Actualmente viendo publicaciones en ¿Sabía que…?

Pedro Kourí Esmeja (1900-1964)

pedro-kouri-esmejaLa familia Kourí Esmeja compuesta por prestigiosos médicos procedentes del Líbano se asentaron inicialmente en Port-au-Prince, capital de la República de Haití y más tarde emigraron a nuestra isla, en los comienzos del siglo xx estableciéndose en Santiago de Cuba.

Esta familia era de origen muy humilde, el padre Santiago Kourí Bschara, comerciante y la madre María Antonia Esmeja Cheadi eran analfabetos. El matrimonio tuvo diez hijos: Juan Bautista, Julia, Manuel, Miguel, Pedro, María, Rosa, Esperanza, Mercedes y Luis.

El doctor Pedro Kourí Esmeja nació en Port-au-Prince el 21 de agosto de 1900. La familia se traslada para Santiago de Cuba y allí realizó todos los estudios primarios y el bachillerato  en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de la capital de la antigua provincia de Oriente.

En este centro de enseñanza preuniversitaria va a comenzar su brillante carrera profesoral al desempeñar el cargo, por oposición, de alumno ayudante del grupo de cátedras de Física, Química y Ciencias Naturales en los dos últimos años, hasta su graduación. Esta temprana función docente dará nacimiento en él a una vocación por la botánica y la zoología en general, que lo llevará más tarde a matricular en la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Habana el doctorado en ciencias naturales (1933-1934), pero el cierre universitario de 1935-1937 y sus muchas responsabilidades docentes y científicas evitaron que concluyera dichos estudios.

En la Escuela de Medicina de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana dejará una estela de brillantez académica, pocas veces lograda, que se continuará ininterrumpidamente con su carrera docente de 39 años, donde alcanzará los cargos y grados más sobresalientes.

En las dos primeras asignaturas que examinó en el año inicial, Anatomía Descriptiva 1º. curso y Ejercicios de Disección 1º. curso, solamente logrará la calificación de aprobado, pero a partir de entonces alcanzará la nota de sobresaliente en las siguientes 31 asignaturas, con 24 premios ordinarios, el premio extraordinario “Dr. Alberto Inclán” de la cátedra de Ortopedia y el prestigioso premio extraordinario “Clin” (1925), para merecer la denominación de Alumno Eminente con el Premio Beca de Viaje, que no pudo disfrutar, sin embargo, por no contar la Universidad, por esos años, con suficiente presupuesto para sufragarla.

Es de señalar que el doctor Kourí cursó dos asignaturas que por ser del nuevo plan de estudios de 1924 no tenía que cursar y que fueron Ortopedia y Parasitología y Enfermedades Tropicales, en las que alcanzó sobresaliente y en la primera los premios ordinario y extraordinario.

Los ejercicios para el grado de Doctor en Medicina los realizó el doctor Kourí el 9 de julio de 1925 en el salón de actos del Hospital Docente “General Calixto García” en los que alcanzó la nota de sobresaliente ante un tribunal integrado: como presidente, por el doctor Eusebio Hernández Pérez, profesor eminente de Obstetricia, y General de Brigada del Ejército Libertador de Cuba; como vocal por el doctor Antonio M. Valdés-Dapena Victorio, notable profesor de Terapéutica y como secretario el doctor Emilio Martínez y Pérez Vento, entonces joven y prometedor profesor auxiliar de Enfermedades de la Laringe, Oídos y Fosas Nasales, hijo del Padre de la Oncología Cubana doctor Emilio Martínez y Martínez.

Durante la carrera desempeñó los cargos asistenciales de alumno interno, por concurso, primero del Hospital Docente “Nuestra Señora de las Mercedes” y después del Hospital Docente “General Calixto García”, así como también la plaza de alumno ayudante de la cátedra No. 8 Clínica Médica, la que obtuvo por pruebas de oposición el 17 de marzo de 1924 y desempeñó hasta su graduación.

Publicó su primer trabajo científico siendo aún estudiante con el título “Contribución al estudio del sistema nervioso de la vida vegetativa (Estudio anatómico y fisiopatológico del gran simpático)” (1922) las que al parecer realizaba junto a su hermano el doctor Juan B. Kourí Esmeja, entonces joven cirujano, pero ya profesor auxiliar de Anatomía Topográfica o Anatomía Quirúrgica y que corrobora su segundo artículo “Un caso de sinfisiotomía subcutánea” (1924), en colaboración con el después profesor titular de Fisiología doctor José A. González-Rubiera Cortina, en aquellos momentos también estudiante, en el que describen la operación practicada por primera vez en nuestro país, un año antes, por el ayudante graduado de Obstetricia doctor Julio Ortiz Pérez.

A pesar de su entrenamiento quirúrgico y clínico su vocación por las investigaciones de laboratorio lo llevó a la infectología. Por su expediente obtiene la plaza de médico interno del Hospital Docente General “Calixto García” que ejerce en el Laboratorio Central del que llega a ser jefe y apenas dos meses y medio después de su graduación obtiene, por prueba de oposición, la plaza de ayudante graduado de la cátedra de Parasitología y Enfermedades Tropicales, en la que voluntariamente había cursado sus materias en el primer año lectivo de dicha cátedra (1924-1925). Estas plazas duraban solamente un bienio por lo que tuvo que realizar, para conservar la suya, pruebas semejantes el 25 de junio de 1927 y el 26 de junio de 1929, en las que salió victorioso.

Durante estos años va a desarrollar una capacidad de trabajo con la que asombraría siempre a sus colaboradores. Gana por oposición la plaza de médico interno de la Casa de Salud “Covadonga” del Centro Asturiano; parasitólogo y después director del Laboratorio Martínez Domínguez, fundado y dirigido por el destacado infectólogo, desaparecido prematuramente, doctor Manuel C. Martínez Domínguez; parasitólogo del Laboratorio Llanio-Embil, fundado por el profesor auxiliar de Parasitología y Enfermedades Tropicales doctor Enrique Llanio del Castillo y el farmacéutico y académico doctor Juan Embil Bollada y clínico de enfermedades parasitarias y tropicales en la Clínica Kourí, de su hermano el doctor Juan B. Kourí Esmeja.

Como ayudante graduado en activo (1925-1930) imparte las clases prácticas a todos los alumnos de los cursos y prepara el material docente utilizado en ellas con solo la ayuda de su fiel técnico señor Silvano Rodríguez.

En 1927 y 1928 publica en dos partes en la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana su monografía “Estudio de la hipertrofia difusa bilateral de la mama en la pubertad”, que es quizás lo mejor que da a la imprenta en los años de la década de 1920 y a esta se unen su folleto «Presencia de huevos infecundos de Ascaris lumbricoides en las heces fecales. Su importancia clínica», La Habana (1931), su magnífica monografía «Amebiasis cutánea por Entamoeba histolytica» (1933) en colaboración con el doctor José M. Bolaños Ramírez, publicada también en la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana y sus artículos aparecidos en la revista Vida Nueva “Valor de la coloración por el método de Gram en la investigación de los protozoarios parásitos” (1930) y “Dos casos de distomatosis hepática humana producida por la Fasciola hepática” (1931) en colaboración con el doctor Rogelio Arenas Martorell.

El profesor titular fundador de la cátedra doctor Andrés García Rivera, publicó las «Lecciones de Parasitología y Enfermedades Tropicales, La Habana, Cultural S. A., dos tomos, 1509 páginas y 398 figuras, con la colaboración del profesor auxiliar doctor Enrique Llanio del Castillo y del ayudante graduado doctor Pedro Kourí. La colaboración de este último, consistió en la preparación de casi la totalidad de las ilustraciones. Esta obra mereció felicitaciones especiales del Consejo Universitario, de la Asamblea General de la Federación Médica de Cuba y de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, así como de los profesores Gustavo Pittaluga Fattorini, entonces en la Universidad Central de Madrid y Salvá Navarro de la Universidad de Barcelona.

Publica su primer libro «La distomatosis hepática en Cuba», La Habana, Cultural S. A., en 1932, en colaboración con el doctor Arenas Martorell y reúne gran parte de sus artículos en colaboración con los doctores José G. Basnuevo Artiles y Arenas Martorell en un segundo libro «Trabajos de Parasitología», La Habana, Cultural S. A., 1934.

El Consejo Universitario sacó a concurso la plaza de profesor auxiliar interino el 18 de noviembre de 1933 el doctor Kourí obtuvo por su expediente universitario 201 puntos y en total 563 puntos. Al tomar posesión de su nueva plaza el 22 de enero de 1934 pasó automáticamente a desempeñar las funciones de profesor titular interino jefe de la cátedra y en dicha ocasión expresó este juramento:

“Yo, doctor Pedro Kourí Esmeja, nombrado para el cargo de Profesor Auxiliar interino, de la Cátedra de Parasitología y Enfermedades Tropicales, de la Escuela de Medicina, de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana, juro solemnemente que guardaré las Leyes de la República de Cuba, contra todo enemigo nacional o extranjero, que profesaré verdadera fe y lealtad a la misma y que me obligo libremente, sin reservas mentales y que no me anima ningún propósito de evadir este juramento. Así Dios me ayude”.

Completamente formado como infectólogo y con casi 9 años de experiencia en la docencia de su cátedra, llega a la jefatura de la misma, a la que llama a colaborar a dos de sus más fieles seguidores los doctores José G. Basnuevo Artiles y Federico Sotolongo Guerra, con los que integrará la triología mayor de la parasitología médica cubana en los años posteriores.

Bajo su dirección la cátedra abandona la enseñanza enciclopédica de marcado acento taxonómico que incluía las especies de cualquier lugar del planeta de protozoos, helmintos, artrópodos y hongos parásitos al hombre, así como de algunos parásitos vegetales, expuesta en conferencias magistrales y poca enseñanza práctica, para adoptar una metodología basada en el estudio teórico, en la observación práctica y en el hacer manual, para llegar a comprender y conocer la ciencia objeto de estudio y saber desarrollar en la práctica su tecnología.

Redujo, la materia a enseñar, comprendiendo en ella solamente las especies endémicas en el país y de posible penetración, pero la amplió con el conocimiento clínico de las enfermedades que producen en el hombre y su tratamiento, sometido este último a constantes cambios.

Así es que emprende la redacción de sus conferencias de clases, con el nuevo enfoque, que serán recopiladas y editadas para hacerlas llegar al alumnado, por el entonces estudiante y después destacado laboratorista clínico doctor Guillermo Anido Fraguio. Muchas de estas conferencias, más revisadas, aparecerán bajo el título general de “Lecciones de Parasitología” en la revista Crónica Médico Quirúrgica de La Habana durante los años 1934 y 1935.

En 1936 funda, junto al Laboratorio de Investigaciones de la cátedra, la Consulta Externa de Parasitología, primera de su clase en Cuba y ambos serán el embrión que dará nacimiento, por acuerdo de la Junta de Gobierno de la Facultad de Medicina y el Consejo Universitario de 8 de diciembre de 1937, al Instituto de Medicina Tropical, primer centro de investigaciones en la larga historia de la Universidad de La Habana.

Comienza entonces la etapa más brillante de la parasitología médica en Cuba. Tanto en lo docente como en las investigaciones los resultados muy relevantes. El mismo año de la fundación del Instituto, en el Pabellón “Domingo Cubas” del Hospital Docente “General Calixto García”, comenzarán los cursos de posgrado, que a partir de 1942 se incorporan a la recién creada Escuela de Verano y se mantienen ininterrumpidamente hasta la suspensión de actividades en la Universidad de La Habana, en diciembre de 1956.

