Archivos Mensuales diciembre 2025

Juan XXI, primer médico en acceder al más alto cargo de la Iglesia Católica

Papa Juan XXIEl Cardenal de Lisboa Petrus Juliani (1226-1277), elegido Papa el 8 de septiembre de 1276 con el nombre de Juan XXI, se convirtió ese día en el primer médico en acceder al más alto cargo de la Iglesia Católica. Su pontificado duró hasta su muerte, el 20 de mayo de 1277. Fue el papa número 187 y su sucesor fue Nicolás III.

Nacido en Lisboa, hijo de Julianus, lo bautizaron como Peter, y fue conocido como Petrus Juliani o Petrus Hispanus. Luego de sus primeros estudios en la escuela de la Catedral de Lisboa, ingresó en la Universidad de París y recibió conferencias de dialéctica, lógica y particularmente de física y metafísica aristotélica. La filosofía natural de Aristóteles le atraía grandemente. Realizó estudios de medicina y también de teología.  Al terminar sus estudios en 1247, fue nombrado profesor de medicina de la Universidad de Siena, que en esa época gozaba de gran prestigio.

Allí escribió «Summulæ logicales», que fuera el libro de texto favorito de lógica por más de trescientos años. Durante esta etapa hizo también una colección acerca de las prescripciones médicas.

Alrededor del año 1261, Peter se unió al retiro del Cardenal Ottoboni Fieschi; en esta época fue nombrado diácono de la iglesia de Lisboa y luego archidiácono de Vermuy en la Diócesis de Braga. Es en estos años en los que se produce su encuentro con Teobaldo Visconti. En el año 1272 Teobaldo estuvo en Viterbo, luego de ser electo como Papa Gregorio X, y seleccionó a Petrus Hispanus como su médico.

Durante esta etapa Petrus Hispanus escribió su «Thesaurus pauperum» donde describe remedios para cada parte del cuerpo. Libro que fue muy utilizado.

La reputación alcanzada por Peter hizo que fuera nombrado arzobispo de Braga en la primavera de 1273, luego cardenal de Tusculum y, en junio de ese mismo año, obispo en el Consejo General de Lyons.

Después de la muerte de Gregorio X, fue nombrado el Papa Beato Inocencio V que murió a los tres meses, luego Adrián V que sólo ocupó el pontificado 39 días y le dio paso a Juan XXI quien sólo pudo ocupar la silla pontificia algo más de 8 meses, pues fue elegido el 20.IX.1276 y murió el 20.V.1277. Durante su pontificado publicó la bula Licet felicis recordationis con la que se suavizaron las estrictas reglas del XIV Concilio Ecuménico

Juan XXI consiguió la promesa de Alfonso II de Portugal de que todas las iglesias de aquel reino y sus bienes serían respetadas. No obstante ello, el papa fallece ocho días después de recibir una herida mortal que recibió cuando al palacio papal de Viterbo se le derrumbó la techumbre. Su cadáver se encuentra sepultado en la Catedral de Viterbo.

En la «Divina Comedia», Dante sitúa a Juan XXI en el cielo, colocándolo entre los espíritus de los grandes religiosos.

Referencias.
1. Lista cronológica de papas.  Disponible en: Lista Cronológica de los Papas – Enciclopedia Católica [Consultado: 22 de diciembre de 2025]
2. GUSMAO S. A obra filosófica e médica de Pedro Hispano (Papa Joao XXI). En: Museu da Emigracao e das comunidades
Disponible en: http://www.museu-emigrantes.webside.pt/Pedro%20Hispano%20.pdf [Consultado: 22 de diciembre de 2025].
3. KIRSCH JP, Pope John XXI (XX). En: The Catholic Encyclopedia, Volume VIII. Published 1910. New York: Robert Appleton Company. Nihil Obstat, October 1, 1910. Remy Lafort, S.T.D., Censor. Imprimatur. +John Cardinal Farley, Archbishop of New York.Disponible en: http://www.newadvent.org/cathen/08429c.htm  [Consultado: 22 de diciembre de 2025]
4. Juan XXI. En: Wikipedia. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_XXI. [Consultado: 22 de diciembre de 2025]
5. Papa Juan XXI. En: Enciclopedia católica. Disponible en: Papa Juan XXI – Enciclopedia Católica [Consultado: 22 de diciembre de 2025]

¿Por qué tenemos huellas dactilares y para qué sirven realmente?

