Juan Santos Fernández Hernández (1847-1922)

juan-santos-fernandez-hernandezUna de las más prominentes figuras médicas de Cuba, destacado en la medicina y cirugía oftalmológica.

Nació en el ingenio Atrevido, en la parroquia de Alacranes (actual Unión de Reyes), perteneciente a la provincia de Matanzas, el 22 de julio de 1847.

Cursó sus primeros estudios en una escuela rural en la misma provincia y a los 13 años se trasladó hacia La Habana, para estudiar la segunda enseñanza en el colegio Belén.

Matriculó Medicina en la Real y Literaria Universidad de San Gerónimo de La Habana en el curso 1865-1866, pero los concluyó en el Colegio de Medicina de San Carlos, Madrid, en 1872. En la capital española conoció y entabló amistad con el desterrado político y también estudiante José Martí Pérez.

Inmediatamente después de graduado pasó a entrenarse como cirujano oftalmólogo en París, hasta 1875. En marzo de ese año, hallándose aún en Francia, fue electo miembro corresponsal de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. En Francia llegó a ser, por sus méritos, el primer ayudante de Javier Galessowski, el más notable especialista de aquella época y a quien en 1879 dedicó la memoria titulada Clínica de las enfermedades de los ojos.

Ejerció por primera vez como oftalmólogo en Castillo de Bayuela, provincia de Toledo, España, donde operó en muy poco tiempo más de 200 pacientes con cataratas. Los resultados y experiencias obtenidas las registró en un documento al cual tituló «Memorias clínicas» y que le sirvió para su nombramiento de socio corresponsal de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

Su labor asistencial fue intensa y mantuvo la costumbre de anotar los nombres y confeccionar la historia clínica de todos sus pacientes. Atendió cerca de 63 500 casos en los 50 años que ejerció la profesión; entre ellos, a José Martí  y a su madre, Leonor Pérez. Por ello, el Maestro le envió una carta de agradecimiento el 18 de noviembre de 1894.

En la historia clínica de Martí, en la visita realizada el 22 de enero de 1877, consta el diagnóstico de «conjuntivitis catarral crónica en ambos ojos» y «flictena conjuntival en el ojo derecho».

En la historia clínica de Leonor Pérez aparece registrado que operó de cataratas su ojo derecho, el 14 de septiembre de 1896, y el izquierdo, el 13 de febrero de 1904.

Desde su regreso a la patria instaló una consulta de oftalmología, que en poco tiempo le permitió ganar el respeto y la admiración, no solo de sus pacientes, sino también de todos los médicos y personalidades que lo conocieron, llegando a convertirse en toda una autoridad. Obtuvo una reputación que traspasó las fronteras cubanas y se extendió por todos los países civilizados de su tiempo, al punto de llegar a ser el especialista de enfermedades de los ojos de más relieve en todos los dominios de la colonia española, incluida la propia España; a la vez que el más conocido en el extranjero durante la segunda mitad del siglo XIX.

En 1887 creó el Laboratorio Histoquímico Bacteriológico e Instituto de Vacunación Antirrábica de La Habana, tomando como modelo el laboratorio de Luis Pasteur en París. Probablemente, ese  fue el primer laboratorio de esas características fundado en América.

Para garantizar el rigor científico en esa institución, Fernández comisionó a los médicos cubanos Diego Tamayo, Francisco I. Vildósola y Pedro Albarrán para que realizaran una estancia en el laboratorio de Pasteur, en París, y además financió, con sus propios recursos, el equipamiento y funcionamiento del laboratorio habanero, donde se obtuvo, por primera vez en América Latina, el suero antirrábico, el mismo año de su fundación y el suero antidiftérico, antes de transcurrir una década de su establecimiento (1894-1895).

Su vida profesional no estuvo aislada de diversos compromisos, tanto en el área médica en particular, como en el contexto científico y cultural en general. Participó activamente en diversas instituciones sociales y científicas, como el hecho de haber sido vocal de la Junta Superior de Instrucción Pública de la Isla de Cuba, en 1881; fundador de la Liga contra la Tuberculosis de Cuba, en 1901; creador del Comité de la Prensa Médica, en 1903, de la cual fue su primer presidente; Presidente de Honor del Primer Congreso Médico Nacional, en 1905; socio fundador de la Sociedad de Medicina Tropical de la República de Cuba, en 1908, y presidente del Primer Congreso de la Prensa Médica, en 1911.

En el mismo año de su regreso a Cuba (1875), luego de terminar sus estudios de especialización en cirugía oftalmológica en París, cuando todavía no había cumplido los 28 años de edad,  fundó la revista Crónica Médico Quirúrgica de La Habana, que llegó a alcanzar prestigio internacional y se publicó hasta 1940. En el trabajo de esta revista, durante los 66 años que circuló, logró reunir un grupo importante de médicos cubanos que publicaron sus experiencias clínicas y aportes en el campo de la cirugía, incluidas novedosas técnicas quirúrgicas.

La Revista Crónica Médico Quirúrgica de La Habana, por su contenido, presentación y formato, ganó premios en exposiciones internacionales celebradas en las ciudades de Amsterdam en 1883, París en 1900, Buffalo en 1901, Charleston en 1902 y Saint Louis en 1904. Él mismo fue autor de un gran número de artículos e informes científicos, principalmente sobre oftalmología, pero también sobre el muermo, la tuberculosis y la fiebre amarilla, entre otras enfermedades. Su bibliografía activa incluía, en 1916, 928 títulos.

De miembro corresponsal de la Academia de Ciencias Médicas Físicas y Naturales de La Habana, que era desde el 14 de marzo de 1875, cuando estudiaba la especialidad oftalmológica en París, pasó a miembro numerario, en diciembre del mismo año.

En 1877, propició la fundación de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. En 1893 fue designado para representar a la Academia en el Primer Congreso Médico Panamericano, que tuvo lugar en Washington y tres años más tarde es nuevamente elegido para representar a la Academia en el Segundo Congreso Médico Panamericano, celebrado en Ciudad de México.

En 1897 alcanzó la distinción de Miembro de Mérito de la Academia y, en dos oportunidades, entre los años 1897-1899 y 1901-1922, resultó electo presidente de la referida institución. Como presidente de la Academia le correspondió devolver al saliente gobernador hispano las insignias españolas (bandera, escudo) que hasta entonces habían presidido la sala de reuniones de la Academia. Para ello se escogió el 27 de noviembre de 1898, aniversario del fusilamiento de los estudiantes de Medicina.

Por el prestigio alcanzado como médico-cirujano oftalmólogo, fue admitido en 1899 como colaborador de Annals of Ophtalmology, de Chicago; en 1906, como socio fundador de la Sociedad de Oftalmología Hispanoamericana con sede en Madrid; en 1907, vocal del Comité Ejecutivo en La Habana del XVI Congreso Internacional de Medicina, que tuvo lugar en Budapest; en 1916, Miembro de Honor de la Sociedad Oftalmológica de Filadelfia, y en 1921, miembro corresponsal de la Sociedad Médico-Quirúrgica de Amazonas, en Brasil.

Falleció en La Habana el 6 de agosto de 1922, a los 75 años de edad. Su deceso fue una gran pérdida para la nación cubana, de la cual se hicieron eco tanto la prensa nacional como extranjera.

