Actualmente viendo publicaciones etiquetadas Cuba

Primer trasplante de médula ósea exitoso en Cuba

En 1985 se realizó en Cuba el primer trasplante de médula ósea (TMO) alogénico cumpliendo todos los requisitos de las ciencias médicas de ese momento.

Se efectuó en el Instituto de Hematología e Inmunología (IHI) por un equipo constituido por los Dres. Elvira Dorticós, Porfirio Hernández, Alejandro González y Catalino Ustáriz, y la Lic. Mercedes Reboredo.

El paciente tenía una aplasia medular grave, estaba politransfundido y era refractario a las transfusiones de plaquetas.

Como régimen de acondicionamiento se añadió a la ciclosfosfamida la irradiación ganglionar total y transfusiones de granulocitos del donante, tratando de evitar el fallo de injerto, frecuente en esta enfermedad cuando los pacientes han sido muy tratados y han recibido múltiples transfusiones. El trasplante prendió, pero el paciente tuvo un fallo secundario del injerto y falleció por una sepsis por germen gram negativo.

En ese mismo año se realizó en el Hospital «Hermanos Ameijeiras» por el equipo formado, entre, otros por los Dres. José Carnot, Raúl de Castro, Adalberto Ballester, Wilfredo Torres, Bastanzuri Bages y la enfermera Odalis Duvergel, un trasplante autólogo a un paciente con un linfoma no hodgkiniano en que se empleó médula ósea conservada a 4 °C y que evolucionó favorablemente. Las unidades de TMO de ambos centros comenzaron a funcionar de forma estable a partir de ese momento.

En 1991 inició sus actividades la unidad del Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) donde se realizó por los Dres. Mario Wilford, José Carnot, Elvira Dorticós y Porfirio Hernández, un trasplante autólogo a un paciente con una enfermedad de Hodgkin resistente.

Hasta 1995 se han realizado en Cuba 72 trasplantes: 47 autólogos, 24 alogénicos y 1 singénico.

Los pacientes trasplantados en el IHI hasta 1990 tenían enfermedad avanzada y aunque el trasplante prendió, la sobrevida fue corta debido a recaída de la enfermedad, sepsis y EICH. A partir de 1991 se hizo una mejor selección de los pacientes y se trasplantaron enfermos con mejores condiciones físicas y estadios más tempranos de la enfermedad, por lo que los resultados mejoraron. En la tabla se muestra un resumen de los pacientes tratados en el IHI.

Realizado en el Instituto de Hematología e Inmunología por un equipo constituido por los doctores Elvira Dorticós, Porfirio Hernández, Alejandro González y Catalino Ustáriz, y la Lic. Mercedes Reboredo, marcó un antes y un después en la medicina cubana.

El paciente tenía una aplasia medular grave, estaba politransfundido y era refractario a las transfusiones de plaquetas.

El primer trasplante de médula ósea permitió el desarrollo de terapias avanzadas para enfermedades hematológicas y consolidó la capacidad nacional en tratamientos de alta complejidad.

Podemos considerar 2 etapas en relación con el TMO: de 1959 a 1984 y de 1985 en adelante, período este último que se inicia con la realización del primer TMO alogénico en nuestro país, que se hizo con todos los requisitos cientifico-técnicos recomendados en aquel tiempo a nivel internacional.

De 1959 a 1984, en algunos centros hospitalarios de La Habana se hicieron alrededor de 15 intentos de TMO, todos en enfermos con aplasia medular. En la mayor parte de ellos la administración de la médula ósea se hizo por vía intramedular a nivel de la cresta ilíaca o espina ilíaca anterosuperior y en un volumen que no rebasaba de 50 a 60 mL en total. La compatibilidad exigida era sólo en los sistemas eritrocitarios ABO Rh y la negatividad de las pruebas cruzadas. Los donantes generalmente eran hermanos y en pocos casos se seleccionó a uno de los padres. En algunos enfermos adultos se usó prednisona en dosis de 60 a 80 mg diarios durante 2 a 3 semanas después de la administración de la médula ósea. El mayor número de estos ensayos clínicos se hizo en el Instituto de Hematología e Inmunología (IHI) por el grupo que dirigía el Dr. José F. Corral. Entre estos casos sólo 3 se consideraron en remisión, ya que evolutivamente mostraron una médula celular y recuperación de al menos 2 líneas celulares en la sangre periférica: una niña tratada en el Hospital Pediátrico «Pedro Borrás» (caso de los Dres. Ballester, Bernal, Perello y Rojo), un enfermo del Hospital Clinico-quirúrgico «Comadante Manuel Fajardo» (caso de la Dra. Hortensia Fernández) y otro del IHI (caso de los Dres. Corral JF y Rodríguez N).

