
La patogenia de la COVID-19 todavía no se entiende suficientemente. Por lo tanto, el examen sistemático es obligatorio para comprender el alcance y los mecanismos de esta enfermedad. La autopsia es la mejor oportunidad para observar órganos macroscópicamente y tomar muestras óptimas para análisis histológicos y moleculares.
Es muy probable que la autopsia sea superior a las biopsias con aguja gruesa postmortem. En este sentido, varios informes han demostrado recientemente que los exámenes basados en la autopsia generan información importante sobre las manifestaciones de la enfermedad, los mecanismos de falla orgánica y la asociación con la distribución viral.
Si bien la mayoría de los miembros de la familia Coronavirinae pertenecen al grupo de peligro 2 (HG2), el coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo 2 (SARS-CoV-2) se ha clasificado recientemente como HG3, así como el coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo 1 (SARS-CoV) y el coronavirus del síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS-CoV), lo que indica que puede causar enfermedades humanas graves y puede ser un peligro importante para las personas en contacto.
Por lo tanto, los exámenes post mortem en pacientes con SARS-CoV-2 positivo deben considerarse autopsias infecciosas de alto riesgo. Diiferentes publicaciones y recomendaciones de instituciones oficiales (como el Robert-Koch-Institut en Berlín, Alemania) han generado un debate sobre la ponderación de los riesgos y beneficios de las autopsias en los casos COVID-19.
Las restricciones institucionales y las inquietudes personales pueden ser contraproducentes y podrían limitar y retrasar significativamente la investigación de esta dramática enfermedad.
Referencia bibliográfica: Hirschbühl K, Schaller T, Kling E, Märkl B, Claus, R. Autopsy of patients with COVID-19: A balance of fear and curiosity. Pathology, research and practice. 2020; 216(8), 153039. https://doi.org/10.1016/j.prp.2020.153039
]]>