Fuente: En Caribe
Disponible en: http://www.encaribe.org/es/article/juan-santos-fernandez-hernandez/1487

Joaquín Pascual Gispert (1913-2005)

Joaquín Pascual GispertMédico pediatra, profesor, considerado el padre de la neuropediatría cubana, realizó aportes científicos vinculados al diagnóstico y tratamiento de la epilepsia, errores congénitos del metabolismo, retraso mental, defectología y autismo.

Nació el 10 de abril de 1913 en Colón, Matanzas. Su padre fue médico y director del hospital de Colón por muchos años.

Pascual comenzó a estudiar Medicina en la década del 30 en la Universidad de La Habana. Tuvo que interrumpir sus estudios cuando la universidad fue cerrada por órdenes del tirano Machado. En ese período trabajó como técnico azucarero en su provincia natal. Posteriormente fue técnico de laboratorio clínico en la provincia de Camagüey.

Una vez reabierta la universidad regresó a la capital para continuar sus estudios, al mismo tiempo ocupó una plaza de técnico de laboratorio clínico en el hospital «Calixto García» y posteriormente en el hospital municipal de la infancia, que después se llamó hospital «Pedro Borrás Astorga».

Desde su vida de estudiante comenzó a investigar y a hacer algunos aportes a la Ciencias. Publicó junto al eminente profesor Angel Arturo Aballí (1936) el estudio de un caso de una enfermedad genética no diagnosticada antes en Cuba y con muy pocos pacientes reportados en el mundo. A pesar de ser al mismo tiempo trabajador y estudiante fue el primer expediente de su curso, pero no pudo disfrutar de la beca que se le otorgaría para los Estados Unidos por turbias decisiones movidas por la corrupta política imperante en esa época.

Se graduó de médico en el año 1941. Alcanzó una plaza de residente en el hospital «Calixto García». Tuvo que abandonar sus estudios de posgrado porque debió regresar a su natal Colón para ocuparse de la numerosa familia de su hermano, que había sido hospitalizado fuera de Cuba por una dolencia pulmonar grave.

Se casó en esa época con María Teresa López, maestra normalista, permaneció por un año en Colón y posteriormente se traslada a la ciudad de Matanzas. Allí ejerció como médico pediatra. Ocupó una plaza en el hospital provincial hasta que por causa de sus luchas clandestinas contra la dictadura de Batista queda cesante y sólo pueden vivir del salario de su esposa y de los pacientes que podían pagarle la consulta o las visitas a domicilio. Antes de haber sido cesanteado tuvo una intensa actividad médica y científica en el hospital de Matanzas, introdujo los llamados «staff meeting» para la presentación y discusión colectiva de casos.

Al triunfo de la Revolución, en 1959, fue designado director del hospital provincial de Matanzas. Realizó grandes cambios en el orden médico y académico, mientras se mantenía como pediatra activo, y no dejó de publicar y de realizar diversas actividades científicas en el mismo hospital.

Reabrió las puertas de la escuela de enfermería de la provincia de Matanzas, que fue fundada en 1900, y había sido cerrada en los últimos años de la dictadura batistiana. Durante la invasión por playa Girón fungió como director del hospital terminal durante los días de la guerra.

Al producirse un éxodo masivo de profesores y médicos de la Universidad de La Habana se le solicitó su incorporación como profesor de Pediatría. Así en 1961 se traslada nuevamente a la capital, donde además de las actividades docentes, asume el cargo de director en el hospital infantil «Pedro Borrás», un tiempo después fue nombrado director del hospital pediátrico «William Soler» de Altahabana. Allí creó un servicio de Neuropediatría, desarrolló los medios diagnósticos necesarios para las enfermedades genéticas en coordinación con el Centro Nacional de Investigaciones Científicas. Impartió clases como profesor titular de Pediatría tanto en el pregrado como en el postgrado en diferentes facultades de medicina de la Universidad Médica de La Habana y fue fundador de las escuelas de Medicina de Santiago de Cuba y de Santa Clara.

Después de dejar el cargo de director pasó a trabajar como jefe del servicio de Neuropediatría, especialidad de la Pediatría de la que se le considera el padre en nuestro país. En los años ochenta ocupa la jefatura del servicio de Neurología Pediátrica del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. Al mismo tiempo realiza consultas en el hospital pediátrico de Centro Habana y asiste como neurólogo consultante al primer servicio de Neurodesarrollo de neonatos de alto riesgo que fue creado en el hospital ginecobstétrico «González Coro»

A finales de los años ochenta se le solicitó su traslado como profesor al recién inaugurado hospital pediátrico «Juan Manuel Márquez» de la capital, centro de referencia a nivel nacional para las enfermedades neurológicas de la infancia. Desde este centro contribuyó, a través del diplomado en Neuropediatría, a la formación de una importante masa crítica de neuropediatras que han laborado en todo el país. El diplomado fue impartido durante toda la década de los noventa hasta pocos días antes de su muerte acaecida a los 92 años de edad.

Hizo aportes importantes en el diagnóstico de enfermedades raras, no descritas en el país. Realizó más de 200 publicaciones en revistas y textos nacionales y extranjeros. Dentro de estas se encuentra la primera descripción del Síndrome de West en Cuba, así como diversos textos para la enseñanza de la Neuropediatría. Durante los últimos años de su vida, aún habiendo sufrido una pérdida total de la visión, nunca dejó de estudiar, ni de asistir a pacientes en su calidad de profesor consultante. Esto fue posible dada su fuerza de voluntad, persistencia de superación e inmenso valor personal que le hicieron acreedor de reconocimientos, distinciones y premios que le fueron otorgados a lo largo de su fructífera vida científica. Entre los que se encuentran, la medalla «Carlos J. Finlay» y el título de Profesor Emérito de la Universidad Médica de La Habana.

La obra de la vida del profesor Dr. Joaquín Pascual Gispert constituye un ejemplo digno a imitar para todos los pediatras cubanos del presente y los de las futuras generaciones.

Pascual Gispert fallece el  17 de marzo del 2005 a los 92 años de edad.

Pedro Kourí Esmeja (1900-1964)

pedro-kouri-esmejaLa familia Kourí Esmeja compuesta por prestigiosos médicos procedentes del Líbano se asentaron inicialmente en Port-au-Prince, capital de la República de Haití y más tarde emigraron a nuestra isla, en los comienzos del siglo xx estableciéndose en Santiago de Cuba.

Esta familia era de origen muy humilde, el padre Santiago Kourí Bschara, comerciante y la madre María Antonia Esmeja Cheadi eran analfabetos. El matrimonio tuvo diez hijos: Juan Bautista, Julia, Manuel, Miguel, Pedro, María, Rosa, Esperanza, Mercedes y Luis.

El doctor Pedro Kourí Esmeja nació en Port-au-Prince el 21 de agosto de 1900. La familia se traslada para Santiago de Cuba y allí realizó todos los estudios primarios y el bachillerato  en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de la capital de la antigua provincia de Oriente.

En este centro de enseñanza preuniversitaria va a comenzar su brillante carrera profesoral al desempeñar el cargo, por oposición, de alumno ayudante del grupo de cátedras de Física, Química y Ciencias Naturales en los dos últimos años, hasta su graduación. Esta temprana función docente dará nacimiento en él a una vocación por la botánica y la zoología en general, que lo llevará más tarde a matricular en la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Habana el doctorado en ciencias naturales (1933-1934), pero el cierre universitario de 1935-1937 y sus muchas responsabilidades docentes y científicas evitaron que concluyera dichos estudios.