Otros 4 casos que se destacaron en este período son 2 que se trataron en el IHI a principios de los años 70 en que ya se hizo el acondicionamiento con ciclofosfamida en dosis de 50 mg/kg/día durante 4 días, y la médula ósea se administró por vía endovenosa en un volumen de 10 a 15 mL/kg en forma similar a una transfusión sanguínea; otro en que se intentó un trasplante singénico en una enferma con leucemia mieloide crónica que presentaba una aplasia medular grave provocada por busulfán; y otro caso correspondiente a una enferma joven con aplasia grave y embarazada. Esta paciente tuvo un parto prematuro y el niño falleció pocos días después. Previo consentimiento de la enferma y de sus familiares se colocó a nivel de la cresta ilíaca de la paciente, médula ósea del recién nacido que se obtuvo inmediatamente después de su fallecimiento. Todos estos intentos también fracasaron.

Después de estos ensayos no se hicieron nuevos intentos de TMO hasta que no se crearon todas las condiciones necesarias para que se pudiese lograr un injerto efectivo.

Fuente: Jaime Fagundo Juan Carlos. El trasplante de médula ósea y su evolución en Cuba. Rev Cubana Hematol Inmunol Hemoter  [Internet]. 2018  Dic [citado  2026  Mayo  12] ;  34( 4 ): 41-44. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-02892018000400001&lng=es.

El medio siglo de las siamesas

Siamesas 1El martes 18 de diciembre de 1973 el teléfono del médico Rafael Vázquez Fernández, cirujano del Hospital General «Vladimir I. Lenin», en Holguín, sonó con insistencia. “¿El doctor Vázquez? -preguntó una voz desde el otro lado de la línea. Le habla el doctor Hernández Ojito, del Hospital Materno de Victoria de las Tunas. Nos acaban de nacer aquí un par de siamesas. ¿Podría ayudarnos a evaluarlas?”.

La noticia le cortó el aliento. “¡Siamesas…!” -exclamó por lo bajo el también profesor de Cirugía de la Universidad de Oriente. Eso no se ve mucho en Cuba”. Y, como se trataba de gemelas, recordó haber leído en algún manual que la mayor proporción de ese tipo de parto correspondía a las tribus yorubas de Nigeria, donde, aproximadamente, un alumbramiento de cada 22 era gemelar.

El doctor Vázquez no lo pensó dos veces: “Voy para allá enseguida”, afirmó antes de colgar. Minutos después, abordaba un auto, tomaba la carretera y al rato echaba pie a tierra frente a la institución sanitaria de la vecina provincia. Ni por asomo sospechaba que días después iba a protagonizar un suceso trascendental en la historia de la Medicina cubana y de América Latina de cualquier época.

En el centro hospitalario tunero aguardaba por su llegada el doctor Hernández Ojito, quien, junto a la pediatra Clara Bisquet y otros especialistas del recinto, había asistido el parto múltiple. El grupo se fue hasta la sala donde las pequeñas siamesas Maylín y Mayelín Téllez Bruzón -de seis libras de peso cada una- descansaban tranquilas su primera siesta terrenal unidas por el abdomen.

Siamesas 2

DIAGNÓSTICO PRELIMINAR

El primer examen preliminar devino catarsis de optimismo. El criterio unánime fue que se podía intentar la separación. Solicitaron una ambulancia. Destino: el “Lenin”. “¡Cuánto han cambiado los tiempos!”, se dijo el doctor Vázquez. Y su pensamiento se remontó al siglo XVI, cuando los hindúes acostumbraban a incinerar a los siameses acabados de nacer.

En suelo holguinero se constituyó un equipo multidisciplinario para estudiar a las chicas. La anestesióloga Pura Avilés, el pediatra Félix Álvarez, el hematólogo Norberto Rodríguez y el doctor Vázquez Fernández las sometieron a pruebas genéticas, cardiovasculares, radiológicas, hematológicas… Faltaba consultar a los padres. “¿Autorizan a enfrentar los riesgos?”, les preguntaron. Y ambos accedieron.

Por primera vez se haría en América Latina una intervención así. La más antigua en el mundo databa de 1689, cuando en Francia fueron separadas unas siamesas unidas por el ombligo. Pero el caso más viejo y célebre de mujeres con esta singularidad resulta el de Mary y Eliza Chulkhurst, nacidas en el año 1100 en Inglaterra. Vivieron 34 calendarios con un par de extremidades superiores e inferiores, un solo recto y una vagina.

