera significativa avanzar hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Las comunidades pobres y vulnerables se encuentran en una situación particularmente peligrosa ante esta enfermedad mortal y sus consecuencias económicas.

Cada vez hay más pruebas de que la recopilación, uso, difusión y procesamiento de datos pueden ayudar a limitar la propagación del virus y a acelerar la recuperación, especialmente mediante la localización digital de contactos. Los datos de movilidad obtenidos a partir del uso que hacen las personas de teléfonos móviles, correos electrónicos, cuentas bancarias, redes sociales, servicios postales, por ejemplo, pueden ayudar a controlar la propagación del virus y a realizar las actividades contempladas en los mandatos de las Organizaciones del Sistema de las Naciones Unidas. [1]

Entre los datos así recopilados y procesados, incluidos aquellos utilizados para la localización digital de contactos o la vigilancia general de la salud, pueden figurar grandes cantidades de datos confidenciales personales y no personales.  Esto podría tener consecuencias importantes más allá de la fase inicial de respuesta a la crisis. Por ejemplo, si esas medidas se aplicasen para fines no directa o específicamente relacionados con la respuesta a la COVID-19, podrían conducir a violaciones de libertades y derechos humanos fundamentales. Ese problema es especialmente acuciante si algunas de las medidas de emergencia introducidas para hacer frente a la pandemia, como la localización digital de contactos, se convierten en una práctica habitual.

El Secretario General de las Naciones Unidas subrayó en su informe de políticas  sobre derechos humanos y COVID-19 que «los derechos humanos son clave para configurar la respuesta a la pandemia, tanto para la emergencia de salud pública como para el impacto más amplio en la vida y los medios de sustento de las personas. Los derechos humanos ponen a las personas en el centro del escenario. Las respuestas que son moldeadas por los derechos humanos, y que los respetan, producirán mejores resultados para vencer la pandemia, garantizar la atención médica para todos y preservar la dignidad humana».

Cualquier recopilación, uso y procesamiento de datos que realicen las Organizaciones del Sistema de las Naciones Unidas en relación con la pandemia de COVID-19 debería fundamentarse en los derechos humanos y aplicarse respetando debidamente la legislación internacional aplicable y los principios de protección de datos y privacidad, incluidos los principios de protección de datos personales y privacidad de las Naciones Unidas. Cualquier medida para hacer frente a la pandemia de COVID-19 debería tomarse respetando también los mandatos de las respectivas Organizaciones del Sistema de las Naciones Unidas y teniendo en cuenta el equilibrio entre los derechos pertinentes, incluido el derecho a la salud y la vida y el derecho a un desarrollo económico y social.

Teniendo en cuenta los principios de protección de datos personales y privacidad de las Naciones Unidas, el informe de políticas del Secretario General de las Naciones Unidas sobre derechos humanos y COVID-19 y las pertinentes normas sobre salud y humanidad, en lo relativo a la recopilación, uso y procesamiento de datos por las Organizaciones del Sistema de las Naciones Unidas en sus operaciones se deberá, al menos:

  • – Velar por que esas operaciones sean legítimas, limitadas en su ámbito y tiempo y necesarias y proporcionales a los propósitos especificados y válidos en la respuesta a la pandemia de COVID-19;
  • – Velar por que los datos se mantengan confidenciales y en seguridad durante un tiempo limitado y se destruyan o borren debidamente de conformidad con los propósitos mencionados;
  • – Velar por que todo intercambio de datos se realice de conformidad con la legislación internacional aplicable y los principios de protección de datos y privacidad y por que este intercambio se evalúe a partir de una diligencia debida y valoraciones de riesgo adecuadas.
  • – Vincular las medidas tomadas relativas a datos a mecanismos y procedimientos aplicables para asegurarse de que cumplen los principios y propósitos mencionados, están justificadas sobre esa base y se interrumpen en cuanto dejan de ser necesarias, y
  • – Ofrecer transparencia para generar confianza en la aplicación de iniciativas actuales y futuras.