En la Escuela de Medicina de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana dejará una estela de brillantez académica, pocas veces lograda, que se continuará ininterrumpidamente con su carrera docente de 39 años, donde alcanzará los cargos y grados más sobresalientes.

En las dos primeras asignaturas que examinó en el año inicial, Anatomía Descriptiva 1º. curso y Ejercicios de Disección 1º. curso, solamente logrará la calificación de aprobado, pero a partir de entonces alcanzará la nota de sobresaliente en las siguientes 31 asignaturas, con 24 premios ordinarios, el premio extraordinario “Dr. Alberto Inclán” de la cátedra de Ortopedia y el prestigioso premio extraordinario “Clin” (1925), para merecer la denominación de Alumno Eminente con el Premio Beca de Viaje, que no pudo disfrutar, sin embargo, por no contar la Universidad, por esos años, con suficiente presupuesto para sufragarla.

Es de señalar que el doctor Kourí cursó dos asignaturas que por ser del nuevo plan de estudios de 1924 no tenía que cursar y que fueron Ortopedia y Parasitología y Enfermedades Tropicales, en las que alcanzó sobresaliente y en la primera los premios ordinario y extraordinario.

Los ejercicios para el grado de Doctor en Medicina los realizó el doctor Kourí el 9 de julio de 1925 en el salón de actos del Hospital Docente “General Calixto García” en los que alcanzó la nota de sobresaliente ante un tribunal integrado: como presidente, por el doctor Eusebio Hernández Pérez, profesor eminente de Obstetricia, y General de Brigada del Ejército Libertador de Cuba; como vocal por el doctor Antonio M. Valdés-Dapena Victorio, notable profesor de Terapéutica y como secretario el doctor Emilio Martínez y Pérez Vento, entonces joven y prometedor profesor auxiliar de Enfermedades de la Laringe, Oídos y Fosas Nasales, hijo del Padre de la Oncología Cubana doctor Emilio Martínez y Martínez.

Durante la carrera desempeñó los cargos asistenciales de alumno interno, por concurso, primero del Hospital Docente “Nuestra Señora de las Mercedes” y después del Hospital Docente “General Calixto García”, así como también la plaza de alumno ayudante de la cátedra No. 8 Clínica Médica, la que obtuvo por pruebas de oposición el 17 de marzo de 1924 y desempeñó hasta su graduación.

Publicó su primer trabajo científico siendo aún estudiante con el título “Contribución al estudio del sistema nervioso de la vida vegetativa (Estudio anatómico y fisiopatológico del gran simpático)” (1922) las que al parecer realizaba junto a su hermano el doctor Juan B. Kourí Esmeja, entonces joven cirujano, pero ya profesor auxiliar de Anatomía Topográfica o Anatomía Quirúrgica y que corrobora su segundo artículo “Un caso de sinfisiotomía subcutánea” (1924), en colaboración con el después profesor titular de Fisiología doctor José A. González-Rubiera Cortina, en aquellos momentos también estudiante, en el que describen la operación practicada por primera vez en nuestro país, un año antes, por el ayudante graduado de Obstetricia doctor Julio Ortiz Pérez.

A pesar de su entrenamiento quirúrgico y clínico su vocación por las investigaciones de laboratorio lo llevó a la infectología. Por su expediente obtiene la plaza de médico interno del Hospital Docente General “Calixto García” que ejerce en el Laboratorio Central del que llega a ser jefe y apenas dos meses y medio después de su graduación obtiene, por prueba de oposición, la plaza de ayudante graduado de la cátedra de Parasitología y Enfermedades Tropicales, en la que voluntariamente había cursado sus materias en el primer año lectivo de dicha cátedra (1924-1925). Estas plazas duraban solamente un bienio por lo que tuvo que realizar, para conservar la suya, pruebas semejantes el 25 de junio de 1927 y el 26 de junio de 1929, en las que salió victorioso.

Durante estos años va a desarrollar una capacidad de trabajo con la que asombraría siempre a sus colaboradores. Gana por oposición la plaza de médico interno de la Casa de Salud “Covadonga” del Centro Asturiano; parasitólogo y después director del Laboratorio Martínez Domínguez, fundado y dirigido por el destacado infectólogo, desaparecido prematuramente, doctor Manuel C. Martínez Domínguez; parasitólogo del Laboratorio Llanio-Embil, fundado por el profesor auxiliar de Parasitología y Enfermedades Tropicales doctor Enrique Llanio del Castillo y el farmacéutico y académico doctor Juan Embil Bollada y clínico de enfermedades parasitarias y tropicales en la Clínica Kourí, de su hermano el doctor Juan B. Kourí Esmeja.

Como ayudante graduado en activo (1925-1930) imparte las clases prácticas a todos los alumnos de los cursos y prepara el material docente utilizado en ellas con solo la ayuda de su fiel técnico señor Silvano Rodríguez.

En 1927 y 1928 publica en dos partes en la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana su monografía “Estudio de la hipertrofia difusa bilateral de la mama en la pubertad”, que es quizás lo mejor que da a la imprenta en los años de la década de 1920 y a esta se unen su folleto «Presencia de huevos infecundos de Ascaris lumbricoides en las heces fecales. Su importancia clínica», La Habana (1931), su magnífica monografía «Amebiasis cutánea por Entamoeba histolytica» (1933) en colaboración con el doctor José M. Bolaños Ramírez, publicada también en la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana y sus artículos aparecidos en la revista Vida Nueva “Valor de la coloración por el método de Gram en la investigación de los protozoarios parásitos” (1930) y “Dos casos de distomatosis hepática humana producida por la Fasciola hepática” (1931) en colaboración con el doctor Rogelio Arenas Martorell.

El profesor titular fundador de la cátedra doctor Andrés García Rivera, publicó las «Lecciones de Parasitología y Enfermedades Tropicales, La Habana, Cultural S. A., dos tomos, 1509 páginas y 398 figuras, con la colaboración del profesor auxiliar doctor Enrique Llanio del Castillo y del ayudante graduado doctor Pedro Kourí. La colaboración de este último, consistió en la preparación de casi la totalidad de las ilustraciones. Esta obra mereció felicitaciones especiales del Consejo Universitario, de la Asamblea General de la Federación Médica de Cuba y de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, así como de los profesores Gustavo Pittaluga Fattorini, entonces en la Universidad Central de Madrid y Salvá Navarro de la Universidad de Barcelona.

Publica su primer libro «La distomatosis hepática en Cuba», La Habana, Cultural S. A., en 1932, en colaboración con el doctor Arenas Martorell y reúne gran parte de sus artículos en colaboración con los doctores José G. Basnuevo Artiles y Arenas Martorell en un segundo libro «Trabajos de Parasitología», La Habana, Cultural S. A., 1934.

El Consejo Universitario sacó a concurso la plaza de profesor auxiliar interino el 18 de noviembre de 1933 el doctor Kourí obtuvo por su expediente universitario 201 puntos y en total 563 puntos. Al tomar posesión de su nueva plaza el 22 de enero de 1934 pasó automáticamente a desempeñar las funciones de profesor titular interino jefe de la cátedra y en dicha ocasión expresó este juramento:

“Yo, doctor Pedro Kourí Esmeja, nombrado para el cargo de Profesor Auxiliar interino, de la Cátedra de Parasitología y Enfermedades Tropicales, de la Escuela de Medicina, de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana, juro solemnemente que guardaré las Leyes de la República de Cuba, contra todo enemigo nacional o extranjero, que profesaré verdadera fe y lealtad a la misma y que me obligo libremente, sin reservas mentales y que no me anima ningún propósito de evadir este juramento. Así Dios me ayude”.