En cuanto a siameses varones, fueron famosos Chang y Eng Bunker, nacidos en 1811 en la antigua Siam, hoy Tailandia. Eran niños cuando emigraron a Estados Unidos, donde vivieron hasta los 63 años de edad. Los médicos rechazaron operarlos por tener… ¡un hígado común! Ambos formaron familias y procrearon 10 y 12 hijos, respectivamente. Chang murió primero y a las pocas horas lo hizo Eng. Desde aquella época el término siameses designa a este tipo de gemelos.

TENSIÓN EN EL QUIRÓFANO

A medianoche del 27 de diciembre comenzó el acto quirúrgico, que duró casi dos horas. La revista Bohemia lo reseña así: “Por primera vez en la historia de la medicina en Cuba se acometía la compleja tarea de intervenir a dos personas al mismo tiempo en un mismo salón y, en este caso, a dos pequeñas criaturas de solo nueve días de nacidas, ¡y unidas estrechamente por la región abdominal!”.

Dos grupos de especialistas atendieron diferenciadamente a las siamesas dentro del salón. En el primero, los doctores Vázquez, Ojito y Viamonte asumieron la parte más delicada. En el segundo, en una mesa paralela, los también doctores Cabrera, Velázquez y Abadía se encargaron de otra tarea difícil: la reconstrucción de la pared abdominal de las niñas, una vez separadas.

“Operamos con un bisturí eléctrico, que corta y evita el sangramiento -diría luego Vázquez Fernández. Enfrentamos tres momentos tensos: la apertura de la cavidad abdominal, el corte del apéndice xifoides y el seccionamiento en dos partes iguales del hígado común. Este órgano, por cierto, tenía sistemas independientes para cada infante. De no ser así, la operación hubiera resultado fatal para una de ellas. Por suerte, todos los obstáculos fueron vencidos”.

“Afrontamos otra gran dificultad al proceder a la entubación endotraqueal -reconocería la prestigiosa doctora Pura Avilés, una autoridad en materia de Anestesiología. Ocurrió por la proximidad de sus caras y por las cabezas poco manejables. Pero maniobramos con eficacia y resolvimos también esos inconvenientes. Afortunadamente, el equipo consiguió salir bien del trance”.

siamesas 1

Siamesas Maylín izquierda y Mayelín cada una con uno de sus hijos.

COLOFÓN DE UNA HAZAÑA

Fue una victoria rotunda. El periódico holguinero ¡Ahora!, en la edición del 5 de enero de 1974, resaltó en un vistoso titular de su primera plana el inusitado suceso: GRAN ÉXITO DE LA MEDICINA CUBANA. Era, según la literatura especializada, la intervención quirúrgica a siamesas número 132 en la historia de la humanidad. siamseas tuneras

Nacidas por parto natural, pero unidas desde el apéndice xifoides hasta la región umbilical, fueron las primeras siamesas latinoamericanas en sobrevivir a una separación. Menos de un año después, conseguirían igual suerte las dominicanas de 11 meses de edad Clara y Altagracia Rodríguez, operadas en el Hospital de Niños de Filadelfia, quienes compartían el hígado y parte del colon.

Aquel acontecimiento de trascendencia mundial se perpetuó para la posteridad en una escultura emplazada en la Facultad de Ciencias Médicas de Holguín. Se trata del homenaje a una proeza que, medio siglo después, aún nos llena de asombro. Maylín y Mayelín no solo sobrevivieron fuertes y saludables, sino que, además, crearon sus propias familias. Ellas son la auténtica confirmación de una hazaña.

Fuente: Periódico 26

Nota: El Dr. Jeremías José Ramón Hernández Ojito (1938-2013) fue director del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas desde 1992 y hasta el año 2000 fue miembro del “Panel de Asesores Expertos en Información Biomédica y Salud” de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Primera investigación realizada en Cuba

Los primeros trabajos de investigación llevados a cabo en Cuba en el campo de las ciencias médicas fueron realizados para comprobar la efectividad de la vacunación antivariólica, por el doctor Tomás Romay Chacón, en los primeros años del siglo XIX. Estos experimentos, por voluntad propia del investigador, no se hicieron en el seno de ninguna institución, sino en su hogar o en el de las personas que participaron en los ensayos.

El doctor Tomás Romay Chacón, a partir de los granos de tres niños vacunados nueve días antes en Puerto Rico, comenzó a vacunar en La Habana el 10 de febrero de 1804. Sus primeros resultados los informó en una detallada memoria sobre la introducción y progreso de la vacuna en la Isla de Cuba que leyó en la junta general de la Real Sociedad Económica de La Habana el 12 de diciembre de 1804.

