Enrique Antonio González Corona

Enrique Antonio González Corona Figura representativa de la docencia médica santiaguera, que ha dedicado su vida a la atención de los niños y a la enseñanza de esta especialidad alcanzando la condición de profesor consultante e investigador. Fue fundador de la primera Escuela de Medicina fuera de la capital, fundador del Servicio Médico Rural, se destaca su trabajo como pediatra dentro y fuera del país. Ha sido un profesional sencillo, afable, responsable, patriota, exigente y reflexivo que lo convierten en un educador que constituye ejemplo para la formación de la nueva generación de profesionales de la salud.

González Corona nació el 3 de mayo del 1933 en la ciudad de Santiago de Cuba en el seno de una familia de la clase media, su padre era médico el Dr. Pedro Manuel González Guillart, su madre ama de casa, la señora Engracia Noelia Corona Rodríguez. Fue el segundo de tres hermanos.

El hermano mayor, Pedro, también estudio medicina y fue un destacado hematólogo y Jorge el último, economista y profesor universitario.

Los primeros grados de la  primaria, los realizó en la escuela pública no.2; continuó los estudios en el colegio privado » Juan Bautista Sagarra» donde ingresó en el 2do.  grado, hasta la preparatoria que terminó con el mejor expediente del colegio,  recibiendo la medalla «Don José Maria Buch»,  aquí también hizo el 1er. y 2do. año del bachillerato y  a partir del 3er. año en el  Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba hasta graduarse de bachiller en Ciencias a los 18 años con notas sobresalientes  en 25 asignaturas de 34. Después de graduarse, en septiembre del 1951, se traslada a la Universidad de la Habana  a estudiar medicina, carrera que realizó durante 9 años, pues la Universidad de la Habana estuvo cerrada durante algunos años. Fue el tercer expediente en su graduación.

En los años en que estuvo cerrada la Universidad, Enrique regresa a Santiago de Cuba, donde  inicia la práctica médica en el hospital  «Saturnino Lora» e imparte las asignaturas de Anatomía y Fisiología a alumnos de bachillerato de la Escuela «Dolores»

Fue miembro de la juventud católica, realizó  seminarios en el Convento de la Iglesia del   Cobre, destacándose por su disciplina e inteligencia. En el año 1957 regresa a la Habana para continuar sus estudios, vivió en una casa de huéspedes, en el último año de su carrera y por los resultados académicos que tenía, se gana la plaza de alumno interno en el Hospital Universitario «General Calixto García» donde estuvo hasta mayo del 1960 en que se gradúa.

Regresó a la ciudad de Santiago de Cuba, siendo el tercero de su graduación con notas de sobresaliente en 28 asignaturas 5 notables y 8 premios  con un índice general de 4,84 (más ó menos según las calificaciones actuales).

En ese mismo año y durante los primeros de la década del 60 se produjo  en Cuba un gran éxodo de profesionales hacia EE.UU., pero fundamentalmente de médicos. Enrique González Corona,  que no se queda en la Capital, aunque lo podía hacer, por haberse ganado la Residencia en el Hospital “Calixto García” y por ser el 3er. expediente de su curso, regresa a Santiago de Cuba y va a realizar su Servicio Social Rural en Chivirico, un rincón olvidado de la antigua provincia de Oriente, con una alta mortalidad infantil y un abandono sanitario casi completo, pero que ya la Revolución había  empezado a atender.

Allí dio sus primeros pasos como médico en una casita (germen de lo que luego sería el Hospital de Chivirico) donde solo se realizaban consultas y visitas a pacientes de la localidad. Junto a su compañero, el Dr. Martínez Maceiras, dividieron la casita y habilitaron 3 camas  para realizar ingresos y hacer partos.

En febrero de 1961  regresa a la ciudad de Santiago de Cuba y empieza a trabajar como médico interno en el hospital infantil (ONDI), hoy Infantil Norte. Al mismo tiempo trabajaba también, como médico interno en el Hospital Oncológico y compartió con el padre su consulta privada hasta que ambos renunciaron a ella.