Los cursos de posgrado de la cátedra de Parasitología y Enfermedades Tropicales y el Instituto de Medicina Tropical desde un principio tuvieron una proyección internacional con alumnos, médicos y profesores de las Universidades de Cornell y New York de Estados Unidos, en forma permanente y muchos de países latinoamericanos como República Dominicana, Guatemala, Honduras, México o europeos como España.

La docencia de pre y posgrado y las investigaciones que citaremos más adelante le traerán al doctor Pedro Kourí y a sus instituciones un reconocimiento absoluto por parte de las mayores personalidades de la parasitología médica mundial.

Pero quizá lo que más consolidó el prestigio de su labor docente e investigativa fue su libro de texto. A partir de las copias mimeografiadas de sus conferencias y las más elaboradas publicadas en la revista Crónica Médico Quirúrgica de La Habana da a la imprenta con sus colaboradores Lecciones de Parasitología y Medicina Tropical, La Habana, El Siglo xx, 1940, en tres tomos. Los dos primeros que comprenden Generalidades y Helmintología Humana, respectivamente, aparecieron ese año y al siguiente el tercero, que en esta primera edición incluye Protozoología y Artropodología Médica, en total con 853 páginas y 343 figuras, en su mayoría originales.

En 1944 se hace una segunda edición de los dos primeros tomos y una tercera ampliada en 1948-1949, el primero Generalidades con 194 páginas y 35 figuras y el segundo Helmintología Humana con 771 páginas, 426 figuras casi todas originales y un cuestionario, que comprende los dos tomos, con 1196 preguntas. Del tercero se hizo una segunda edición con solamente Protozoología Médica en 1947 con 90 páginas y 27 figuras y se anuncia en él un cuarto tomo con Entomología Médica, que nunca se llegó a publicar, aunque quedó terminado con todas sus figuras intercaladas en el texto y del que se dio a la estampa un extracto en edición mimeografiada con el título Nociones Elementales de Entomología Médica, La Habana, 1962, 20 páginas y 5 figuras.

Por esta misma época dará a la imprenta en folleto Cátedra de Parasitología y Enfermedades Tropicales. Programa y Cuestionario. Curso Académico 1947-1948, 1ª Ed. La Habana, El Siglo XX, 1947, 31 páginas, en el que divide la materia a enseñar en dos parciales, en el primero agrupa: Generalidades y Nemathelmintes y en el segundo: Platyhelminthes, Protozoarios y Artrópodos, para finalizar con un cuestionario de 1262 preguntas. Del citado folleto se hicieron varias ediciones.

Su amor a la Universidad de La Habana lo llevó a ocupar importantes cargos en momentos difíciles de la historia del alto centro docente. Por Decreto Rectoral de febrero 10 de 1938 se le nombra profesor titular, cargo del que toma posesión.

En 1940 por su personalidad científica y limpia ejecutoria cívica es electo miembro encargado de Asuntos Hospitalarios en la Junta de Gobierno de la Facultad de Medicina. En el trienio 1943-1946 es electo Vice Decano encargado de Asuntos Hospitalarios, cargo para el que es reelecto en 1946, 1949 y 1952, pero en estos tres trienios encargado de Escuelas Anexas. En 1955 el doctor Kourí es electo Decano, cargo que ocupaba cuando por acuerdo del Consejo Universitario de noviembre de 1956 se suspenden indefinidamente las actividades académicas y en el que permanece hasta 1958 en que se cumple su mandato, convaleciente de una grave hepatitis.

La obra científica y su proyección social

Aunque sus trabajos científicos eran muy solicitados por las principales revistas médicas de Cuba el doctor Kourí quiso siempre contar con su propio órgano publicitario y así en 1935 funda junto a sus colaboradores la Revista de Medicina Tropical y Parasitología, Bacteriología, Clínica y Laboratorio y en 1940 la revista Avance Medical, las que en 1945 se funden en la Revista Kuba de Medicina Tropical y Parasitología, la que existió hasta 1960.

Conjuntamente con uno de sus más cercanos colaboradores, el doctor José G. Basnuevo, fundó el Laboratorio Kuba, de productos farmacéuticos, sobre todo antiparasitarios, de gran prestigio dentro y fuera de Cuba, y reunió una gran biblioteca y hemeroteca parasitológicas que después donó al Instituto.

En esos órganos publicitarios, principalmente y en otras numerosas revistas extranjeras, aparecerá la totalidad de sus artículos científicos y los de sus colaboradores, que en el caso del doctor Kourí pasan de la cifra de trescientos. Algunos de los más importantes logros alcanzados en ella son los siguientes:

Junto a originales observaciones clínicas de fascioliasis estudia la histología y ovogénesis del parásito para comprobar, lo que es reconocido internacionalmente, que la cubierta externa del huevo de Fasciola hepática esta formada por las células vitelógenas y no por la glándula coclear como se aceptaba hasta entonces y crea una técnica efectiva para la búsqueda de huevos en la bilis obtenida por intubación duodenal.

La presencia en la ciudad de San Cristóbal en 1944 y en la de Pinar del Río en 1948 de cuadros epidémicos de un síndrome eosinofílico febril llevó al doctor Kourí y otros investigadores a realizar notables trabajos que demostraron definitivamente la etiología fasciolar del síndrome, que llegó a afectar a más de 60 personas en la primera de dichas ciudades y a más de 600 en la segunda.

Describió los primeros casos en Cuba, conjuntamente con el doctor Eduardo Ortiz Rivas, de giardiasis vesicular a través del sondaje duodenal y publicó una serie de trabajos bellamente ilustrados del ciclo evolutivo del Strongyloides stercoralis y su tratamiento con violeta de genciana.

Son muy originales y sorprendentes sus observaciones sobre el papel patógeno del Trichuris trichiura, sobre su biología, los aspectos clínicos del cuadro que designó como trichuriasis masiva infantil y sobre el tratamiento del mismo.

Acerca del Diphyllobothrium latum demostró el mecanismo de formación del huevo así como la localización en testículos, en oposición a los admitido clásicamente.

Descubrió y describió un nuevo parásito humano el Inermicapsifer cubensis que fue motivo de varias publicaciones y de interesantes intervenciones, aportes y discusiones entre los más destacados parasitólogos del mundo, sobre su nomenclatura y clasificación, que aún hoy perduran.

En 1935 describió por primera vez en Cuba, con el doctor Alejandro Frade Meneses, el Clonorchis sinensis y publicó una estadística según la cual el 49 % de los chinos enfermos residentes en Ciudad de La Habana estaban parasitados con él y llevó a cabo interesantes estudios morfológicos, estructurales e histológicos sobre dicho helminto.

Informa con los doctores Federico Sotolongo y Vicente Anido Fraguio el primer caso de botriocefalosis encontrado en nuestro país y sobre las lesiones perianales de aspecto canceroso alerta a los clínicos sobre la posible etiología amebiana.

Pero de lo más importante de su obra fueron los estudios hechos en colaboración con el doctor Basnuevo sobre terapéutica antiparasitaria que incluyeron investigaciones farmacológicas experimentales en animales y clinicoterapéuticas en el hombre.

A la malacología médica dedicó numerosos artículos sobre índices endémicos de infestación trematódica, hallazgos de furcocercaria en el molusco Drepanotremalucidum y otros en que estudió los caracoles como hospederos intermediarios de trematodes.

Por último, el campo de la parasitología veterinaria, que tanto prestigió en Cuba su gran amigo el también sabio profesor universitario doctor Ildefonso Pérez Vigueras, lo abordó con originales investigaciones sobre parasitismo intestinal del perro y del cerdo, entre las que se destacan las que llevó a cabo sobre coccidiosis canina, piroplasmosis canina y Dipylidium caninum.

Estos trabajos científicos hacen que en diciembre de 1938 sea designado miembro del Comité de Lucha Contra el Parasitismo Intestinal, la Mortalidad Infantil y el Paludismo de la Federación Médica de Cuba.

A partir de entonces el doctor Kourí y sus colaboradores recorrieron toda la Isla en un plan de divulgación médica que no tuvo paralelo. Finalizado el ciclo programado por la Federación Médica, el equipo de parasitólogos continuó la divulgación antiparasitaria en pueblos y ciudades, a través de periódicos, revistas y de transmisiones radiales, para llevar a todas las familias cubanas los conocimientos elementales que les sirvieran para defenderse contra el parasitismo.

Últimos años

Completamente recuperado de la grave hepatitis que lo había alejado del Decanato de la Facultad de Medicina comienza entonces en la colina universitaria los doctores Kourí, Basnuevo y Sotolongo, tres de los más prestigiosos profesores de la Facultad de Medicina fueron del grupo de los ejemplares Maestros que permanecieron fieles a su pueblo en aquellos momentos de grandeza y peligro de nuestra historia y con ellos todo su personal técnico y de servicio.

Los cambios frecuentes de planes de estudios en aquellos años pusieron a prueba la maestría pedagógica del doctor Kourí y sus colaboradores para llevarlos a la práctica sin sacrificar la alta calidad de su docencia que siguió siendo de las mejores del mundo.

Fue en una reunión en el Ministerio de Salud Pública, en su viejo edificio de la calle Belascoaín, el 16 de octubre de 1964, después de una brillante exposición sobre la preparación de docentes para la Facultad de Ciencias Médicas, en la que también expuso la pertinencia de su viejo proyecto de lucha antiparasitaria, fallecía repentinamente el doctor Pedro Kourí, no sólo una de las figuras mayores de la parasitología médica mundial sino también uno de los más importantes higienistas sociales de nuestra historia.

La posteridad esta siendo justa con su memoria, lo que no siempre ocurre con los grandes hombres. Su obra sigue reconocida en los más exclusivos círculos parasitológicos del mundo, pero lo que hubiera sido mucho más importante para él, es que la misma se ha continuado en la labor de sus hijos y descendientes, de sus viejos colaboradores, de sus discípulos, de las muevas generaciones de infectólogos cubanos y que el Instituto que él fundara, con su nombre desde 1964, es uno de los más importantes del mundo y constituye el verdadero símbolo de la grandeza de la medicina cubana de hoy.

Fuente: Dr. Pedro Kourí Esmeja, Profesor Extraordinario: en el centenario de su nacimiento (1900-2000). Cuadernos de Historia de la salud Pública 2001 (90). http://bvs.sld.cu/revistas/his/cua_90/his0890.htm
Dr. Gregorio Delgado García
Conferencia  leída  en  acto  central  por  el  Centenario  del  Nacimiento  del  Dr.  Pedro Kourí.  Teatro  del  Instituto  de  Medicina  Tropical  “Pedro  Kourí”  (IPK).  La  Habana, agosto  21  del  2000

Profesor José Antonio Presno Albarrán (1916-1978)

José Antonio Presno Albarrán Considerado el más destacado cirujano de vías digestivas de América Latina en su época. Profesor Titular en 1960 y Jefe del Departamento de Cirugía en 1961. Více-Decano en 1962 y Decano de la Facultad de Medicina en 1963. Primer Cirujano de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Miembro Extranjero Activo de la Academia de Ciencias de la antigua URSS. Miembro Titular y Presidente del Capítulo Cubano de la Sociedad Internacional de Cirugía.