 

Huella dactilar Si examinas cuidadosamente la punta de tus dedos, observarás una red de curvas, espirales y ramificaciones. Se llaman crestas papilares y permiten que, junto con los surcos que hay entre ellas y las secreciones de nuestra piel (sudor y grasa) se forme un “dibujo” o huella dactilar al tocar un objeto.

El desarrollo de esas crestas papilares se produce en el feto –entre las semanas 10 y 16 de gestación– y depende de la interacción entre nuestros genes, el crecimiento del tejido de la piel y los movimientos, las presiones y la posición del feto dentro del útero.

Este proceso tan complejo hace que ni siquiera los gemelos idénticos tengan las mismas huellas. Aunque eso sirve para que la policía resuelva delitos, en realidad surgieron para ayudarnos a tocar, agarrar y explorar lo que nos rodea.

Tenerlas da muchas ventajas

Las huellas dactilares tienen, por lo tanto, una función básica: nos ayudan a interactuar con el mundo. Los científicos coinciden en que cumplen tres funciones principales:

1. Mejorar el agarre. Las crestas papilares aumentan el roce o fricción, igual que los dibujos de un neumático o tus zapatillas. Gracias a ellas podemos sujetar objetos pequeños o resbaladizos sin que se nos escapen, incluso con las manos húmedas.

2. Distribuir la presión. Al agarrar algo, las crestas reparten mejor la fuerza y evitan que la piel se dañe o se desgaste con facilidad.

3. Aumentar la sensibilidad táctil. Bajo las crestas hay terminaciones nerviosas que detectan vibraciones y texturas muy finas. Las crestas actúan, pues, como “amplificadores” del tacto, permitiéndonos sentir con mucha más precisión.

En otras palabras, nuestras huellas son una adaptación evolutiva que ha hecho posible que manipulemos herramientas, trepemos o toquemos con más eficacia. Gracias a ellas, acciones tan cotidianas como desbloquear el móvil o abrir un tarro resultan mucho más fáciles.

Pero, además, las crestas papilares tienen otra misión: canalizar el sudor. En la cima de muchas crestas se abren los poros de las glándulas sudoríparas ecrinas, que liberan pequeñas cantidades de agua y sales. Esto no solo ayuda a regular la temperatura corporal, sino que también mejora el contacto con las superficies, aumentando la fricción.

De la evolución al laboratorio forense

Aunque nuestras huellas evolucionaron con esos fines táctiles, tres propiedades la convierten en una herramienta indispensable para la identificación humana:

1. Son únicas: cada persona tiene un diseño que hasta el momento nunca se ha visto repetido.

2. No cambian: permanecen invariables toda la vida, salvo que haya heridas muy profundas.

3. Son perennes: aparecen desde antes de nacer y persisten incluso tras la muerte.

Gracias a esto, la dactiloscopia (la ciencia que estudia las huellas, nacida a finales del siglo XIX) se ha convertido en apoyo fundamental en la investigación criminal.

Nacidos sin huellas

Sin embargo, algunas personas nacen con la piel de los dedos completamente lisa. Sufren un trastorno genético muy raro, localizado en el gen SMARCAD1, que recibe el nombre adermatoglifia. Tan infrecuente es este trastorno que las familias afectadas en el mundo se pueden contar con los dedos de una mano… aunque esa mano no tenga huellas.

En realidad, las personas con adermatoglifia llevan una vida normal, pero pueden tener más dificultades para manipular objetos o regular el sudor en esas zonas. En su día a día, pueden encontrarse con obstáculos curiosos: desde problemas en el control de pasaportes, hasta la dificultades para utilizar los sistemas de reconocimiento dactilar en el móvil.

Mucho más que una “firma” biológica

Ahora que conoces todo esto, la próxima vez que desbloquees el móvil con el dedo o dejes tu huella en un vaso, piensa que las huellas dactilares son el resultado de millones de años de evolución que te ayudan a agarrar, a sentir y a explorar el mundo con las manos.

Al fin y al cabo, cada una de nuestras huellas nos susurra un secreto: nacemos únicos, vivimos únicos y dejamos una marca única en el mundo porque no hubo ni habrá nadie como tú.

Fuente: The Conversation en español.

Disponible en: ¿Por qué tenemos huellas dactilares y para qué sirven realmente?