Completamente formado como infectólogo y con casi 9 años de experiencia en la docencia de su cátedra, llega a la jefatura de la misma, a la que llama a colaborar a dos de sus más fieles seguidores los doctores José G. Basnuevo Artiles y Federico Sotolongo Guerra, con los que integrará la triología mayor de la parasitología médica cubana en los años posteriores.

Bajo su dirección la cátedra abandona la enseñanza enciclopédica de marcado acento taxonómico que incluía las especies de cualquier lugar del planeta de protozoos, helmintos, artrópodos y hongos parásitos al hombre, así como de algunos parásitos vegetales, expuesta en conferencias magistrales y poca enseñanza práctica, para adoptar una metodología basada en el estudio teórico, en la observación práctica y en el hacer manual, para llegar a comprender y conocer la ciencia objeto de estudio y saber desarrollar en la práctica su tecnología.

Redujo, la materia a enseñar, comprendiendo en ella solamente las especies endémicas en el país y de posible penetración, pero la amplió con el conocimiento clínico de las enfermedades que producen en el hombre y su tratamiento, sometido este último a constantes cambios.

Así es que emprende la redacción de sus conferencias de clases, con el nuevo enfoque, que serán recopiladas y editadas para hacerlas llegar al alumnado, por el entonces estudiante y después destacado laboratorista clínico doctor Guillermo Anido Fraguio. Muchas de estas conferencias, más revisadas, aparecerán bajo el título general de “Lecciones de Parasitología” en la revista Crónica Médico Quirúrgica de La Habana durante los años 1934 y 1935.

En 1936 funda, junto al Laboratorio de Investigaciones de la cátedra, la Consulta Externa de Parasitología, primera de su clase en Cuba y ambos serán el embrión que dará nacimiento, por acuerdo de la Junta de Gobierno de la Facultad de Medicina y el Consejo Universitario de 8 de diciembre de 1937, al Instituto de Medicina Tropical, primer centro de investigaciones en la larga historia de la Universidad de La Habana.

Comienza entonces la etapa más brillante de la parasitología médica en Cuba. Tanto en lo docente como en las investigaciones los resultados muy relevantes. El mismo año de la fundación del Instituto, en el Pabellón “Domingo Cubas” del Hospital Docente “General Calixto García”, comenzarán los cursos de posgrado, que a partir de 1942 se incorporan a la recién creada Escuela de Verano y se mantienen ininterrumpidamente hasta la suspensión de actividades en la Universidad de La Habana, en diciembre de 1956.

Los cursos de posgrado de la cátedra de Parasitología y Enfermedades Tropicales y el Instituto de Medicina Tropical desde un principio tuvieron una proyección internacional con alumnos, médicos y profesores de las Universidades de Cornell y New York de Estados Unidos, en forma permanente y muchos de países latinoamericanos como República Dominicana, Guatemala, Honduras, México o europeos como España.

La docencia de pre y posgrado y las investigaciones que citaremos más adelante le traerán al doctor Pedro Kourí y a sus instituciones un reconocimiento absoluto por parte de las mayores personalidades de la parasitología médica mundial.

Pero quizá lo que más consolidó el prestigio de su labor docente e investigativa fue su libro de texto. A partir de las copias mimeografiadas de sus conferencias y las más elaboradas publicadas en la revista Crónica Médico Quirúrgica de La Habana da a la imprenta con sus colaboradores Lecciones de Parasitología y Medicina Tropical, La Habana, El Siglo xx, 1940, en tres tomos. Los dos primeros que comprenden Generalidades y Helmintología Humana, respectivamente, aparecieron ese año y al siguiente el tercero, que en esta primera edición incluye Protozoología y Artropodología Médica, en total con 853 páginas y 343 figuras, en su mayoría originales.

En 1944 se hace una segunda edición de los dos primeros tomos y una tercera ampliada en 1948-1949, el primero Generalidades con 194 páginas y 35 figuras y el segundo Helmintología Humana con 771 páginas, 426 figuras casi todas originales y un cuestionario, que comprende los dos tomos, con 1196 preguntas. Del tercero se hizo una segunda edición con solamente Protozoología Médica en 1947 con 90 páginas y 27 figuras y se anuncia en él un cuarto tomo con Entomología Médica, que nunca se llegó a publicar, aunque quedó terminado con todas sus figuras intercaladas en el texto y del que se dio a la estampa un extracto en edición mimeografiada con el título Nociones Elementales de Entomología Médica, La Habana, 1962, 20 páginas y 5 figuras.

Por esta misma época dará a la imprenta en folleto Cátedra de Parasitología y Enfermedades Tropicales. Programa y Cuestionario. Curso Académico 1947-1948, 1ª Ed. La Habana, El Siglo XX, 1947, 31 páginas, en el que divide la materia a enseñar en dos parciales, en el primero agrupa: Generalidades y Nemathelmintes y en el segundo: Platyhelminthes, Protozoarios y Artrópodos, para finalizar con un cuestionario de 1262 preguntas. Del citado folleto se hicieron varias ediciones.

Su amor a la Universidad de La Habana lo llevó a ocupar importantes cargos en momentos difíciles de la historia del alto centro docente. Por Decreto Rectoral de febrero 10 de 1938 se le nombra profesor titular, cargo del que toma posesión.

En 1940 por su personalidad científica y limpia ejecutoria cívica es electo miembro encargado de Asuntos Hospitalarios en la Junta de Gobierno de la Facultad de Medicina. En el trienio 1943-1946 es electo Vice Decano encargado de Asuntos Hospitalarios, cargo para el que es reelecto en 1946, 1949 y 1952, pero en estos tres trienios encargado de Escuelas Anexas. En 1955 el doctor Kourí es electo Decano, cargo que ocupaba cuando por acuerdo del Consejo Universitario de noviembre de 1956 se suspenden indefinidamente las actividades académicas y en el que permanece hasta 1958 en que se cumple su mandato, convaleciente de una grave hepatitis.

La obra científica y su proyección social

Aunque sus trabajos científicos eran muy solicitados por las principales revistas médicas de Cuba el doctor Kourí quiso siempre contar con su propio órgano publicitario y así en 1935 funda junto a sus colaboradores la Revista de Medicina Tropical y Parasitología, Bacteriología, Clínica y Laboratorio y en 1940 la revista Avance Medical, las que en 1945 se funden en la Revista Kuba de Medicina Tropical y Parasitología, la que existió hasta 1960.

Conjuntamente con uno de sus más cercanos colaboradores, el doctor José G. Basnuevo, fundó el Laboratorio Kuba, de productos farmacéuticos, sobre todo antiparasitarios, de gran prestigio dentro y fuera de Cuba, y reunió una gran biblioteca y hemeroteca parasitológicas que después donó al Instituto.

En esos órganos publicitarios, principalmente y en otras numerosas revistas extranjeras, aparecerá la totalidad de sus artículos científicos y los de sus colaboradores, que en el caso del doctor Kourí pasan de la cifra de trescientos. Algunos de los más importantes logros alcanzados en ella son los siguientes:

Junto a originales observaciones clínicas de fascioliasis estudia la histología y ovogénesis del parásito para comprobar, lo que es reconocido internacionalmente, que la cubierta externa del huevo de Fasciola hepática esta formada por las células vitelógenas y no por la glándula coclear como se aceptaba hasta entonces y crea una técnica efectiva para la búsqueda de huevos en la bilis obtenida por intubación duodenal.