Nació en La Habana, el 3 de julio de 1916, hijo del destacado médico y cirujano general, José Antonio Presno y Bastiony (1876-1953) y de María Albarrán Machín –hija del eminente urólogo y cirujano Pedro Albarrán Domínguez (1854-1911)- por lo que era nieto y sobrino nieto de dos grandes de la Urología, Pedro y Joaquín Albarrán Domínguez.

La familia Presno –según la bibliografía que recoge la historia y el escudo de ese apellido- tuvieron radicación, entre otros lugares, en Galicia, Asturias y Portugal. Esta rama de los Presno pertenecía a uno de los 19 barrios de la Parroquia del Concejo de Castropol, situada en la parte occidental del Principado de Asturias, muy cerca de la provincia de Lugo.

Realizó sus estudios médicos en la Universidad de La Habana, obteniendo 31 sobresalientes, de 32 asignaturas y 14 premios ordinarios.

En su época de estudiante, la Universidad fue un foco revolucionario importante y Presno no fue ajeno a ese proceso, participando en la distribución de propaganda y en la huelga general del año 1935.

De 1935 a 1937 trabajó como alumno externo, cargo que obtuvo por concurso en el Hospital Universitario «General Calixto García». De 1937 a 1940 fue alumno interno por su expediente.

Se graduó en 1940, y ese propio año, por su expediente, obtuvo el cargo de Médico Interno, plaza que desempeñó hasta 1942. Este mismo año obtuvo por oposición la categoría de Médico Residente, y se mantuvo en ella por espacio de dos años.

Inició su carrera docente en la Cátedra de Clínica Terapéutica y Operaciones: De 1944 a 1946 Profesor Adscripto, de 1946 a 1950 Instructor, de 1950 a 1954 Asociado. Este año 1954, dos años después que su padre alcanzara la categoría de Profesor Emérito, realizó ejercicios de oposición en los que obtuvo la plaza de Profesor Agregado, primer paso de la por entonces carrera profesoral universitaria. A partir de ese momento comienza su carrera ascendente al ser nombrado Cirujano Jefe de la Sala Mestre del Hospital Universitario «General Calixto García».

Simultáneamente con dichas actividades, desde 1946 se desempeñaba como Cirujano Auxiliar en la Clínica «La Milagrosa», fundada y dirigida por su padre, en la cual ascendió a Cirujano Titular en 1950 y a Jefe de Cirugía, en 1952, donde permaneció hasta 1960.

Tras el cuartelazo del 10 de marzo –inicio de la dictadura batistiana- formó parte del núcleo de Profesores de la Facultad de Medicina adscrito al Movimiento de Resistencia Cívica, dirigido por el entonces Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Profesor Titular de Historia de las Doctrinas Sociales, Doctor Raúl Roa García. Participó en la recolección y envío de instrumental y medicinas a los frentes de combate, y brindó atención médica a revolucionarios heridos.

En marzo de 1958 denunció ante el Tribunal Supremo, la prensa nacional, el Colegio Médico y los organismos internacionales, los atropellos cometidos por la dictadura en la persona de la distinguida pedagoga, Dra. Esterlina Milanés Dantín.

Durante la Huelga del 9 de abril de 1958, brindó sus servicios personales como cirujano, así como su consulta para hospital de sangre.

Al triunfo de la Revolución, integró la Comisión de Gobierno de los Hospitales Universitarios, desde 1959 hasta 1963, en que se incorporaron al Ministerio de Salud Pública.

Al producirse el éxodo de profesores, integró junto a Eugenio Torroella Mata, Roberto Guerra Valdés, Enrique J. Echevarría Vaillant, Eugenio Torroella Martínez – Fortún y Carlos Ramírez Corría, el grupo que garantizó la continuidad de la Escuela Cubana de Cirugía.

En 1960 ascendió a Profesor Titular. Dedicó gran parte de su esfuerzo a la urgente tarea de reformar los hospitales universitarios y el propio Plan de estudios de la Facultad de Medicina, que culminaría con la Reforma Universitaria de 1962.

De 1961 a 1967, fue Jefe del Departamento de Cirugía, estructura que se adoptó tras la unificación de las antiguas Cátedras de Patología Quirúrgica, Clínica Terapéutica Quirúrgica y Operaciones, Clínica Quirúrgica 1° Curso y Clínica Quirúrgica 2° Curso.

En franco abandono de los intereses de la clase burguesa -a la que pertenecía- ingresó en 1960 en las Milicias Médicas Revolucionarias. Poco después fue ascendido a Capitán y Primer Cirujano de los Servicios Médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En 1961, integra las filas de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), en 1963, miembro del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC) y en 1966 del Partido Comunista de Cuba (PCC).

El alto nivel de su compromiso social le mueve a aceptar en el período 1962-63, el Vicedecanato de la Facultad de Medicina y en el período 1963-64 asumió las funciones de Decano. Fue miembro del Consejo de la Facultad, responsable de superación profesoral y miembro de la Comisión para el estudio de la Formación de Investigadores, en la propia institución docente.

Pero ni sus responsabilidades docentes ni políticas le hicieron abandonar la práctica de su especialidad, en la que había adquirido y consolidado saberes en el orden teórico y grandes habilidades quirúrgicas. Realizó 7 701 intervenciones quirúrgicas, de ellas 6 537 de cirugía mayor. Contribuyó al desarrollo de la Cirugía Experimental y del Trasplante de Órganos en Cuba.

Su espíritu solidario y de justicia social se puso también de manifiesto en su responsabilidad de compartir sus conocimientos por medio de las publicaciones científicas. Publicó 12 libros, 5 monografías, 10 folletos, 45 trabajos científicos y 12 no científicos. Sus trabajos aparecieron en diversas publicaciones como: la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana; los Archivos Médicos de San Lorenzo; los Archivos del Hospital Universitario; la Revista Cubana de Gastroenterología; y la Revista Cubana de Cancerología, entre otras.

Presentó 38 trabajos en Congresos nacionales e internacionales.

En 1972 sufre un infarto de miocardio y luego de su recuperación, se sintió obligado a retirarse de la práctica quirúrgica, decisión que asumió con gran pesar; pero con mucha entereza y, sobre todo, con un alto nivel de ética profesional, pues estaba consciente del peligro al que podía exponer a un paciente si él continuaba ejerciendo la cirugía y, en medio de un acto quirúrgico sufría otro infarto.

Desde el año anterior había iniciado estudios de Cibernética aplicada a la Medicina y había presidido la primera Comisión de Computación que se dedicó al estudio de las necesidades de desarrollo de la Informática en la Salud Pública cubana. Comenzaba así otra etapa de su fructífera trayectoria científica y docente.

Luego de recuperarse del infarto de miocardio sufrido, asumió la responsabilidad fundacional, en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Habana, del Departamento de Computación Aplicada a la Biomedicina, que se oficializó en 1973. Esta institución se convierte, por ley oficial del Estado de fecha 1976, en Centro de Cibernética Aplicada a la Medicina (CECAM), subordinada al entonces Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana –hoy Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Desde los inicios del CECAM, fungió como su Director, hasta su fallecimiento.

Desde su surgimiento, el trabajo del Centro se proyectó hacia la creación de una cultura computacional entre los profesionales de la salud y por tanto, de un lenguaje común que facilitara el desarrollo de la computación en el sector salud en general y en la especialidad de cirugía en particular, a partir de investigaciones en el campo de la modelación matemática y del desarrollo de aplicaciones en el campo de la Salud realizadas bajo la dirección del Profesor Presno, quien propuso un proyecto de automatización de salas de cirugía, con el apoyo del Director del Instituto Vishniesky de Moscú. Este proyecto no cristalizó, a pesar de su denodado esfuerzo, por inconvenientes burocráticos.

En 1975, el Centro que dirigía, CECAM, propuso la creación de la especialidad de Informática Médica o de Computación Aplicada a la Medicina (nombre que recibía en la década de los años 70s), pero no fue aprobada en esos momentos por el Ministerio de Salud Pública.

Perteneció a 9 Sociedades Científicas nacionales y a 7 extranjeras. Fue Miembro Titular y de Honor (1966) de la Sociedad Cubana de Cirugía, así como Miembro Titular y Presidente del Capítulo Cubano de la Sociedad Internacional de Cirugía.

En 1965 recibió el título de Miembro Extranjero Activo de la Academia de Ciencias de la antigua URSS. En Cuba, también recibió Órdenes y Condecoraciones, en reconocimiento a sus aportes, entre ellas, las más relevantes: Medalla «Manuel Fajardo» por más de 25 años de trabajo en el sector salud, Orden «Frank País», por su dedicación a la docencia y Medalla del «250 Aniversario de la Fundación de la Universidad de La Habana.»

Falleció en la misma ciudad donde nació, el 14 de octubre de 1978.

ALGUNOS TÍTULOS DE SU BIBLIOGRAFÍA ACTIVA:

  • “Concepto actual del Shock: su diagnóstico precoz, diagnóstico diferencial y tratamiento”. Compañía Editora de libros y folletos, La Habana, 1943
  • “Pancreatitis agudas”. Compañía Editora de libros y folletos, La Habana, 1944
  • “Sarcoma neurogénico abdominal”. Compañía Editora de libros y folletos, La Habana, 1947
  • “Comunicación previa sobre la relación del asa aferente con las molestias post prandiales del gastrectomizado”. s/e, La Habana, 1951
  • “Moral Médico Quirúrgica”. Editorial Unión Americana. La Habana, s/a.
  • “Técnicas especiales en las resecciones gastroduodenales”. Instituto Cubano del Libro. La Habana, 1963.
  • En colaboración con Selman-Houssein Abdo Eugenio, García Gutiérrez Alejandro y Miyares Ibarra Carlos. “Esofagocoloplastia retroesternal extrapleural”. Revista Cubana de Cirugía. 1964;3(5):513-23.
  • Teniendo como colaboradores a Selman-Houssein Eugenio, García Gutiérrez Alejandro y Miyares Ibarra Carlos. “La esofagogocoloplastia en los procesos benignos y malignos del esófago”. Instituto Cubano del Libro. La Habana, 1966.
  • Teniendo como colaboradores a García Gutiérrez Alejandro, Rojas Hernández Marino, Pérez Oramas Hernán, Mederos Pazos Guillermo, Sainz Menéndez Benito. “Empleo de los instrumentos de sutura mecánica en la cirugía del aparato digestivo”. Revista Cubana de Cirugía. 1966;5:277-317.
  • Teniendo como colaboradores a García Gutiérrez Alejandro, Pérez Oramas Hernán, Pascual Chirino Claudio. “Transplante e interposición yeyunal con ayuda de un aparato de sutura mecánica”. Revista Cubana de Cirugía. 1967;6:299-306.
  • Teniendo como colaborador a Selman-Houssein Abdo, Eugenio. “Esofagocoloplastia retroesternal extrapleural en los procesos benignos y malignos del esófago”. Revista Cubana de Cirugía. 1967;6:497-502.
  • Teniendo como colaboradores a García Gutiérrez Alejandro, Pérez Oramas Hernán, Rojas Hernández Marino, Del Sol Castañeda Octavio. “Empleo del aparato PKS-25 en la cirugía del tractus digestivo”. Revista Cubana de Cirugía. La Habana, 1967;6:306-73.
  • “Cirugía de guerra. Doctrina única de tratamiento”. Servicios Médicos del MINFAR. La Habana, 1969.
  • En colaboración con otros autores. “Normas de Cirugía” Ministerio de Salud Pública. Editorial Científico-Médica. La Habana, 1969.