En 1961 ocupó la responsabilidad  de Subdirector y luego Director  del Hospital Infantil donde trabajaba. Fue de los primeros protagonistas del inicio en Santiago de Cuba, del Programa Nacional de lucha contra  la Gastroenteritis que era la primera causa de la mortalidad infantil en esos momentos.

En 1962 se hace un llamado a los médicos santiagueros para crear la primera Escuela de Medicina fuera de la Capital; muchos dudaron de la posibilidad de ese proyecto pero, Enrique sí creyó en él y cuando se inaugura el 10 de febrero,  allí estaba entre los tres primeros médicos santiagueros que iniciaron la docencia médica en Santiago de Cuba, junto a sus compañeros el Dr. Valón y el Dr. Araujo. Impartió la asignatura de Bioquímica, guiado por el Dr. Alberto Granado Jefe de la Cátedra.

En 1963 se creó el Servicio de Gastroenteritis con 3 salas de 40 camas cada una y él asume la jefatura de dos de ellas siendo además director del Hospital.

Su trabajo en este Servicio lo mantuvo hasta el año 1970 en que es trasladado al Hospital Infantil Sur (antigua Colonia Española) como Subdirector Docente Facultativo y Jefe de los Servicios de Gastroenteritis con 120 camas.

En 1965 se inició la docencia en el área clínica y con un grupo de compañeros que llegaron desde la ciudad de la Habana,  el Dr. González Corona imparte la asignatura de Pediatría.

En el año 1972 participa representando a Cuba en el  curso para profesores de Pediatría financiado por la  OMS-UNICEF en el Instituto de Salud del niño en la Universidad de Londres Inglaterra, este curso con una duración de 11 meses, se realizó en Inglaterra, Kenya y la India.

En julio del 1977 comienzan a funcionar los policlínicos comunitarios,  otra gran obra de la Revolución para llevar la salud a todo el pueblo y a todos los rincones del país y allí estaba el profesor González Corona para también ser fundador de esta importante actividad, fue el primer  director del policlínico comunitario 2 «José  Martí”. Allí permanece hasta el año  1979, donde pasa  a  ocupar la responsabilidad de Vice-Rector de Investigaciones y Educación de Postgrado del ISCM de Santiago de Cuba por solicitud de la institución, ya que este frente requería desarrollo y organización.

Ocupa ese cargo hasta 1990 donde acepta la propuesta de liberación para irse a cumplir misión internacionalista en Guyana, responsabilizándose con la brigada docente cubana y la docencia de Pediatría en la facultad de ciencias médicas de la universidad de Georgetown.

Al regresar vuelve al Hospital lnfantil Sur como profesor titular y jefe del grupo básico de trabajo docente del servicio de enfermedades diarreicas agudas hasta 1996, en que parte como colaborador médico a Sudáfrica, donde permanece hasta el año 1999.

En el año 2009, con 75 años de edad y 48 años de graduado  de médico, con 46 años de profesor de Medicina y 42 años como Miembro Titular de la Sociedad Cubana de Pediatría,  es Presidente del Capítulo de Santiago de Cuba y Vicepresidente  de la Junta de Gobierno de la Sociedad.

Es también profesor  titular, consultante y de Mérito del  lSCM de Santiago  de Cuba, ha alcanzado los grados científicos de doctor en Ciencias Médicas y de Máster en Atención  Integral del Niño y el 2do. Grado de especialista en Pediatría

Pueden resumirse así algunos de los reconocimientos académicos,  científicos y profesionales recibidos

• Fundador de la Escuela de Medicina de la Universidad de Oriente.
• Fundador del Servicio Médico Social Rural
• Fundador del Hospital infantil Docente Sur de Santiago de Cuba.
• Premio Anual Provincial de la Salud, Santiago de Cuba  en dos categorías 1993 (Investigación aplicada y Personalidad Científica Destacada)
• Premio  Anual  Provincial de la Salud  Santiago de Cuba 1994 en la categoría Personalidad Científica Destacada.
• Medalla  Distinción  por la Educación  Cubana.
• Medalla Manuel Fajardo.
• Trabajador Vanguardia Nacional de la Salud 1993 y 1994.
• Medalla  30, 40 y 45 Aniversario del lSCM-SSC.
• Medalla 28 de Septiembre.
• Medalla Trabajador internacionalista 1991.
• Medalla José Tey.
• Medalla y orden Carlos J. Finlay.
• Profesor de Mérito lSCM-SSC.