La presencia en la ciudad de San Cristóbal en 1944 y en la de Pinar del Río en 1948 de cuadros epidémicos de un síndrome eosinofílico febril llevó al doctor Kourí y otros investigadores a realizar notables trabajos que demostraron definitivamente la etiología fasciolar del síndrome, que llegó a afectar a más de 60 personas en la primera de dichas ciudades y a más de 600 en la segunda.

Describió los primeros casos en Cuba, conjuntamente con el doctor Eduardo Ortiz Rivas, de giardiasis vesicular a través del sondaje duodenal y publicó una serie de trabajos bellamente ilustrados del ciclo evolutivo del Strongyloides stercoralis y su tratamiento con violeta de genciana.

Son muy originales y sorprendentes sus observaciones sobre el papel patógeno del Trichuris trichiura, sobre su biología, los aspectos clínicos del cuadro que designó como trichuriasis masiva infantil y sobre el tratamiento del mismo.

Acerca del Diphyllobothrium latum demostró el mecanismo de formación del huevo así como la localización en testículos, en oposición a los admitido clásicamente.

Descubrió y describió un nuevo parásito humano el Inermicapsifer cubensis que fue motivo de varias publicaciones y de interesantes intervenciones, aportes y discusiones entre los más destacados parasitólogos del mundo, sobre su nomenclatura y clasificación, que aún hoy perduran.

En 1935 describió por primera vez en Cuba, con el doctor Alejandro Frade Meneses, el Clonorchis sinensis y publicó una estadística según la cual el 49 % de los chinos enfermos residentes en Ciudad de La Habana estaban parasitados con él y llevó a cabo interesantes estudios morfológicos, estructurales e histológicos sobre dicho helminto.

Informa con los doctores Federico Sotolongo y Vicente Anido Fraguio el primer caso de botriocefalosis encontrado en nuestro país y sobre las lesiones perianales de aspecto canceroso alerta a los clínicos sobre la posible etiología amebiana.

Pero de lo más importante de su obra fueron los estudios hechos en colaboración con el doctor Basnuevo sobre terapéutica antiparasitaria que incluyeron investigaciones farmacológicas experimentales en animales y clinicoterapéuticas en el hombre.

A la malacología médica dedicó numerosos artículos sobre índices endémicos de infestación trematódica, hallazgos de furcocercaria en el molusco Drepanotremalucidum y otros en que estudió los caracoles como hospederos intermediarios de trematodes.

Por último, el campo de la parasitología veterinaria, que tanto prestigió en Cuba su gran amigo el también sabio profesor universitario doctor Ildefonso Pérez Vigueras, lo abordó con originales investigaciones sobre parasitismo intestinal del perro y del cerdo, entre las que se destacan las que llevó a cabo sobre coccidiosis canina, piroplasmosis canina y Dipylidium caninum.

Estos trabajos científicos hacen que en diciembre de 1938 sea designado miembro del Comité de Lucha Contra el Parasitismo Intestinal, la Mortalidad Infantil y el Paludismo de la Federación Médica de Cuba.

A partir de entonces el doctor Kourí y sus colaboradores recorrieron toda la Isla en un plan de divulgación médica que no tuvo paralelo. Finalizado el ciclo programado por la Federación Médica, el equipo de parasitólogos continuó la divulgación antiparasitaria en pueblos y ciudades, a través de periódicos, revistas y de transmisiones radiales, para llevar a todas las familias cubanas los conocimientos elementales que les sirvieran para defenderse contra el parasitismo.

Últimos años

Completamente recuperado de la grave hepatitis que lo había alejado del Decanato de la Facultad de Medicina comienza entonces en la colina universitaria los doctores Kourí, Basnuevo y Sotolongo, tres de los más prestigiosos profesores de la Facultad de Medicina fueron del grupo de los ejemplares Maestros que permanecieron fieles a su pueblo en aquellos momentos de grandeza y peligro de nuestra historia y con ellos todo su personal técnico y de servicio.

Los cambios frecuentes de planes de estudios en aquellos años pusieron a prueba la maestría pedagógica del doctor Kourí y sus colaboradores para llevarlos a la práctica sin sacrificar la alta calidad de su docencia que siguió siendo de las mejores del mundo.

Fue en una reunión en el Ministerio de Salud Pública, en su viejo edificio de la calle Belascoaín, el 16 de octubre de 1964, después de una brillante exposición sobre la preparación de docentes para la Facultad de Ciencias Médicas, en la que también expuso la pertinencia de su viejo proyecto de lucha antiparasitaria, fallecía repentinamente el doctor Pedro Kourí, no sólo una de las figuras mayores de la parasitología médica mundial sino también uno de los más importantes higienistas sociales de nuestra historia.

La posteridad esta siendo justa con su memoria, lo que no siempre ocurre con los grandes hombres. Su obra sigue reconocida en los más exclusivos círculos parasitológicos del mundo, pero lo que hubiera sido mucho más importante para él, es que la misma se ha continuado en la labor de sus hijos y descendientes, de sus viejos colaboradores, de sus discípulos, de las muevas generaciones de infectólogos cubanos y que el Instituto que él fundara, con su nombre desde 1964, es uno de los más importantes del mundo y constituye el verdadero símbolo de la grandeza de la medicina cubana de hoy.

Fuente: Dr. Pedro Kourí Esmeja, Profesor Extraordinario: en el centenario de su nacimiento (1900-2000). Cuadernos de Historia de la salud Pública 2001 (90). http://bvs.sld.cu/revistas/his/cua_90/his0890.htm
Dr. Gregorio Delgado García
Conferencia  leída  en  acto  central  por  el  Centenario  del  Nacimiento  del  Dr.  Pedro Kourí.  Teatro  del  Instituto  de  Medicina  Tropical  “Pedro  Kourí”  (IPK).  La  Habana, agosto  21  del  2000

Profesor José Antonio Presno Albarrán (1916-1978)

José Antonio Presno Albarrán Considerado el más destacado cirujano de vías digestivas de América Latina en su época. Profesor Titular en 1960 y Jefe del Departamento de Cirugía en 1961. Více-Decano en 1962 y Decano de la Facultad de Medicina en 1963. Primer Cirujano de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Miembro Extranjero Activo de la Academia de Ciencias de la antigua URSS. Miembro Titular y Presidente del Capítulo Cubano de la Sociedad Internacional de Cirugía.

Nació en La Habana, el 3 de julio de 1916, hijo del destacado médico y cirujano general, José Antonio Presno y Bastiony (1876-1953) y de María Albarrán Machín –hija del eminente urólogo y cirujano Pedro Albarrán Domínguez (1854-1911)- por lo que era nieto y sobrino nieto de dos grandes de la Urología, Pedro y Joaquín Albarrán Domínguez.

La familia Presno –según la bibliografía que recoge la historia y el escudo de ese apellido- tuvieron radicación, entre otros lugares, en Galicia, Asturias y Portugal. Esta rama de los Presno pertenecía a uno de los 19 barrios de la Parroquia del Concejo de Castropol, situada en la parte occidental del Principado de Asturias, muy cerca de la provincia de Lugo.

Realizó sus estudios médicos en la Universidad de La Habana, obteniendo 31 sobresalientes, de 32 asignaturas y 14 premios ordinarios.