Fuente: Colaboración de la profesora MSc. María del Carmen Amaro Cano. Vice-Presidenta Sociedad Cubana Historia de la Medicina

Dr. Alberto Oscar Ibietatorremendía Vega (1917-2004)

Alberto-Oscar_IbietarremendiaIbietatorremendía Vega nació el 13 de septiembre de 1917 en Jagüey Grande, Matanzas, sus padres fueron Alberto Ibietatorremendía y Brito y Dolores Vega Gómez, ambos naturales de este territorio.

Los estudios primarios y secundarios los realizó en la Escuela Pública Municipal de Jagüey Grande, el Colegio Minio, la Academia Bravo y la Escuela Progresista de Cárdenas. Culminó el preuniversitario en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, donde se graduó de Bachiller en Letras y Ciencias el 13 de agosto de 1938.

Se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana en el curso académico 1938-1939, a pesar de múltiples dificultades familiares y socioeconómicas; se sobrepuso a estas y se graduó con la calificación de sobresaliente, otorgándosele el título de Doctor en Medicina el 23 de febrero de 1950, registrado al folio 6 número 1770 de su expediente universitario y con la tesis titulada: «El peritaje médico legal en los accidentes de trabajo».

Ejerce su profesión como médico en diferentes instituciones de la capital, entre las que se encuentran el Hospital Universitario «Calixto García», Hospital «Reina Mercedes» (hoy Comandante Manuel «Piti» Fajardo) y el Hospital Ortopédico «Fructuoso Rodríguez».

Se inicia en la vida política en La Joven Cuba junto al líder antiimperialista Antonio Guiteras Holmes desde junio de 1934; reparte proclamas en actos públicos, veladas artísticas, teatros y en cualquier acto público que tuviera la oportunidad de divulgar su sentido revolucionario.

Perteneció al Partido Auténtico y a la Juventud Ortodoxa (donde conoció a Fidel Castro). Finalmente ingresa al Movimiento del 26 de Julio, del que fue responsable y su tesorero en Jagüey Grande; participó en la gestión de bonos del Movimiento 26 de Julio, adquisición de dinamita y su traslado a Matanzas; sabotaje a la Compañía Eléctrica de Jagüey; lanzamiento de cadenas a redes eléctricas para provocar apagones, y de tachuelas y alcayatas en carreteras.

Como evidencia de estos hechos, en abril de 1953 tuvo lugar en su casa de la calle 11 No. 5417 de este municipio, una reunión con destacados miembros de la juventud ortodoxa, dirigidos por Fidel Castro Ruz y acompañado de Abel Santamaría, Pedro Miret, Antonio «Ñico» López, Boris Luis Santa Coloma y el también colega matancero Dr. Mario Muñoz Monroy. Actualmente en este inmueble radica la biblioteca pública municipal «Antonio Maceo».

Debido a su actividad política estuvo en prisión en Jagüey, Jovellanos y Matanzas, por lo cual tuvo que vivir en la clandestinidad en múltiples ocasiones en La Habana hasta su incorporación a la Sierra Maestra, de la cual se relata el siguiente testimonio:

«(…) Con él trabajaba un muchacho que le decían el ‘gallego’ Valdés y entonces a través del actualmente magistrado Humberto Hernández, que tenía un hijo, el cual habían detenido por allá, volví a establecer contacto con el ‘gallego’ y un día por la tarde me vinieron a buscar Humberto y otro joven más, me llevaron a Rancho Boyeros y cogí el avión para Santiago de Cuba. Entonces yo llegué a Santiago y yo llevaba la identificación metida en el forro de una cuchilla niquelada, que me valió de mucho en la Sierra después y me sirvió de bisturí».

Ya en la Sierra Maestra es recibido por un grupo de escopeteros en cuyo frente se encontraba el ‘Chino’ Figueredo y conducido a la Comandancia de La Plata (Columna No. 1). Allí trabajó en la construcción del hospital de dicha comandancia y curó a heridos vestidos de verde y amarillo. De su primer paciente dejó la siguiente evidencia:

«(…) Tan pronto llegué allí fue mi primer choque con los heridos. Era un tiro que por suerte para ella, tenía un orificio de entrada y de salida, no interesaba más que planos musculares, no interesaba planos óseos, vasos ni nervio y simplemente con cuchilla, la hervimos un poco, le hicimos una escisión de los que estaban un poco necrosados y con dos apósitos, en un lado y otro, la compañera curó enseguida».

Otro relato de su andar en los lomeríos de la Sierra Maestra demuestra la sencillez del Dr. Ibietatorremendía:

«(…) Yo estaba bastante gordo y como expresara el compañero La O, el temor mío siempre fue no poder caminar en la Sierra y el acicate mío no lo fue la compañera Vilma, el acicate mío lo fue en La Plata el compañero Martínez Páez, porque yo lo veía con la agilidad que él caminaba; y yo me caía en todos los ríos, tenía una protección de fango en la región glútea, en el pantalón, de caerme constantemente; resbalaba por la Sierra».

Entre otras actividades participó en la entrega de los soldados heridos en el combate de Las Mercedes, hasta que es asignado definitivamente como médico a la columna del Comandante Juan Almeida Bosque, en III Frente Oriental. Su impresión del lugar, su labor como médico y otras consideraciones, las expresó en los siguientes argumentos:

«(…) Eso fue a principio de agosto cuando llegamos a Aguarrevés, allí estaba guardada la comida y el río se metió y viró aquello, lo único que encontramos fue una latica de leche condensada, era toda la comida que llevábamos para toda la tropa durante el resto del tiempo. Nos cruzamos con el compañero Vilo Acuña, que ya lo habíamos conocido; el primer tiro que yo tiré en la Sierra lo tiré con el rifle de Vilo, que me lo prestó para que tirara un tiro».

Entre las intervenciones quirúrgicas que realizó se recogen dos amputaciones. La primera realizada en conjunto con el Dr. Páez Inchausti a un compañero apodado ‘Pepe’ con una gangrena producida por un tiro en una pierna; y la otra, de más complejidad técnica, del miembro superior al entonces Capitán Gener Luna, el cual fue herido en el ataque al Puente Gladys. Los sucesos al respecto fueron:

«Lo sorprendió la avioneta y lo hirió con fragmentos de granada; le hirió en el brazo, en el tórax, penetrándole los fragmentos, rozándole la pleura y las rodillas; en esta operación administró la anestesia con pentotal pues su ayudante no estaba apto en la canalización de venas y además le sacó las esquirlas de la pleura, el fragmento de metralla en la rodilla y la amputación con su regulación del muñón fue excelente, lo cual fue evaluado por galenos en Alemania».

Además de sus compañeros y población en general, atendió a varios prisioneros, entre ellos al Teniente Coronel de la dictadura Nelson Carrasco Artiles, de un tiro en el tobillo y fue operado satisfactoriamente con morfina como único anestésico. Prestó apoyo médico en diversos combates, como Puerto de Moya, Contramaestre, Caney del Sitio, Dos Palmas, Palma Soriano, y al rendirse la guarnición de El Cobre ocupó el Hospital Ambrosio Grillo.

Al triunfo de la revolución, y junto a la caravana de la victoria, solicita permiso para ocupar su ciudad natal, asignándosele un escuadrón al mando del carismático ‘Patifino’, reuniéndose finalmente con su columna y ocupando el campamento militar de Managua. Se le designaron varias responsabilidades, tesorero-pagador del Ejército Rebelde y del Movimiento 26 de Julio, y Jefe del Cuerpo Médico del Ejército de Occidente.

Por sus antecedentes en la lucha insurreccional y méritos obtenidos hasta la victoria del Ejército Rebelde, el 13 de junio de 1959 fue ascendido a Comandante.

En el campamento militar de Managua participa en todos los acuartelamientos y movilizaciones; durante el ataque a Playa Girón permanece como reserva, no obstante, el apoyo médico a las unidades de tanques partió de allí.

Durante la Crisis de Octubre es movilizado a la provincia de Oriente a una unidad en la costa norte de Las Tunas en un hospital de campaña, y en la lucha contra bandidos en la Sierra del Escambray se alistó en el hospital del Salto del Hanabanilla donde formó parte del Estado Mayor de las fuerzas que dirigía el Comandante Filiberto Olivera.

De su desempeño como docente se señala que durante la migración masiva de los profesores universitarios para sabotear la enseñanza superior, ante el llamado de Fidel para cubrir las plazas dejadas por ellos, se desenvuelve inicialmente como Profesor Instructor y después como Auxiliar en el Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez. Al regresar de la misión internacionalista en Argelia es designado Jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Universitario «Calixto García»; también labora en el Hospital Militar «Carlos J. Finlay», en la antigua Clínica Dependientes (hoy Hospital General Clínico Quirúrgico 10 de Octubre), hospital de la Prisión del Príncipe, y por diversas razones apoya a hospitales de otras provincias.

Al respecto, Delgado García, historiador del Ministerio de Salud Pública, escribe:

«El 5 de enero de 1962, al proclamarse la Reforma Universitaria, la cátedra convertida en Subdepartamento de Ortopedia y Traumatología del Departamento de Cirugía, contaba con los siguientes profesores: equivalentes a titulares, doctores Julio Martínez Páez y Antonio Ponce de León Carrillo y profesores auxiliares, doctores Gustavo Mestas Pujol, Alberto Ibietatorremendía Vega y Horacio Tabares Ventura».

Cumplió además con diversas responsabilidades administrativas y científicas, entre las que se destacan: director e instructor de la Escuela de Inseminación artificial de «El Dique» (hoy Centro Nacional de Inseminación Artificial) donde terminó la primera planta de inseminación que allí funcionó, y director de veterinaria del INRA.

Realizó varios viajes al continente europeo como embajador itinerante en España, Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca y Suecia; nuevamente visita ciudades de esta geografía acompañado de prestigiosos profesores de Ortopedia y Traumatología, como Ceballos, Tabares y Monreal Acosta. En 1962 viaja a Moscú como miembro de la delegación cubana al Congreso Mundial por la Paz.

Cumple dos misiones internacionalistas entre 1967-1969, en la República Popular de Argelia y Nicaragua, al frente del contingente de Santiago de Cuba, segundo en arribar a dicho país al triunfo del Movimiento Sandinista.

En sus tareas partidistas se afirma que en enero de 1974 es trasladado al Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC) de Oriente como Jefe de la Sección de Salud Pública del Departamento de Consumo y Servicios. En 1975 es elegido delegado al Primer Congreso del PCC.

Fue un deportista de alto rendimiento, principalmente en esgrima. Con el equipo de la Universidad de La Habana ganó diferentes eventos, tanto en florete como sable, su arma favorita; equitación y tiro; participó como parte del equipo en un evento deportivo con la Universidad de Columbia en Nueva York.

A los 50 años de edad debuta con una diabetes mellitus, enfermedad que va deteriorando su salud de forma insidiosa; culmina con la amputación de los miembros inferiores a los 80 años de edad, situación que enfrentó con gran estoicismo y espíritu. Fallece siete años después, el 16 de agosto del año 2004, en su casa de Nuevo Vedado en La Habana al cuidado de su familia.

Fuente: Semblanza del Comandante Dr. Alberto Oscar Ibietatorremendía Vega. 

Villaplana Santaló CA. Rev. Hum. Med. 2015;15(3)
Disponible en: http://humanidadesmedicas.sld.cu/index.php/hm/article/view/633/550

Nurys Nirma Diéguez Andrés (1951-2016)

Nuris-dieguezLa doctora Nurys Nirma Diéguez Andrés es una de las personalidades destacadas de las últimas cuatro décadas de la medicina en la provincia cubana de Las Tunas.