A fin de contener la pandemia y reducir al mínimo sus efectos negativos en el mundo es necesaria una respuesta mundial, coordinada, integradora y basada en la solidaridad de todo el Sistema de las Naciones Unidas. Aunque la presente declaración tiene por objeto hacer frente a los desafíos que supone la actual pandemia de COVID-19, puede servir de precedente para el uso de datos en cualquier respuesta rápida a una crisis futura de escala similar respetando la protección de datos y la privacidad.

 

Nota informativa sobre la COVID-19 en Cuba: 1 de diciembre

Al cierre del día de ayer, 30 de noviembre, Cuba reportó 97 nuevos casos de COVID-19, un fallecido y 27 altas médicas, de acuerdo con la información ofrecida por el Ministerio de Salud Pública (Minsap) en su parte habitual.

La autoridad sanitaria cubana informó que se encuentran ingresados en hospitales para vigilancia clínica epidemiológica 3 mil 991 pacientes, sospechosos 736, en vigilancia 2 mil 670 y confirmados 585.

Para COVID-19 se estudiaron 10 mil 607 muestras, resultando 97 positivas. El país acumula un millón 125 mil 751 muestras realizadas y 8 mil 381 positivas (0,74 %).

De los 97 casos diagnosticados:

  • – 96 son cubanos y uno es extranjero.
  • – 51 fueron contactos de casos confirmados.
  • – 45 tienen fuente de infección en el extranjero.
  • – Uno no tienen fuente de infección precisada.
  • – El 72,2% (70) se encontraba asintomático.

De los 8 mil 381 pacientes diagnosticados con la enfermedad, se encuentran ingresados confirmados 585 (6,9 %), 581 (99,3 %) con evolución clínica estable. Hasta el momento se reportan 136 fallecidos (uno en el día), dos evacuados y 7 mil 658 pacientes recuperados (91,4 %) (27 altas del día). En el día de hoy se reportan cuatro pacientes en las terapias intensivas del país, uno en estado crítico y tres en estado grave.

Residencia por provincia y municipio de los 97 casos confirmados:

 

Pinar del Río: 14 casos

  • Guane: 2
  • Pinar del Río: 5
  • San Luis: 2
  • Sandino: 4
  • Minas: 1

Artemisa: 5 casos

  • Artemisa: 1
  • Guanajay: 1
  • Caimito: 1
  • Bahía Honda: 1
  • Güira de Melena: 1

La Habana: 35 casos

  • Playa: 1
  • Plaza de la Revolución: 1
  • Centro Habana: 3
  • Regla: 1
  • Guanabacoa: 12
  • San Miguel: 4
  • Cerro: 5
  • Marianao: 1
  • Boyeros: 1
  • Arroyo Naranjo: 3
  • Cotorro: 3

Mayabeque: 5 casos

  • Güines: 4
  • San José de Las Lajas: 1

Matanzas: 4 casos

  • Martí: 2
  • Cárdenas: 2

Villa Clara: 8 casos

  • Santa Clara: 3
  • Camajuaní: 1
  • Santo Domingo: 3
  • Manicaragua: 1

Cienfuegos: 3 casos (del municipio cabecera)

Sancti Spíritus: 1 caso

  • Yaguajay: 1

Camagüey: 6 casos

  • Florida: 1
  • Camagüey: 4
  • Vertientes: 1

Las Tunas: 1 caso (municipio cabecera)

Holguín: 6 casos

  • Calixto García: 1
  • Holguín: 4
  • Rafael Freyre: 1

Santiago de Cuba: 7 casos

  • Santiago de Cuba: 6
  • Songo La Maya: 1

Guantánamo: 2 casos (municipio cabecera)

COVID-19 en el mundo

Hasta el 30 de noviembre se reportan 186 países con casos de COVID-19, ascienden a 62 millones 757 mil 591 los casos confirmados (+ 486 mil 560) y a 1 millón 460 mil 478 fallecidos (+ 6 mil 947) para una letalidad de 2,32 (-0,01).

En la región las Américas se reportan 26 millones 823 mil 0 casos confirmados (+ 196 mil 812), el 42,74 % del total de casos reportados en el mundo, con 726 mil 792 fallecidos (+ 1 mil 892) para una letalidad de 2,71 % (-0,01).

Con información del Minsap.