En su época de estudiante, la Universidad fue un foco revolucionario importante y Presno no fue ajeno a ese proceso, participando en la distribución de propaganda y en la huelga general del año 1935.

De 1935 a 1937 trabajó como alumno externo, cargo que obtuvo por concurso en el Hospital Universitario «General Calixto García». De 1937 a 1940 fue alumno interno por su expediente.

Se graduó en 1940, y ese propio año, por su expediente, obtuvo el cargo de Médico Interno, plaza que desempeñó hasta 1942. Este mismo año obtuvo por oposición la categoría de Médico Residente, y se mantuvo en ella por espacio de dos años.

Inició su carrera docente en la Cátedra de Clínica Terapéutica y Operaciones: De 1944 a 1946 Profesor Adscripto, de 1946 a 1950 Instructor, de 1950 a 1954 Asociado. Este año 1954, dos años después que su padre alcanzara la categoría de Profesor Emérito, realizó ejercicios de oposición en los que obtuvo la plaza de Profesor Agregado, primer paso de la por entonces carrera profesoral universitaria. A partir de ese momento comienza su carrera ascendente al ser nombrado Cirujano Jefe de la Sala Mestre del Hospital Universitario «General Calixto García».

Simultáneamente con dichas actividades, desde 1946 se desempeñaba como Cirujano Auxiliar en la Clínica «La Milagrosa», fundada y dirigida por su padre, en la cual ascendió a Cirujano Titular en 1950 y a Jefe de Cirugía, en 1952, donde permaneció hasta 1960.

Tras el cuartelazo del 10 de marzo –inicio de la dictadura batistiana- formó parte del núcleo de Profesores de la Facultad de Medicina adscrito al Movimiento de Resistencia Cívica, dirigido por el entonces Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Profesor Titular de Historia de las Doctrinas Sociales, Doctor Raúl Roa García. Participó en la recolección y envío de instrumental y medicinas a los frentes de combate, y brindó atención médica a revolucionarios heridos.

En marzo de 1958 denunció ante el Tribunal Supremo, la prensa nacional, el Colegio Médico y los organismos internacionales, los atropellos cometidos por la dictadura en la persona de la distinguida pedagoga, Dra. Esterlina Milanés Dantín.

Durante la Huelga del 9 de abril de 1958, brindó sus servicios personales como cirujano, así como su consulta para hospital de sangre.

Al triunfo de la Revolución, integró la Comisión de Gobierno de los Hospitales Universitarios, desde 1959 hasta 1963, en que se incorporaron al Ministerio de Salud Pública.

Al producirse el éxodo de profesores, integró junto a Eugenio Torroella Mata, Roberto Guerra Valdés, Enrique J. Echevarría Vaillant, Eugenio Torroella Martínez – Fortún y Carlos Ramírez Corría, el grupo que garantizó la continuidad de la Escuela Cubana de Cirugía.

En 1960 ascendió a Profesor Titular. Dedicó gran parte de su esfuerzo a la urgente tarea de reformar los hospitales universitarios y el propio Plan de estudios de la Facultad de Medicina, que culminaría con la Reforma Universitaria de 1962.

De 1961 a 1967, fue Jefe del Departamento de Cirugía, estructura que se adoptó tras la unificación de las antiguas Cátedras de Patología Quirúrgica, Clínica Terapéutica Quirúrgica y Operaciones, Clínica Quirúrgica 1° Curso y Clínica Quirúrgica 2° Curso.

En franco abandono de los intereses de la clase burguesa -a la que pertenecía- ingresó en 1960 en las Milicias Médicas Revolucionarias. Poco después fue ascendido a Capitán y Primer Cirujano de los Servicios Médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En 1961, integra las filas de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), en 1963, miembro del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC) y en 1966 del Partido Comunista de Cuba (PCC).

El alto nivel de su compromiso social le mueve a aceptar en el período 1962-63, el Vicedecanato de la Facultad de Medicina y en el período 1963-64 asumió las funciones de Decano. Fue miembro del Consejo de la Facultad, responsable de superación profesoral y miembro de la Comisión para el estudio de la Formación de Investigadores, en la propia institución docente.

Pero ni sus responsabilidades docentes ni políticas le hicieron abandonar la práctica de su especialidad, en la que había adquirido y consolidado saberes en el orden teórico y grandes habilidades quirúrgicas. Realizó 7 701 intervenciones quirúrgicas, de ellas 6 537 de cirugía mayor. Contribuyó al desarrollo de la Cirugía Experimental y del Trasplante de Órganos en Cuba.

Su espíritu solidario y de justicia social se puso también de manifiesto en su responsabilidad de compartir sus conocimientos por medio de las publicaciones científicas. Publicó 12 libros, 5 monografías, 10 folletos, 45 trabajos científicos y 12 no científicos. Sus trabajos aparecieron en diversas publicaciones como: la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana; los Archivos Médicos de San Lorenzo; los Archivos del Hospital Universitario; la Revista Cubana de Gastroenterología; y la Revista Cubana de Cancerología, entre otras.

Presentó 38 trabajos en Congresos nacionales e internacionales.

En 1972 sufre un infarto de miocardio y luego de su recuperación, se sintió obligado a retirarse de la práctica quirúrgica, decisión que asumió con gran pesar; pero con mucha entereza y, sobre todo, con un alto nivel de ética profesional, pues estaba consciente del peligro al que podía exponer a un paciente si él continuaba ejerciendo la cirugía y, en medio de un acto quirúrgico sufría otro infarto.

Desde el año anterior había iniciado estudios de Cibernética aplicada a la Medicina y había presidido la primera Comisión de Computación que se dedicó al estudio de las necesidades de desarrollo de la Informática en la Salud Pública cubana. Comenzaba así otra etapa de su fructífera trayectoria científica y docente.

Luego de recuperarse del infarto de miocardio sufrido, asumió la responsabilidad fundacional, en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Habana, del Departamento de Computación Aplicada a la Biomedicina, que se oficializó en 1973. Esta institución se convierte, por ley oficial del Estado de fecha 1976, en Centro de Cibernética Aplicada a la Medicina (CECAM), subordinada al entonces Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana –hoy Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Desde los inicios del CECAM, fungió como su Director, hasta su fallecimiento.

Desde su surgimiento, el trabajo del Centro se proyectó hacia la creación de una cultura computacional entre los profesionales de la salud y por tanto, de un lenguaje común que facilitara el desarrollo de la computación en el sector salud en general y en la especialidad de cirugía en particular, a partir de investigaciones en el campo de la modelación matemática y del desarrollo de aplicaciones en el campo de la Salud realizadas bajo la dirección del Profesor Presno, quien propuso un proyecto de automatización de salas de cirugía, con el apoyo del Director del Instituto Vishniesky de Moscú. Este proyecto no cristalizó, a pesar de su denodado esfuerzo, por inconvenientes burocráticos.

En 1975, el Centro que dirigía, CECAM, propuso la creación de la especialidad de Informática Médica o de Computación Aplicada a la Medicina (nombre que recibía en la década de los años 70s), pero no fue aprobada en esos momentos por el Ministerio de Salud Pública.

Perteneció a 9 Sociedades Científicas nacionales y a 7 extranjeras. Fue Miembro Titular y de Honor (1966) de la Sociedad Cubana de Cirugía, así como Miembro Titular y Presidente del Capítulo Cubano de la Sociedad Internacional de Cirugía.