Nació en la ciudad de Las Tunas el 15 de junio de 1951.

Inició sus estudios universitarios en 1969 en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba; allí fue alumna ayudante de Fisiología. Se trasladó al Hospital General Docente “Vladimir Ilich Lenin”, de la provincia de Holguín, en el año 1972 para cursar el ciclo clínico, y pasó a ser ayudante de Medicina Interna, iniciando así su indestructible vínculo con la clínica.

Titulada en 1975, cumplió con el servicio posgraduado en el policlínico de Buena Vista, en su ciudad natal; curiosamente, en esos dos primeros años de trabajo se desempeñó como pediatra, según dijo, por necesidades del sector.

Se vinculó definitivamente a la atención de la población adulta a partir de 1976, cuando pasó a laborar en el Policlínico “Manuel Piti Fajardo”. El 14 de junio de 1980 se inauguró el Hospital General Docente “Dr. Ernesto Guevara de la Serna” y al año siguiente comenzó allí la formación de especialistas que demandaba un sistema de salud totalmente renovado y ampliado.

Así que en 1981, como residente de Medicina Interna, entró en el que sería su centro de trabajo de toda la vida. En su examen final para obtener el título de especialista, realizado en 1983, obtuvo las máximas puntuaciones en los ejercicios práctico y teórico. A partir de entonces, nunca abandonaría la medicina interna, en la que obtuvo el II Grado de especialización en el año 1999, pero de inmediato iniciaría un nuevo capítulo en los servicios de salud del territorio: la medicina intensiva.

Las sólidas bases de conocimientos y prácticas que aportan la medicina interna fueron esenciales para su desempeño como intensivista; a partir de septiembre de 1984, y durante un año, recibió un entrenamiento en el capitalino Hospital “Hermanos Ameijeiras”. Ello se repetiría en 1986, pero en el Hospital “Saturnino Lora” de Santiago de Cuba. Fue miembro de la Comisión Provincial de atención al paciente grave, Jefa del Grupo Provincial de la especialidad e integrante de la Comisión Nacional de Cuidados Intensivos entre los años 1992 y 2000.

Venció los exámenes para el II Grado en Medicina Intensiva y Emergencias en 2000. Es en esas funciones es que su nombre se asocia a otro hecho fundacional de la salud pública tunera: la consolidación definitiva, en los finales de los años 90, de la extracción de órganos para enfermos que los necesitaban en todo el territorio nacional, para lo cual fue preparada en el Instituto de Nefrología, de La Habana.

También introdujo la utilización de las computadoras en la Unidad de Cuidados Intensivos, entre los años 2001 y 2002. A su polifacética actuación médica unió tempranamente sus deseos de participar en la
formación de nuevos profesionales de la salud.

Presentó su solicitud para obtener una plaza como docente a mediados de 1984 y fue nombrada Instructora el 4 de febrero de 1985; escalaría a Asistente en 1992 y llegó a Profesora Auxiliar en el 2001. Su extensa carrera pedagógica abarcó la formación de estudiantes de Medicina y Licenciatura en Enfermería; preparó a numerosos alumnos ayudantes, fue tutora de diversos trabajos científicos estudiantiles, elaboró varios materiales didácticos para las actividades docentes al tiempo que diseñó e impartió cursos electivos. Fue reiterada su presencia en los tribunales para los exámenes estatales, tanto en Las Tunas como en Camagüey.

Todas las generaciones de médicos intensivistas de Las Tunas fueron moldeadas por la Dra. Nurys. Ella participó en la reestructuración del plan de estudios de esa residencia, fue Profesora Principal del Diplomado Nacional de Cuidados Intensivos en la provincia, miembro permanente y presidenta de los tribunales de exámenes estatales de especialización, del tribunal para la obtención del II Grado y de la Maestría en Ciencias en Urgencias Médicas; asimismo, tutora de muchos de esos profesionales.

Impartió numerosos cursos y diplomados especializados en las emergencias, el control del medio interno, la ventilación, la respuesta inflamatoria sistémica, los estudios hemogasométricos, la utilización de antibióticos, entre otros. Se ocupó de la atención a los residentes de otras especialidades que rotaban por su servicio, como Medicina Interna, Anestesiología, Cirugía, Medicina General Integral y tantas más.

Su dedicación a la docencia fue reconocida muchas veces, y en su expediente docente se repiten las evaluaciones anuales con categoría de excelente. Las cifras pueden ser ilustrativas de la labor formativa
de la Profesora Nurys para el sistema de salud en Las Tunas: 107 másteres graduados en Urgencias Médicas, decenas de especialistas de I grado en Medicina Interna y Medicina Intensiva, 28 especialistas de II Grado en esa última rama y más de 200 enfermeros intensivistas examinados.

Su actividad científica fue amplia y precoz, pues desde enero de 1982 obtuvo la condición de miembro adjunto de la Sociedad Cubana de Medicina Interna, cuando aún era residente de la especialidad; dirigió el capítulo provincial de la Sociedad Cubana de Medicina Intensiva y Emergencias desde 1990 hasta el 2000.

Fue autora de un capítulo dedicado a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica en un libro de texto sobre la enfermería en los cuidados intensivos. Publicó artículos sobre variados temas de la medicina intensiva: las infecciones nosocomiales en los pacientes ventilados o con accidentes vasculares encefálicos; la monitorización de la presión intracraneal; las complejidades de la atención a las puérperas y a los enfermos críticos por causas quirúrgicas, ya fueran heridas, traumas u otra lesión. Implementó estudios de costos hospitalarios, tanto en el paciente quirúrgico crítico como en el infarto agudo del miocardio. Sobre este último tema versó el trabajo que presentó a la edición del concurso provincial del Premio Anual de la Salud en el año 1998.

Abordó igualmente los aspectos bioéticos vinculados a la muerte encefálica. Trabajó en la aplicación de la plasmaféresis en los pacientes con leptospirosis complicada, como línea de investigación para la obtención del grado científico de doctor en ciencias; en sus últimos años se interesó en las aplicaciones de las nuevas tecnologías imagenológicas en los trastornos vasculares encefálicos.

Obtuvo premios en el Fórum de Ciencia y Técnica. El 20 de noviembre de 2006 aprobó los exámenes para el grado de Máster en Ciencias en Urgencias Médicas. Asistió a eventos sobre emergencias, ventilación
artificial, muerte encefálica, alimentación parenteral y terapia intensiva, entre los que se destacan el I Congreso Cubano de Medicina Crítica y Cuidados Intensivos en 1989 y el II Congreso Internacional y I
Encuentro Virtual de Urgencias, Emergencias y Medicina Intensiva URGRAV 2002. Fue seleccionada para participar en septiembre de 1999 en el Seminario Internacional de Ventilación Mecánica celebrado en el Hospital Carlos Haya, de Málaga, España.

La Dra. Nurys se desempeñó como Presidenta del Consejo de la Calidad de su hospital. En el año 1995 recibió el reconocimiento del Programa de Atención Materno-Infantil de la provincia por sus resultados
en la atención a las gestantes admitidas en el servicio de cuidados intensivos. Fue varias veces designada como Mejor Jefe de Servicio de la Vice Dirección de Urgencias de la institución. Durante dos
años consecutivos, 1998 y 1999, obtuvo la condición de Vanguardia Nacional del Sindicato de los Trabajadores de la Salud de Cuba.

Su nombramiento como Profesora Consultante el 7 de diciembre de 2007 fue el clímax de su dedicación a la educación, que solo terminó cuando se apagó su existencia.

Recibió, en ceremonia solemne celebrada en su localidad natal, el Escudo de la Ciudad en el 2005. La doctora Nurys Nirma Diéguez Andrés falleció el miércoles 23 de marzo de 2016, en el hospital al que dedicó toda su vida profesional, atendida por los médicos a los que formó, premio mayor para los que se entregan a la preparación de otros. Su nombre está definitivamente ligado a la medicina intensiva en la provincia cubana de Las Tunas y es nuestro deber encontrar todas las vías para tornar su legado en esencia y expresión del ejercicio de excelencia de la práctica clínica.

Fuente: Serrano Barrera OR. Doctora Nurys Diéguez Andrés (1951-2016), pilar de la medicina intensiva en Las Tunas. Revista Electrónica Dr. Zoilo E. Marinello Vidaurreta. 2016;41(7). Disponible en: http://revzoilomarinello.sld.cu/index.php/zmv/article/view/833

Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología: 30 aniversario

cigb

Símbolo de un asombroso despegue

Inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro el primero de julio de 1986, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología devino en institución de referencia por sus notables aportes a la salud de la población y las crecientes exportaciones a más de 30 países

Con alrededor de 1 600 trabajadores, el CIGB es hoy un gran complejo científico productivo de primer nivel mundial.

En enero de 1981 dos investigadores cubanos fueron enviados a un reconocido centro científico de la ciudad de Texas, en Estados Unidos, con el propósito esencial de conocer los usos del interferón, una sustancia que dado sus potenciales efectos antivirales y antitumorales, abría pro­misorias perspectivas terapéuticas contra diversas enfermedades.

Semanas antes el Comandante en Jefe Fidel Castro había sostenido en La Habana una entrevista con el on­cólogo norteamericano Ran­dolph Lee Clark para interesarse sobre el empleo del mencionado producto, encuentro que propiciado por el congresista Mickey Leland posibilitó con­cebir la idea de aquel viaje.

Más allá del objetivo principal de conocer la forma en que se estaba usando el interferón, nuestros compatriotas trataron de adquirir algunas cantidades con la finalidad de traerlas a Cuba cuando regresaran. Sin em­bargo, ello no fue posible porque la institución estadounidense solo disponía de un limitado volumen destinado a los ensayos clínicos, recibido del laboratorio del profesor Kari Can­tell, en Helsinki, Finlandia.

Para aprender a hacer el interferón, en marzo de 1981 seis jóvenes científicos partieron hacia la nación europea, siendo entrenados por el eminente especialista finlandés. In­tegraron aquel grupo fundacional Manuel Limon­ta Vidal, Ángel Agui­lera Rodríguez, Eduardo Pentón Arias, Victoria Ra­mírez Albajes, Sil­vio Barcelona Her­nández, y el re­cientemente fallecido doctor Pedro López Saura.

Tan pronto volvieron comenzaron a trabajar intensamente junto a una colaboradora de Cantell en un pequeño laboratorio situado en la casa número 149 del capitalino re­parto Atabey, donde el 28 de mayo de 1981 lograron producir a partir de glóbulos blancos el primer interferón cubano en menos de 45 días, hecho considerado una verdadera proeza científica. En opinión de los estudiosos del tema el hecho marcó el punto de partida del desarrollo de la biotecnología nacional.

Ya en el mes de julio empezó a aplicarse en pacientes contagiados por el virus del dengue tipo 2, y me­ses más tarde en el enfrentamiento a la epidemia de conjuntivitis hemorrágica, registrándose resultados positivos en ambas dolencias.

Durante el acto de constitución del Destacamento de Ciencias Mé­dicas Carlos Juan Finlay el 6 de enero de 1982, Fidel expresaría que “entre el momento que oímos ha­blar del Interferón de glóbulos blancos y el momento en que se produjo el primer interferón en Cuba no pa­saron cuatro meses”.