Tiene 15 publicaciones científicas, ha presentado trabajos en más de 34 eventos Nacionales e Internacionales y ha realizado más de 24 investigaciones. Ostenta, además,  la condición de militante del PCC desde 1969, Miembro de la CTC desde 1960, fundador de los CDR, fundador de las MNR, capitán de la reserva y desde 1992 miembro de la ACRC.

Aportes realizados al cuidado de los niños y adolescentes sanos:
– El Profesor ha trabajado en la Confección  y  uso  de  gráficos  de  peso  para  la  edad (Carnet  de  Salud  Infantil) en  el  Monitoreo  del  crecimiento  Físico  y  Prevención  de  la   Desnutrición  en  los  niños  menores de  5  años.

– Programa  de  atención  al  niño  menor  de 1 año  basado  en  la  evaluación  de  factores  de  riesgo  y  Monitoreo  del  Crecimiento  Físico.

– Prevención de Enfermedad Diarreica en la edad pediátrica. (Procedimientos  Diagnósticos  y  Terapéuticos  en  el  manejo  de  la Diarrea  Aguda  Infantil, Proposición  del  Tipo  Clínico de  Diarrea  Aguda  prolongada  o  Atípica  para la  Prevención  de  la  Diarrea  Persistente, Uso  racional  de  antibióticos  y  su impacto  económico  en  las  Enfermedades  Diarreicas  Agudas)

Este célebre pediatra cubano recibió el título de Miembro de Honor de la Sociedad Cubana de Pediatría en el XXVI Congreso Nacional de la especialidad, celebrado en Ciudad de La Habana en noviembre de 2008. Su vida constituye un ejemplo digno de imitar por las actuales y futuras generaciones de pediatras de nuestra Patria.

Hoy, con 84 años, el eminente pediatra y profesor Enrique Antonio González Corona vive en su amada Santiago de Cuba y continúa brindando su experiencia, ejemplo y conocimientos a la familia de la pediatría cubana.

Víctor Severo Santamarina Salanueva (1903-1969)

Victor SantamariaFue representante por Cuba para la reunión internacional en New York en la que se fundó la Organización Mundial de la Salud, de las Naciones Unidas. Fue el creador en en 1948 de las bibliotecas médicas en los hospitales de Cuba.

Natural de Caibarién, actual provincia de Villa Clara. Nació el 6 de noviembre de 1906.

Estudió Bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y luego cursó los estudios de Doctor en Medicina en la Universidad de La Habana; al cerrar de la Universidad durante el gobierno del General Machado su graduación se retrasó por 3 años, por lo que terminó sus estudios universitarios en 1934.

Desde bien temprano se vinculó a lo que sería la pasión de toda su vida: en 1930 desarrolló el primer cursillo sobre Hidrología y Climatología Médica, en la Escuela de Medicina de la Universidad, y a partir de 1931 propuso e impulsó la creación de la Sociedad Nacional de Hidrología y Climatología. Desde su fundación en 1932 fue nombrado Secretario y, posteriormente, Presidente de esta sociedad.

En el período de 1932 al 37 publicó numerosos trabajos sobre estas materias en varias revistas médicas: Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana, Vida Nueva, Archivos de Medicina y Cirugía de La Habana, y Medicina de Hoy. En uno de esos artículos, publicado en 1934 bajo el título: «Riqueza Turística: Hidrología y Climatología», revela su temprana comprensión de las múltiples posibilidades que tiene el uso social de esos recursos.

Ya en esos años también se interesa por la estación termal de San Diego de Los Baños, en favor de cuyo mejoramiento y desarrollo despliega una sostenida labor durante toda su vida. En 1936 como consecuencia de una propuesta de Santamarina se crea la Sección de Hidrología y climatología de la corporación nacional de Turismo, de la que fue su delegado hasta la disolución de dicho órgano durante el último gobierno de Fulgencio Batista.

En 1937 publica su primer libro sobre estas materias, Hidrología y Climatología Médicas, en colaboración con otras personalidades cubanas.