En 1965 recibió el título de Miembro Extranjero Activo de la Academia de Ciencias de la antigua URSS. En Cuba, también recibió Órdenes y Condecoraciones, en reconocimiento a sus aportes, entre ellas, las más relevantes: Medalla «Manuel Fajardo» por más de 25 años de trabajo en el sector salud, Orden «Frank País», por su dedicación a la docencia y Medalla del «250 Aniversario de la Fundación de la Universidad de La Habana.»

Falleció en la misma ciudad donde nació, el 14 de octubre de 1978.

ALGUNOS TÍTULOS DE SU BIBLIOGRAFÍA ACTIVA:

  • “Concepto actual del Shock: su diagnóstico precoz, diagnóstico diferencial y tratamiento”. Compañía Editora de libros y folletos, La Habana, 1943
  • “Pancreatitis agudas”. Compañía Editora de libros y folletos, La Habana, 1944
  • “Sarcoma neurogénico abdominal”. Compañía Editora de libros y folletos, La Habana, 1947
  • “Comunicación previa sobre la relación del asa aferente con las molestias post prandiales del gastrectomizado”. s/e, La Habana, 1951
  • “Moral Médico Quirúrgica”. Editorial Unión Americana. La Habana, s/a.
  • “Técnicas especiales en las resecciones gastroduodenales”. Instituto Cubano del Libro. La Habana, 1963.
  • En colaboración con Selman-Houssein Abdo Eugenio, García Gutiérrez Alejandro y Miyares Ibarra Carlos. “Esofagocoloplastia retroesternal extrapleural”. Revista Cubana de Cirugía. 1964;3(5):513-23.
  • Teniendo como colaboradores a Selman-Houssein Eugenio, García Gutiérrez Alejandro y Miyares Ibarra Carlos. “La esofagogocoloplastia en los procesos benignos y malignos del esófago”. Instituto Cubano del Libro. La Habana, 1966.
  • Teniendo como colaboradores a García Gutiérrez Alejandro, Rojas Hernández Marino, Pérez Oramas Hernán, Mederos Pazos Guillermo, Sainz Menéndez Benito. “Empleo de los instrumentos de sutura mecánica en la cirugía del aparato digestivo”. Revista Cubana de Cirugía. 1966;5:277-317.
  • Teniendo como colaboradores a García Gutiérrez Alejandro, Pérez Oramas Hernán, Pascual Chirino Claudio. “Transplante e interposición yeyunal con ayuda de un aparato de sutura mecánica”. Revista Cubana de Cirugía. 1967;6:299-306.
  • Teniendo como colaborador a Selman-Houssein Abdo, Eugenio. “Esofagocoloplastia retroesternal extrapleural en los procesos benignos y malignos del esófago”. Revista Cubana de Cirugía. 1967;6:497-502.
  • Teniendo como colaboradores a García Gutiérrez Alejandro, Pérez Oramas Hernán, Rojas Hernández Marino, Del Sol Castañeda Octavio. “Empleo del aparato PKS-25 en la cirugía del tractus digestivo”. Revista Cubana de Cirugía. La Habana, 1967;6:306-73.
  • “Cirugía de guerra. Doctrina única de tratamiento”. Servicios Médicos del MINFAR. La Habana, 1969.
  • En colaboración con otros autores. “Normas de Cirugía” Ministerio de Salud Pública. Editorial Científico-Médica. La Habana, 1969.

Fuente: Colaboración de la profesora MSc. María del Carmen Amaro Cano. Vice-Presidenta Sociedad Cubana Historia de la Medicina

Dr. Alberto Oscar Ibietatorremendía Vega (1917-2004)

Alberto-Oscar_IbietarremendiaIbietatorremendía Vega nació el 13 de septiembre de 1917 en Jagüey Grande, Matanzas, sus padres fueron Alberto Ibietatorremendía y Brito y Dolores Vega Gómez, ambos naturales de este territorio.

Los estudios primarios y secundarios los realizó en la Escuela Pública Municipal de Jagüey Grande, el Colegio Minio, la Academia Bravo y la Escuela Progresista de Cárdenas. Culminó el preuniversitario en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, donde se graduó de Bachiller en Letras y Ciencias el 13 de agosto de 1938.

Se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana en el curso académico 1938-1939, a pesar de múltiples dificultades familiares y socioeconómicas; se sobrepuso a estas y se graduó con la calificación de sobresaliente, otorgándosele el título de Doctor en Medicina el 23 de febrero de 1950, registrado al folio 6 número 1770 de su expediente universitario y con la tesis titulada: «El peritaje médico legal en los accidentes de trabajo».

Ejerce su profesión como médico en diferentes instituciones de la capital, entre las que se encuentran el Hospital Universitario «Calixto García», Hospital «Reina Mercedes» (hoy Comandante Manuel «Piti» Fajardo) y el Hospital Ortopédico «Fructuoso Rodríguez».

Se inicia en la vida política en La Joven Cuba junto al líder antiimperialista Antonio Guiteras Holmes desde junio de 1934; reparte proclamas en actos públicos, veladas artísticas, teatros y en cualquier acto público que tuviera la oportunidad de divulgar su sentido revolucionario.

Perteneció al Partido Auténtico y a la Juventud Ortodoxa (donde conoció a Fidel Castro). Finalmente ingresa al Movimiento del 26 de Julio, del que fue responsable y su tesorero en Jagüey Grande; participó en la gestión de bonos del Movimiento 26 de Julio, adquisición de dinamita y su traslado a Matanzas; sabotaje a la Compañía Eléctrica de Jagüey; lanzamiento de cadenas a redes eléctricas para provocar apagones, y de tachuelas y alcayatas en carreteras.

Como evidencia de estos hechos, en abril de 1953 tuvo lugar en su casa de la calle 11 No. 5417 de este municipio, una reunión con destacados miembros de la juventud ortodoxa, dirigidos por Fidel Castro Ruz y acompañado de Abel Santamaría, Pedro Miret, Antonio «Ñico» López, Boris Luis Santa Coloma y el también colega matancero Dr. Mario Muñoz Monroy. Actualmente en este inmueble radica la biblioteca pública municipal «Antonio Maceo».

Debido a su actividad política estuvo en prisión en Jagüey, Jovellanos y Matanzas, por lo cual tuvo que vivir en la clandestinidad en múltiples ocasiones en La Habana hasta su incorporación a la Sierra Maestra, de la cual se relata el siguiente testimonio:

«(…) Con él trabajaba un muchacho que le decían el ‘gallego’ Valdés y entonces a través del actualmente magistrado Humberto Hernández, que tenía un hijo, el cual habían detenido por allá, volví a establecer contacto con el ‘gallego’ y un día por la tarde me vinieron a buscar Humberto y otro joven más, me llevaron a Rancho Boyeros y cogí el avión para Santiago de Cuba. Entonces yo llegué a Santiago y yo llevaba la identificación metida en el forro de una cuchilla niquelada, que me valió de mucho en la Sierra después y me sirvió de bisturí».

Ya en la Sierra Maestra es recibido por un grupo de escopeteros en cuyo frente se encontraba el ‘Chino’ Figueredo y conducido a la Comandancia de La Plata (Columna No. 1). Allí trabajó en la construcción del hospital de dicha comandancia y curó a heridos vestidos de verde y amarillo. De su primer paciente dejó la siguiente evidencia:

«(…) Tan pronto llegué allí fue mi primer choque con los heridos. Era un tiro que por suerte para ella, tenía un orificio de entrada y de salida, no interesaba más que planos musculares, no interesaba planos óseos, vasos ni nervio y simplemente con cuchilla, la hervimos un poco, le hicimos una escisión de los que estaban un poco necrosados y con dos apósitos, en un lado y otro, la compañera curó enseguida».