Ese propio año y con la misión de asumir las incipientes producciones del citado medicamento, quedó inau­gurado el Centro de Investigaciones Biológicas, a cuya apertura asistieron el Comandante en Jefe y Kari Cantell. El paso dado puso de manifiesto la voluntad del Estado cubano por im­pulsar la biotecnología como una de las principales industrias del futuro progreso de la nación.

Dotado del más avanzado equipamiento tecnológico del mo­mento y de una revolucionaria forma de concepción del trabajo a ciclo completo de investigación-producción y comercialización, el primero de ju­lio de 1986 abrió sus puertas el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), obra completamente financiada por el Gobierno revolucionario.

Para un país bloqueado y de limitados recursos se trataba de un hecho insólito, pues en aquellos tiempos incursionar en esa disciplina científica era un privilegio casi exclusivo de determinadas naciones altamente desarrolladas.

Al hablar en el acto de apertura de la flamante instalación, Fidel expresó con optimismo visionario: “el centro es grande, pero yo espero que sean grandes también los resultados científicos que obtengan en este centro”.

Luego surgieron nuevas instituciones dirigidas a fomentar el naciente sector, como los centros biotecnológicos de Camagüey y Sancti Spíritus en 1989 y 1990, respectivamente, y el Centro de In­mu­nología Molecular en 1994. Incluso a pesar de la severa crisis económica sufrida en los comienzos de la década del 90 a causa de la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista europeo, junto al recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, esta pujante in­dustria basada en el conocimiento científico creció rápidamente y multiplicó las exportaciones en apenas unos pocos años.

Hoy el CIGB es un gran complejo científico productivo en el cual laboran alrededor de 1 600 trabajadores con la misión de lograr vacunas humanas y veterinarias, medios diagnósticos, anticuerpos monoclonales y proteínas por vía recombinante para usos terapéuticos, además de impulsar otros renglones vinculados con la biotecnología de las plantas y la acuicultura.

Su colectivo de investigadores y técnicos dispone de una sólida preparación profesional, lo que unido al estricto cumplimiento de los indicadores internacionales de buenas prácticas, sustenta la confiabilidad, elevada calidad, seguridad y competitividad de los resultados.

El doctor Manuel Raíces Pérez Castañeda, del departamento de Productos Estratégicos de la entidad perteneciente al Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica, BioCubaFarma, dijo a Granma que más de una docena de productos desarrollados en el CIGB han tenido un impacto notable en el mejoramiento de la salud de la población cubana.

Figuran en la relación la estreptoquinasa recombinante que contribuye a restablecer el flujo sanguíneo en pacientes con infarto del miocardio y previene la necrosis isquémica del corazón (su uso se generalizó en 1993 y salva de 200 a 400 vidas cada año), y la vacuna contra la infección por el virus de la hepatitis B, capaz de reducir las consecuencias potenciales de esa enfermedad, entre ellas las hepatitis agudas y crónicas, la cirrosis hepática y el hepatocarcinoma primario. Vale resaltar que debido a la aplicación masiva de ese medicamento nuestro país no reporta casos de he­patitis B aguda en niños por debajo de cinco años desde 1999, condición que a partir del 2006 también se extendió a los menores de 15.

También sobresale la vacuna pen­tavalente líquida (Heberpenta) para la difteria, tétano, tosferina, he­patitis B y la Haemophilus influenzae tipo B, que en el 2009 pasó a formar parte del programa de vacunación infantil del Ministerio de Salud Pública y ha beneficiado a más de 600 000 niños.

Indispensable citar, además, al Heberprot-P liofilizado, único de su tipo en el mundo y actualmente el producto líder del centro, destinado a la terapia de la úlcera del pie diabético en estadios avanzados, que aplicado en más de 55 000 pacientes cubanos desde el 2007 evitó alrededor de 12 000 amputaciones de di­verso grado.

Sobresale, asimismo, la nueva va­cuna terapéutica HeberNasvac contra la hepatitis B crónica administrada por vía nasal, registrada en el 2015. Según los expertos podría convertirse en el mejor tratamiento disponible en el mundo para esa dolencia.

Dentro de las novedades más pro­metedoras, el doctor Manuel Raí­ces mencionó las investigaciones en ejecución con el CIGB-500, nuevo fármaco en desarrollo que muestra un significativo efecto cardioprotector, el péptido antitumoral CIGB-300 con buenos resultados a nivel de laboratorio y clínicos, y el Heber­ferón, una combinación del interferón-alfa 2b y gamma recombinante, para tratar cáncer de la piel no melanoma y otras enfermedades oncológicas, actualmente en estudio.

En el sector agropecuario y la acuicultura destacan el producto ecológico HerberNem, destinado al control de nematodos en varios cultivos, y el Acuabio 1, estimulador del crecimiento y el sistema inmune en organismos marinos, aplicado de manera experimental con resultados favorables en el cultivo del camarón y el salmón, principalmente.

Tres décadas de fecunda labor validan la estratégica decisión de fundar el CIGB. Los resultados creados aquí no solo salvan vidas y eliminan enfermedades, sino que con sus crecientes exportaciones contribuyen a la economía del país. El de­sa­fío inmediato radica en obtener nuevos productos innovadores de alto valor agregado en beneficio de la salud del pueblo y llegar a insertarlos en los mercados más exigentes del orbe.

Por: Orfilio Peláez
Fuente: Granma. Disponible en: http://www.granma.cu/ciencia/2016-07-01/simbolo-de-un-asombroso-despegue-01-07-2016-21-07-30

DrC. José Emilio Fernández-Britto Rodriguez (1935- )

DrC. Jose E. Fernández BrittoDrC. José Emilio Fernández-Britto Rodriguez, nació el 22 de mayo de 1935 en Ciudad de La Habana. Cuenta hoy con 81 años.

Graduado de Doctor en Medicina en 1960, de Especialista de Primer Grado en Anatomía Patológica en 1965 y de Especialista de Segundo Grado en 1979.

Nombrado Profesor Titular en 1976 e Investigador Titular en 1981. Obtuvo el Grado Científico de Doctor en Ciencias Médicas en 1985 y de Doctor en Ciencias en 1987 en la Universidad de Humboldt de Berlín, Alemania.

Es Profesor Consultante del Instituto de Patología Rudolf Virchow House, de la Facultad de Medicina Charité de la Universidad de Humboldt de Berlín Alemania.

Es también Miembro de la Academia de Ciencias de Cuba desde 1998 y de la Real Academia de Medicina de Andalucía, España desde el 2000.

Nombrado Profesor Consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de la Habana en el 2000, Doctor Honoris Causa del Instituto Mexicano de Enseñanza e Investigación en Medicina, Avalado por el Instituto Politécnico Nacional de México.

Investido como Doctor Honoris Causa dela Universidad mayor de San Marcos, Perú 2006.

Investigador de Mérito del Ministerio de Salud Pública de Cuba. Profesor de Mérito de la Universidad de Ciencias Médicas de la Habana 2008

A lo largo de su vida profesional, profesoral y científica ha realizado importantes aportes a las ciencias médicas y a la salud pública de Cuba y de otras regiones del mundo, que le han hecho merecedor de la categoría de Miembro de Honor de 26 Sociedades Científicas nacionales e internacionales.

Su producción científica se expresa de la forma siguiente:
Cursos de Educación Continuada recibidos: 42; impartidos: 71; investigaciones oficiales terminadas: internacionales 5; nacionales 15. Publicaciones: Artículos Científicos: 171, 83 en Revistas Cubanas y 76 en Internacionales, 25 artículos en MEDLINE; Tesis como Tutor o Asesor de especialistas: 121. Tesis como Tutor de Maestrías: 21.

Innovaciones: Autor del Sistema Aterométrico y sus modificaciones. Conjunto de Métodos y Procedimientos considerados idóneos para la caracterización de la lesión aterosclerótica, reconocido y aplicado por la OMS. Coautor del MADIP, sistema morfométrico de digitalización de imágenes.

Eventos Científicos: más de 900 y como Presidente de Congresos Internacionales 8. Participa activamente en tribunales de pase de año de los residentes, estatales, de categoría docente, ratificación de categoría  y categorías científicas.

En la actualidad es el Director del Centro de Investigaciones y Referencias de Aterosclerosis de la Habana (CIRAH) de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana y Presidente del Consejo Científico de esta Universidad así como Vicecoordinador de la Rama de Biomedicina de la Academia de Ciencias de Cuba

Reconocimientos y distinciones:
– Medalla 250 Aniversario de la Universidad de La Habana,
– Medalla Manuel Fajardo,
– Medalla José Tey,
– Orden Frank País,
– Orden Carlos J. Finlay,
– Premio Internacional Cátedra Robert Koch (Alemania),
– Doctor Honoris Causa del Instituto Mexicano de Enseñanza e Investigación en Medicina,
– Medalla Don Santiago Ramón y Cajal del Colegio Nacional de Bariatría, México y
– Orden y medalla Demetrio Sodí Pallares de la Asociación Mexicana para el estudio de la Aterosclerosis y el Síndrome Metabólico.
– Doctor Honoris Causa del Instituto Mexicano de Enseñanza e Investigación en Medicina y de la Universidad Mayor de San Marcos, Perú.

Rodolfo Sotolongo García (1943-2016)

rodolfo-sotolongo-garciaEl doctor Rodolfo Sotolongo García, nació en La Habana, el 13 de diciembre de 1943 era hijo del eminente profesor de Parasitología, Federico Sotolongo Guerra -uno de los fundadores del Instituto de Medicina Tropical y de su Revista, primer médico que ingresó en el Partido Comunista fundado por Mella y Baliño en 1925.

Inició sus estudios de Primaria en el «Colegio Baldor» y luego los continuó en el Colegio «La Salle», donde se graduó de Bachiller en Ciencias en 1961. Inició sus estudios de medicina en 1962, en la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, graduándose en 1967.

Al terminar su carrera fue a cumplir el Servicio Médico Social Rural en Las Villas, asumiendo distintas responsabilidades: Director del Dispensario Rural de Charcas, en Abreus; Director del Hospital Rural de Crucecitas, en El Escambray y Director del Área de Salud de Rodas, en el Regional Cienfuegos. Durante ese tiempo fue responsable de los Servicios Médicos de la Defensa Civil en los tres municipios.

En 1970 inició sus estudios como residente en la especialidad de Medicina Interna, en la Sala Landeta del Hospital Universitario “General Calixto García”, continuándolos en 1972 en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en el propio hospital. En octubre de 1973 se examinó, recibiendo el título de especialista en Medicina Interna y en los primeros meses del año siguiente fue nombrado Sub-Jefe de los Servicios de la Unidad de Cuidados Intensivos. Ese año ingresó como miembro de la Sociedad Cubana de Medicina Interna.

En diciembre de 1975 fue designado por la dirección del hospital como Jefe del Departamento de Urgencias. En 1976 ingresó en la Sección de Cuidados Intensivos de la Sociedad Cubana de Medicina Interna. En 1977 se trasladó a la sala Landeta, como responsable de un Grupo Básico de Trabajo (GBT) y fue categorizado como Instructor de Medicina Interna en la entonces Facultad Número Uno. De ahí partió a cumplir misión internacionalista en la república de Jamaica, donde permaneció hasta 1979. A su regreso se incorporó a trabajar en la Sala «San Martín» como responsable de un Grupo Básico de Trabajo.