Su notable labor, sin embargo, no puede ser considerada como una verdadera investigación médica en sujetos humanos, pues Romay no estaba ensayando un método original cuyos resultados se ignoraban, sino que ya eran conocidos los beneficios de esta inoculación y él quería, con la aplicación de la vacuna, inmunizar a la población del país contra la viruela.  Pero el doctor Romay quiso además probar la efectividad de la vacuna, para lo cual sí realizó una verdadera investigación en humanos. La misma consistió en inocular pus virulento, proveniente de lesiones de pacientes afectados de viruelas naturales, a cuatro niños vacunados un mes y medio antes y así demostrar si habían alcanzado o no la inmunidad contra la enfermedad por el uso de la vacuna, dos de los cuales eran hijos suyos. Este experimento se realizó el 23 de marzo de 1804.

El resultado de esta demostración fue informado por el doctor Nicolás del Valle y de la Vega, Protomédico Regente de la ciudad de La Habana, al Gobernador General de la Isla, Marqués de Someruelos, y publicado en el Papel Periódico, Suplemento No. 34 del 26 de abril de 1804. En él se expresa que, “el doctor Romay, convencido de un modo incontestable que la vacuna preserva de las viruelas naturales, participa a V. S. que intenta inocular el pus varioloso a algunos niños vacunados y que ejecutó dicha operación en presencia de los siguientes facultativos: Roque Oyarvide, José Bohorques, Bernardo Cózar, Francisco Xavier Córdova y Marcos Sánchez Rubio. Que reunidos estos médicos, sin la presencia de Romay, concluyen que los resultados en nuestro país son idénticos a los obtenidos en Europa hasta el presente”. Estos resultados y otras observaciones de casos no provocados experimentalmente los informará el sabio médico cubano en su artículo “Refutación a los anti vacunadores”.

Este aporte como introductor y propagador de la vacuna fue el motivo justificante para que el Rey de España le concediera el honroso título de Médico de la Real Familia en 1985.

Referencias:
1.  DELGADO GARCIA, Gregorio.  Los Institutos de Investigaciones en Ciencias Médicas y el Tercer Nivel de Atención Médica en Cuba. Cuadernos de Historia de la Salud Pública. [Online]No.95.Ed.Cien.Med. La Habana. 2004. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0045-91782004000100008http://bvs.sld.cu/revistas/his/his%2095/hist0895.htm [Consultado: 22 de febrero 2025].
2.  DELGADO GARCÍA Gregorio. La investigación médica en sujetos humanos en Cuba (1804-1960). En: Delgado García G. Oficiando ante Higea. Cuaderno de Historia de la Salud Pública [online] No. 90. Ed. Cien.Med. La Habana.2001. Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/his/cua_90/his1790.htm [Consultado: 2 de junio de 2007].
3. LOPEZ ESPINOSA, José Antonio. Bio-bibliografía del doctor Tomás Romay Chacón. ACIMED. [Online]. Mayo-jun. 2004, vol.12, no.3 [citado 02 Junio 2007], p.1-1. Disponible en http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1024-94352004000300006&lng=es&nrm=iso&tlng=es. ISSN 1024-9435.

Los murciélagos en Cuba

“Los murciélagos necesitan amigos que desenmascaren a su peor enemigo: la ignorancia”.

“Los murciélagos son seres extraños: vuelan con las manos, ven con los oídos, y duermen de cabeza, colgados por los pies. No obstante, figuran entre los animales más importantes del mundo por sus múltiples servicios ambientales”, dijo Gilberto Silva Taboada. Sigue leyendo «Los murciélagos en Cuba»

Cómo se inició la vacunación en Cuba

Hace 217 años que se inició la vacunación en Cuba

En estos largos meses en que la COVID-19 ha marcado el día a día de los cubanos y en los que tanto se habla de vacunas y candidatos vacunales, cabe recordar que hace 217 años que se inició la vacunación en Cuba. En efecto, el 10 de febrero de 1804 el médico habanero Tomás Romay y Chacón halló la posibilidad de introducir y propagar la vacuna contra la viruela en la Isla. Sigue leyendo «Cómo se inició la vacunación en Cuba»

Inicios de la angiología en Cuba

doctor Nicolás José GutiérrezEn nuestra comunidad primitiva el médico o behique ejercía las curaciones que sus conocimientos le permitían sin que existiera división alguna en sus funciones, más aún ejercía las actividades de sacerdote y de consejero del cacique como verdadero sabio de la comunidad.

Al producirse la conquista hispana nos va a llegar la práctica médica europea en la que ya existía una división del ejercicio médico en dos grandes ramas: la medicina, que se encargaba del tratamiento de las afecciones internas, de ahí su nombre actual de medicina interna, y la cirugía, que se ocupaba de las afecciones externas, por lo que durante mucho tiempo se le llamó también patología externa. Sigue leyendo «Inicios de la angiología en Cuba»