Otro relato de su andar en los lomeríos de la Sierra Maestra demuestra la sencillez del Dr. Ibietatorremendía:

«(…) Yo estaba bastante gordo y como expresara el compañero La O, el temor mío siempre fue no poder caminar en la Sierra y el acicate mío no lo fue la compañera Vilma, el acicate mío lo fue en La Plata el compañero Martínez Páez, porque yo lo veía con la agilidad que él caminaba; y yo me caía en todos los ríos, tenía una protección de fango en la región glútea, en el pantalón, de caerme constantemente; resbalaba por la Sierra».

Entre otras actividades participó en la entrega de los soldados heridos en el combate de Las Mercedes, hasta que es asignado definitivamente como médico a la columna del Comandante Juan Almeida Bosque, en III Frente Oriental. Su impresión del lugar, su labor como médico y otras consideraciones, las expresó en los siguientes argumentos:

«(…) Eso fue a principio de agosto cuando llegamos a Aguarrevés, allí estaba guardada la comida y el río se metió y viró aquello, lo único que encontramos fue una latica de leche condensada, era toda la comida que llevábamos para toda la tropa durante el resto del tiempo. Nos cruzamos con el compañero Vilo Acuña, que ya lo habíamos conocido; el primer tiro que yo tiré en la Sierra lo tiré con el rifle de Vilo, que me lo prestó para que tirara un tiro».

Entre las intervenciones quirúrgicas que realizó se recogen dos amputaciones. La primera realizada en conjunto con el Dr. Páez Inchausti a un compañero apodado ‘Pepe’ con una gangrena producida por un tiro en una pierna; y la otra, de más complejidad técnica, del miembro superior al entonces Capitán Gener Luna, el cual fue herido en el ataque al Puente Gladys. Los sucesos al respecto fueron:

«Lo sorprendió la avioneta y lo hirió con fragmentos de granada; le hirió en el brazo, en el tórax, penetrándole los fragmentos, rozándole la pleura y las rodillas; en esta operación administró la anestesia con pentotal pues su ayudante no estaba apto en la canalización de venas y además le sacó las esquirlas de la pleura, el fragmento de metralla en la rodilla y la amputación con su regulación del muñón fue excelente, lo cual fue evaluado por galenos en Alemania».

Además de sus compañeros y población en general, atendió a varios prisioneros, entre ellos al Teniente Coronel de la dictadura Nelson Carrasco Artiles, de un tiro en el tobillo y fue operado satisfactoriamente con morfina como único anestésico. Prestó apoyo médico en diversos combates, como Puerto de Moya, Contramaestre, Caney del Sitio, Dos Palmas, Palma Soriano, y al rendirse la guarnición de El Cobre ocupó el Hospital Ambrosio Grillo.

Al triunfo de la revolución, y junto a la caravana de la victoria, solicita permiso para ocupar su ciudad natal, asignándosele un escuadrón al mando del carismático ‘Patifino’, reuniéndose finalmente con su columna y ocupando el campamento militar de Managua. Se le designaron varias responsabilidades, tesorero-pagador del Ejército Rebelde y del Movimiento 26 de Julio, y Jefe del Cuerpo Médico del Ejército de Occidente.

Por sus antecedentes en la lucha insurreccional y méritos obtenidos hasta la victoria del Ejército Rebelde, el 13 de junio de 1959 fue ascendido a Comandante.

En el campamento militar de Managua participa en todos los acuartelamientos y movilizaciones; durante el ataque a Playa Girón permanece como reserva, no obstante, el apoyo médico a las unidades de tanques partió de allí.

Durante la Crisis de Octubre es movilizado a la provincia de Oriente a una unidad en la costa norte de Las Tunas en un hospital de campaña, y en la lucha contra bandidos en la Sierra del Escambray se alistó en el hospital del Salto del Hanabanilla donde formó parte del Estado Mayor de las fuerzas que dirigía el Comandante Filiberto Olivera.

De su desempeño como docente se señala que durante la migración masiva de los profesores universitarios para sabotear la enseñanza superior, ante el llamado de Fidel para cubrir las plazas dejadas por ellos, se desenvuelve inicialmente como Profesor Instructor y después como Auxiliar en el Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez. Al regresar de la misión internacionalista en Argelia es designado Jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Universitario «Calixto García»; también labora en el Hospital Militar «Carlos J. Finlay», en la antigua Clínica Dependientes (hoy Hospital General Clínico Quirúrgico 10 de Octubre), hospital de la Prisión del Príncipe, y por diversas razones apoya a hospitales de otras provincias.

Al respecto, Delgado García, historiador del Ministerio de Salud Pública, escribe:

«El 5 de enero de 1962, al proclamarse la Reforma Universitaria, la cátedra convertida en Subdepartamento de Ortopedia y Traumatología del Departamento de Cirugía, contaba con los siguientes profesores: equivalentes a titulares, doctores Julio Martínez Páez y Antonio Ponce de León Carrillo y profesores auxiliares, doctores Gustavo Mestas Pujol, Alberto Ibietatorremendía Vega y Horacio Tabares Ventura».

Cumplió además con diversas responsabilidades administrativas y científicas, entre las que se destacan: director e instructor de la Escuela de Inseminación artificial de «El Dique» (hoy Centro Nacional de Inseminación Artificial) donde terminó la primera planta de inseminación que allí funcionó, y director de veterinaria del INRA.

Realizó varios viajes al continente europeo como embajador itinerante en España, Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca y Suecia; nuevamente visita ciudades de esta geografía acompañado de prestigiosos profesores de Ortopedia y Traumatología, como Ceballos, Tabares y Monreal Acosta. En 1962 viaja a Moscú como miembro de la delegación cubana al Congreso Mundial por la Paz.

Cumple dos misiones internacionalistas entre 1967-1969, en la República Popular de Argelia y Nicaragua, al frente del contingente de Santiago de Cuba, segundo en arribar a dicho país al triunfo del Movimiento Sandinista.

En sus tareas partidistas se afirma que en enero de 1974 es trasladado al Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC) de Oriente como Jefe de la Sección de Salud Pública del Departamento de Consumo y Servicios. En 1975 es elegido delegado al Primer Congreso del PCC.

Fue un deportista de alto rendimiento, principalmente en esgrima. Con el equipo de la Universidad de La Habana ganó diferentes eventos, tanto en florete como sable, su arma favorita; equitación y tiro; participó como parte del equipo en un evento deportivo con la Universidad de Columbia en Nueva York.

A los 50 años de edad debuta con una diabetes mellitus, enfermedad que va deteriorando su salud de forma insidiosa; culmina con la amputación de los miembros inferiores a los 80 años de edad, situación que enfrentó con gran estoicismo y espíritu. Fallece siete años después, el 16 de agosto del año 2004, en su casa de Nuevo Vedado en La Habana al cuidado de su familia.

Fuente: Semblanza del Comandante Dr. Alberto Oscar Ibietatorremendía Vega. 

Villaplana Santaló CA. Rev. Hum. Med. 2015;15(3)
Disponible en: http://humanidadesmedicas.sld.cu/index.php/hm/article/view/633/550