Desde 1979 hasta 1981 fue Responsable de los Alumnos Ayudantes de Medicina Interna. En 1980 es designado por la dirección del hospital como Presidente de la Comisión de Peritaje en el Policlínico Asclepios, cesando en esa responsabilidad en octubre de ese mismo año al salir a cumplir misión internacionalista en Argelia, durante dos meses, por un terremoto.

A principios de diciembre de 1980 fue designado Jefe de Servicio del Cuerpo de Guardia, cargo que desempeñó hasta julio de 1981. En enero de 1982 fue designado por la Facultad de Medicina para prestar colaboración docente en el Hospital Provincial de Las Tunas, labor que realizó hasta abril y en julio de ese mismo año 1982 fue nombrado médico colaborador de la Clínica de Seguridad del Estado, participando en el aseguramiento médico de distintas actividades nacionales e internacionales, brindado por la Clínica.

En diciembre de 1982 fue nombrado Jefe de Servicios de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del Hospital Universitario “General Calixto García” hasta septiembre de 1985, en que fue designado Jefe de la Sala Clínica Altos y Jefe del Servicio de Medicina del hospital.

En el año 1983 fue electo Secretario de la Sección de Cuidados Intensivos de la Sociedad Cubana de Medicina Interna y, en consecuencia, Vice-Presidente de esta última.

En 1984 alcanza el II Grado como especialista de Medicina Interna y es promovido a la categoría docente de Asistente.

En octubre de 1985 fue nombrado Jefe de la Sala Clínica Altos y Segundo Jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital “General Calixto García”. En 1986 es designado responsable del Internado de Medicina y en 1989 nombrado Jefe del Departamento de Clínicas de la Facultad.

En 1989 promovió a la categoría docente de Profesor Auxiliar y fue designado Decano de la Facultad de Ciencias Médicas “General Calixto García”, responsabilidad que asumió hasta 1993, con gran dedicación y entrega, en que regresó al Hospital “General Calixto García” como Jefe de la Sala Clínica Altos y Segundo Jefe del Servicio de Medicina Interna.

Su insaciable ansia de aprender siempre, le hizo participar en numerosos cursos post-grado, fundamentalmente de medicina intensiva, electrocardiografía, terapéutica cardiovascular, medicina intensiva del adulto mayor, urgencias, así como también de metodología de la investigación cualitativa, pedagogía, gestión en salud y gestión educativa.

Martiano al fin, no se conformó con aumentar su saber, sino que de inmediato se dispuso a compartirlo con los demás, impartiendo numerosos cursos post-grado para médicos y enfermeras que laboran en medicina interna y, muy especialmente, para quienes se desempeñan en el área de medicina intensiva.

Fue Asesor y Tutor de más de veinte tesis de la especialidad, de médicos y enfermeras, dedicando especial atención a las tesis sobre sistema de urgencias, status asmático, cateterización del sistema venoso central, insuficiencia cardíaca, insuficiencia respiratoria, accidentes, anemia megaloblástica en el curso de una cirrosis hepática, hepatitis viral, intoxicaciones exógenas y anestesia por enfermeras.

Durante su vida profesional participó en diversas Jornadas Científicas, al nivel de Hospital, Facultad y del antiguo Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana (ISCM-H), Congresos del centenario Hospital Universitario “General Calixto García”, Talleres y Congresos Nacionales, en los que presentó trabajos científicos.

También publicó artículos en varias revistas científicas de las ciencias de la salud, así como las tres ediciones de las Normas Asistenciales de Cuidados Intensivos y el Tomo I de Generalidades de Cuidados Intensivos para el Curso Post-básico de enfermería.

Por su activa participación en actividades profesionales, docentes, sociales y políticas recibió diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla Manuel Fajardo por 25 años de servicios en el sector salud; Medalla Trabajador Internacionalista; Distinción por la Educación Cubana y Medalla José Tey.

Falleció el sábado 5 de marzo del año 2016, en la Sala de Terapia Intensiva de su querido hospital.

Hemos tenido que dejar transcurrir algún tiempo desde su desaparición física para poder sentarnos a escribir esta semblanza de alguien a quien admiramos desde la época de estudiantes por su inteligencia, su vocación por la medicina, su sentido de responsabilidad, su laboriosidad y su disposición siempre para ayudar al otro, ya fuera el paciente, su familiar, un colega, otro profesional de salud, un trabajador de la sala donde prestaba servicios o de otra dependencia de su querido hospital.

A Isora, la novia de su juventud, su compañera entrañable de ideales, a quien siguió amando como a su esposa, la madre de sus hijos: Anaisora, Rodolfito y Tania, nuestro sincero sentimiento de condolencias por esta irreparable pérdida, para la que solo existe el consuelo de haber sido su abnegada cuidadora durante su enfermedad. A sus hijos y nietos, que conserven los mejores valores morales de Rodolfo, como la mejor herencia que les legara.

A sus compañeros y amigos, que sigamos su ejemplo y no dejemos nunca de ser solidarios entre nosotros, pues constituimos la segunda familia que debemos mantener unida.

Colaboración de María del Carmen Amaro Cano
Profesora Consultante FCM “General Calixto García”
Vice-Presidenta Sociedad Cubana Historia de la Medicina.

Fuentes documentales y orales:
– Sotolongo García, Rodolfo. Autobiografía. La Habana, julio 1989.
– Departamento Cuadros FCM “General Calixto García”. C-vitae Rodolfo Sotolongo García, actualizado hasta noviembre 1996.
– Departamento Cuadros FCM “General Calixto García”. Actualización curriculum Rodolfo Sotolongo García, hasta diciembre 1999.
– Testimonio de la autora, quien fuera su compañera desde la época de estudiantes (él de medicina y ella de enfermería), rotando por los servicios clínicos y quirúrgicos del Hospital Universitario “General Calixto García” y teniendo el privilegio de contar con la exigente tutoría del Profesor Federico Sotolongo Guerra.

Enrique Guzmán Rodríguez (1931-2013)

Enrique GuzmánEl doctor Enrique Guzmán Rodríguez natural de Muras, Lugo, Galicia. Nació  el 28 de agosto de 1931. Llegó a Cuba, como refugiado político del régimen franquista junto a su madre y su madrina, a la edad de 5 años. En 1937 comienza la enseñanza primaria en una escuelita de barrio, que logra terminar en el Colegio Bautista. Se hace bachiller a los 17 años.

Ingresa en la Escuela de Medicina y comienza a trabajar en la Casa de Socorro de Regla como practicante en el horario nocturno. Tiene que perder 3 años de estudio por problemas económicos, debe trabajar como cobrador de la clínica privada conocida como Centro Castellano de La Habana.

Como un dato interesante -y quizás premonitorio de lo que sería su mayor logro en la vida profesional, ser el padre de los cuidados intensivos en el país- a él confiaron el cuidado y manejo de un ventilador mecánico marca Edison en el año 1953. Este era portátil y permitía regular la frecuencia respiratoria, solo administraba oxígeno puro. Estos ventiladores habían sido ubicados en las casas de socorro que estaban próximas al litoral de la ciudad capital.

En 1959 se reincorpora a la carrera de Medicina, y forma parte en 1960 del primer grupo de estudiantes que llega al Hospital Pediátrico «William Soler». Allí realizó el internado vertical de Pediatría en 1961, y desde entonces estuvo vinculado a la enseñanza de la especialidad, pues dio clases en esa asignatura a los estudiantes del 5to. año de Medicina.

En marzo de 1962 se graduó de Doctor en Medicina e hizo el servicio social como médico rural. Después empezó la residencia de Pediatría en el Hospital «William Soler», y entonces fue docente de los estudiantes de 5to. y 6to. años de Medicina.

Junto al profesor doctor Joaquín Pascual Gispert, padre del Neuropediatría en Cuba, participa en la puesta en marcha del primer servicio de esa subespecialidad que fue creado en el mismo hospital en el año 1963, del cual fue subjefe asistencial y docente. Posteriormente, en 1965, el doctor Enrique Guzmán fue el autor intelectual y material de la fundación de la primera escuela de enfermería pediátrica en Cuba. Hizo para ella los primeros programas de estudio y allí también fue profesor de diversas asignaturas. En 1967 concluyó el primer grado de la especialidad en Pediatría, y en la segunda mitad de los años 70 fundó, en el Hospital Pediátrico «William Soler» la primera Unidad de Terapia Intensiva de toda Iberoamérica, de la cual fue su jefe y profesor principal durante varias décadas.

Trabajó durante más de 60 años por la salud de su pueblo, y ejerció la docencia de pre y posgrado en la carrera de Medicina, en la especialidad de Pediatría, por más de 50 años. Fue, igualmente, formador de intensivistas pediátricos desde el año 1972, vicedirector docente del Hospital «William Soler» en la década 1973-1982, en 1985 obtuvo el título de especialista de segundo grado en Pediatría, desde 1980 hasta 1995 presidió la Comisión Nacional de Terapia Intensiva en Pediatría, fue miembro activo de los grupos Provincial y Nacional de Pediatría desde 1981, responsable docente de la Comisión Provincial y Nacional de Terapia Intensiva Pediátrica desde ese mismo año, y en 1997 fue nombrado Profesor Consultante de Pediatría de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.

Durante su vida profesional recibió decenas de reconocimientos, premios  y condecoraciones, entre los que pueden citarse: Reconocimiento al Mérito por la Sociedad Boliviana de Pediatría (1987), Premio Anual al Mejor Trabajo Científico del CENIC (1988), Premio Anual al Mérito por haber participado en la obtención de resultados de mayor aporte al desarrollo social del trabajo del MES (1988), Distinción «La Giraldilla de la Ciudad de La Habana» (1994) y otras tantas más cuya lista sería interminable.

Falleció en La Habana el 22 de marzo de 2013. El profesor doctor Enrique Guzmán fue, sin dudas, no solo uno de los más célebres pediatras del país, sino un digno y destacado profesional de la salud infantil de nuestros tiempos.

Fuente: In Memóriam. Dr. Enrique Guzmán Rodríguez.
Domínguez Dieppa, Fernando. Revista Cubana de Pediatría. 2013; 85(3):409-411.
Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0034-75312013000300016&script=sci_arttext

DrCs. Eric Martínez Torres (1943-)

Eric Martínez TorresEl profesor de mérito DrCs. Eric Martínez Torres es uno de nuestros más célebres pediatras.

Ha consagrado toda su vida profesional a mejorar los indicadores de la salud infantil en Cuba y en muchos otros lugares del mundo, especialmente por las investigaciones realizadas sobre dengue. Ha recibido  múltiples reconocimientos otorgados por organismos nacionales e internacionales por los logros alcanzados en las tareas asistenciales, docentes y de investigación.

Nació en Güines, el 26 de junio de 1943. Allí cursó los estudios primarios y secundarios en escuelas públicas. Se graduó de doctor en Medicina en la Universidad de La Habana en 1969 y desde ese año, hasta 1973, ejerció como pediatra en la provincia de Las Tunas. Allí fue jefe de servicio y responsable regional de Pediatría.

Obtuvo el título de especialista de primer grado en Pediatría en 1975,
tras concluir la residencia en el hospital pediátrico “Dr. Ángel Arturo
Aballí Arellano” de La Habana.

Luego fue subdirector facultativo del Hospital Pediátrico Universitario «William Soler» (1977-85) y de Docencia (1985-95). Se diplomó en Infectología Pediátrica en México en 1988. En ese mismo año obtuvo el título de Doctor en Ciencias Médicas y en el 2003 el de Doctor en Ciencias. Fue jefe del
grupo nacional de Pediatría en 1997. Es miembro titular de la Sociedad Cubana de Pediatría y perteneció a su junta directiva de 1995 al 2005.
Es también miembro de la Sociedad Latinoamericana de Pediatría, de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, de la Asociación Panamericana de Infectología y de la Sociedad Cubana de Educadores de la Salud. Es miembro de honor de las sociedades de Infectología Pediátrica de la República Dominicana, de El Salvador y de Ecuador.

Fue director del Hospital Pediátrico Universitario «Juan Manuel Márquez» (1995-1997) y Director Nacional de Investigaciones del Minsap (1997-2004). Desde 2005 labora en el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kouri” (IPK), donde ostenta las categorías de Investigador Titular y Profesor Titular. Allí fue Presidente del Comité de Ética de la Investigación de 2008 al 2010.

Fue nombrado Profesor de Mérito de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana en el año 2008 y designado Investigador de Mérito por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Medio Ambiente de Cuba en el 2010. Fue miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba desde 1996 hasta el 2012 y es miembro de la Sección de Biomedicina de la Comisión Nacional de Grados Científicos de Cuba desde el 2005.

De noviembre de 2010 a diciembre 2011 fue asesor del Programa de Dengue del Ministerio de Salud de Brasil, en su carácter de Consultor Internacional para Dengue en OPS/OMS, y ha sido consultor de la OPS-OMS para esa enfermedad en 15 países de América.

Ha ejercido como profesor en más de 100 cursos nacionales y 200 eventos científicos en Cuba.

Ha participado en cursos, congresos y otros eventos científicos en 36 países de América, Europa, África y Asia. Ha sido tutor o asesor de más de 30 tesis de terminación de residencia, maestría o doctorado.

Es vicepresidente del Tribunal Permanente de Infectología y Medicina Tropical de la Comisión Nacional de Grados Científicos y miembro del Grupo Internacional Estrategia de Gestión Integrada-Dengue de la OPS y del Grupo de expertos de Dengue del TDR/OMS.

Es autor de más de 120 artículos científicos y capítulos de libros, así como de seis ediciones del libro DENGUE, una de ellas en portugués publicada por la Editora FIOCRUZ, en Rio de Janeiro, en 2005.

Algunos de los múltiples reconocimientos recibidos
• Premio Anual de la Salud al Mejor Trabajo Científico (1999).
• Menciones de Honor en Premio Anual en 1985 y 1991.
• Primera Mención de Honor del IV Congreso Latinoamericano de Infectología Pediátrica (Chile, 1991) por el trabajo: Resultados de la aplicación masiva de la vacuna contra el meningococo B en niños cubanos.
• Premio de la Academia de Ciencias de Cuba (1995) como colaborador del resultado: Contribución del Centro Colaborador de la OPS/OMS de Virología del IPK en el estudio del Dengue en nuestra región y antes lo obtuvo en 1988, por su libro sobre Dengue.
• Resultado Relevante en el XI Fórum Nacional de Ciencia y Técnica (1996) como colaborador de: Introducción de la vacuna antimeningocóccica cubana en América Latina.
• “Distinción Especial” como ponencia más Relevante XIII Fórum Nacional de Ciencia y Técnica (2001) por el trabajo sobre la Brigada Médica Cubana durante la epidemia de Dengue Hemorrágico en El Salvador del año 2000.
• Premio a la Mejor Tesis doctoral que le fue otorgado por la Comisión Nacional de Grados Científicos en el 2005.

Algunas de las condecoraciones recibidas
• Distinción “POR LA EDUCACION CUBANA” que otorga el MES (1990)
• Medalla XV Aniversario de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (1995)
• Orden del Buen Tiempo entregada por el Primer Ministro de Nova Scotia, Canadá, a los miembros de la delegación del Minsap (1996)
• Medalla por el Centenario del nacimiento del Profesor Pedro Kourí (2000)
• Medalla “Piti Fajardo” por 30 años de trabajo en el Sector de la Salud (2002)
• Medalla “José (Pepito) Tey” (2002)

Además posee múltiples diplomas de reconocimiento por logros en tareas asistenciales, docentes y de investigación otorgados por diversos organismos nacionales e internacionales.
Es militante del Partido Comunista de Cuba, ha estado casado por más de 46 años, es hijo único, padre de una hija única (Rebeca) y abuelo de un nieto único (Diego).
Para concluir, podemos decir: Muchas Gracias, Profesor DrCs. Eric Martínez Torres, por la obra de toda su vida y por su entrega sin límites a la salud infantil en Cuba y en tantos otros lugares del mundo, que lo han hecho también acreedor del título de pediatra célebre cubano.

Fuente: Pediatría. Infomed
Disponible en DrCs. Eric Martínez Torres

Juan José Faura Monserrat (1916-1991)

Juan Faura MonserratEl primero de enero de 2016, se cumplieron 100 años del nacimiento del eminente y querido Profesor Dr. Juan Faura Monserrat, Profesor de Embriología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana primero y fundador del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas “Victoria de Girón” donde laboró mostrando su sapiencia y bondad hasta su fallecimiento.

Nació el 1ro. de enero de 1916, en el Central Constancia, en Abreus antigua provincia de Las Villas, actualmente perteneciente a Cienfuegos. Sus padres eran españoles, el padre, Juan, dirigía el central azucarero y adquirió la nacionalidad cubana, la madre, Josefa, de profesión maestra no se adaptó a la vida en el central y regresó con su pequeño hijo a España, radicándose en Barcelona, donde Juan José cursa su enseñanza hasta los estudios superiores.

Realizó estudios en Barcelona y en Madrid, obteniendo varios títulos universitarios: el de Odontólogo en la Universidad de Madrid en 1941, Licenciado en Medicina y Cirugía en Barcelona en 1946, obtiene el grado de Licenciatura en 1950 en Barcelona, más tarde, ya en Cuba, realiza convalidaciones de sus títulos de Doctor en Cirugía Dental en 1956 y de Doctor en Medicina en 1963 ambos en la Universidad de La Habana.

Inicia su vida laboral en España como clínico en un sanatorio para enfermos mentales, allí conoce a la que sería su esposa, Cándida Fernández, catalana de profesión enfermera que trabaja en el mismo sanatorio, con la cual contrae matrimonio en 1952 y en ese mismo año, la pareja viaja a Cuba instalándose en la Ciudad de La Habana, donde vivirá el resto de su vida; de su matrimonio nacieron 5 hijos.

En Cuba comienza a trabajar como viajante de libros mientras realiza las convalidaciones de sus títulos universitarios para poder ejercer en su país natal. En 1956 al aprobar su primera convalidación, establece su gabinete privado de Odontólogo en la Habana Vieja donde trabaja hasta 1961, año en que renuncia al ejercicio privado de su profesión.

Al triunfo de la Revolución en 1959, simultáneamente con el trabajo en su gabinete privado, trabaja como Odontólogo para el Ministerio de Salud Pública, ejerciendo en localidades apartadas de la ciudad, como por ejemplo en Managua. Tuvo una gran participación en todas las actividades del país. En 1961 ante el abandono de las cátedras docentes por un gran grupo de profesores, es convocado por el profesor de Histología, doctor Monteros Valdivieso y se incorpora a la enseñanza médica en la antigua Escuela de Medicina de J y 25 en el Vedado, en las cátedras de Histología y Embriología. Un año más tarde al crearse el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas «Victoria de Girón», en octubre de 1962, pasa a este contándose entre sus profesores fundadores.

Sin embargo resulta imprescindible recordar a este hombre bondadoso y culto en el centenario de su nacimiento. Recordar a alguien que fue ejemplo de comportamiento cívico y de conducta ética que trasmitió a todos los que tuvieron el honor de ser sus alumnos pero que además constituyó un mito para todos aquellos que poblaron las aulas y pasillos de Girón y lo vieron con su andar pausado pero constante y con su bata larga flotando al viento.

Recordarlo es también la manera de sentir que su ejemplo sigue vivo y que lo necesitamos para que con su espíritu sincero y apacible seguir brindándonos sus conocimientos y podamos cada día decirle: Gracias Profesor.

Colaboración: Dr. Orlando M. Tomé López
Más información en : Dr. Juan Faura Monserrat, paradigma en la enseñanza médica http://www.bvs.sld.cu/revistas/ems/vol22_1_08/ems08108.htm

Ernesto de la Torre Montejo (1929- )

Ernesto de la Torre MontejoEl Dr. Ernesto de la Torre Montejo recibió el Premio al Mérito Científico por la obra de toda la vida en la 40 edición del Concurso Premio Anual de la  Salud 2015
Edad: 86 años (1929- )
Natural de la provincia Camagüey

El Profesor De la Torre se graduó como médico en 1954, es especialista en Pediatría y Hematatología, en su amplio currículo profesional ostenta el haber sido el primer viceministro de Docencia Médica en Cuba y el privilegio de participar en la reorganización de los servicios de la Salud en Cuba.

Ha tenido una significativa trayectoria en el área médica, de la docencia y la investigación. Fue organizador del Instituto de investigaciones de Hematología e Inmunología en áreas del Hospital pediátrico «William Soler». Ha sido asesor de Revistas Médicas Cubanas.

Publicaciones
Autor principal el libro «Salud para todos sí es posible»
Es uno de los editores científicos del libro de Pediatría.

Especialidad: Especialista Primer y Segundo grado en Pediatría. Especialista de Segundo grado en Hematología. Graduado en Ciencias Sociales en la Escuela Superior del Partido “Ñico López”

Categoría científica:
Doctor en Ciencias. Doctor Honoris Causa en Ciencias Médicas, otorgado por las Universidades de  Ciencias Médicas de Camagüey y de Santiago de Cuba.

Categoría docente:
Profesor de Mérito de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana y de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba. Profesor Consultante de la Facultad Enrique Cabrera, de La Habana

Categoría investigadora: Investigador de Mérito. Miembro de Honor y Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Miebro de Honor y Titular de varias Sociedades científicas de la Salud. Presidente del Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud desde el año 2009 a la actualidad.

Otros Premios: Ha recibido numerosos premios, distinciones y condecoraciones. Posee la Orden Carlos J. Finlay, otorgada por el Consejo de
Estado.

Trabajos en eventos nacionales e internacionales: Ha participado en numerosos eventos científicos nacionales e internacionales.

Publicaciones: Ha publicado numerosos trabajos científicos relacionados con la Hematología, la Administración en Salud, la Educación Médica y la At
ención Primaria de Salud.

Principales aportes al Sistema Nacional de Salud: Iniciador de los servicios pediátricos y de la docencia médica en el Hospital «William Soler», del cual fue su director. Fue el director fundador del Instituto de Hematología e Inmunología, con relevante contribución científica y docente al desarrollo de esta especialidad en el país.

De amplio recorrido y trascendencia en la dirección en Salud con aportes importantes a la Educación Médica cubana y a la Dirección en Salud. Ocupó en el sector responsabilidades como Viceministro de Docencia e Investigaciones, y posteriormente como Viceministro Primero.

Fue el gestor y fundador del Premio Anual de Salud.

Integró el Equipo de Coordinación y Apoyo del Comandante en Jefe durante muchos años, con importantes aportes para el desarrollo del sector de la salud.

Fue Diputado a la Asamblea Nacional (1993 – 1998) y Presidente de la Comisión de Salud, Deporte y Medio Ambiente de la Asamblea (1995 – 1998).

Ha sido Asesor Temporero de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Integra el Consejo Académico de MEDICC desde su fundación en 1998.