En 1938 obtiene por concurso, una beca de la Asociación Médica Panamericana para realizar estudios de postgrado en varias universidades de los EE.UU.: Harvard, Columbia, Cornell y John Hopkins. En ese propio año ingresa como miembro Titular de la International Society of Medical Hydrology, y en 1940, a nombre del Servicio Técnico de Salubridad de Cuba, realiza una visita de estudios a los principales centros balneológicos y termales de los EE.UU.

En el período 1937-41 continúa publicando numerosos trabajos, en los que profundiza la integración de la razón científica del desarrollo balneológico, con su importancia económica y social; varios de estos artículos se condensan en el folleto «Riquezas Hidrológicas y Climáticas», que aparece en 1941.

En 1941 realiza otro importante viaje de estudios a Saratoga Springs, EE.UU., esta vez para estudiar específicamente la organización técnico-administrativa de dicho balneario reconocido mundialmente como un modelo.

En 1942 fue nombrado asesor técnico del patronato del balneario de San Diego de los Baños, con carácter honorario, cargo que desempeñó hasta 1945; a su propuesta el Patronato crea el laboratorio de hidrología médica, y se le encomienda su organización.

En 1943 fue electo representante ante el Consejo Superior de la Corporación Nacional del Turismo y con posterioridad miembro de su Comité Ejecutivo, en lo que se desempeña hasta 1953.

En 1944 presenta un histórico trabajo ante el Comité Ejecutivo de la Federación Médica de Cuba, en el que explica la importancia científica, económica y social de la Hidrología y la Climatología Médicas, en el trabajo recabó apoyo y patrocinio a dichas ciencias, la tesis resultó aprobada.

La Junta de Economía de Guerra lo nombró miembro de la comisión para el estudio del turismo en la post guerra; y fue entonces que presentó su proyecto para la creación en Cuba de centros de rehabilitación de heridos de guerra, publicó varios trabajos con este tema.

En 1944 el patronato del balneario de San Diego acordó la publicación de su libro El Turismo, Industria Nacional considerado un verdadero clásico sobre el tema. Por su sostenida labor de años anteriores, en 1945 se crea el Instituto Nacional de Hidrología y Climatología Médicas, que dirigiría desde su creación, con el cargo de director técnico, hasta su desaparición física en 1969, excepto en los años de la tiranía batistiana, 1952-58, en los que estuvo separado de dicha responsabilidad.

En julio de 1945, el balneario de San Diego de los Baños, por ser propiedad del Estado, fue adscripto al mencionado instituto, bajo la directa supervisión del Dr. Santamarina, lo que le permitió aplicar los principios que durante años había venido estudiando y promoviendo: rigurosa observación médica de cada enfermo, confección de hojas clínicas, exámenes de laboratorio, registro fotográfico y otras acciones, todo lo cual permitió acumular durante años de paciente y sostenido trabajo, un invalorable tesoro documental.

En 1946 realizó otro viaje al balneario de Saratoga Springs esta vez como delegado oficial del Ministerio de Salubridad, con vistas a la posible construcción de un moderno balneario en San Diego de los Baños, idea que venía argumentando sostenidamente desde hacía años.

En 1946 comienza la publicación de la Revista del Instituto Nacional de Hidrología y Climatología Médicas, en la que a lo largo de varios años logró conformar una bibliografía verdaderamente clásica en los temas balneológicos, con amplio reconocimiento internacional. En 1947 realizó, como delegado oficial por Cuba un viaje de estudios para conocer la organización administrativa de varios balnearios en Argentina y Brasil, con vistas a la construcción de un moderno balneario en San Diego; durante dicho viaje es nombrado Miembro Honorario Extranjero de la Sociedad Argentina de Hidrología y Climatología Médicas.

En 1948, fue designado Presidente de Honor del Primer Congreso Médico de Brasil, que se efectuó en 1949, en este propio año también fue nombrado miembro honorario de la Liga argentina contra el reumatismo. En 1950 da lectura en la Universidad del Aire, al trabajo «Cómo estimular y proteger el desarrollo del turismo en Cuba», que sería también publicado. La copiosa información científica y de tipo organizativo aportada por el Dr. Santamarina constituyó un pilar inapreciable para la concepción, el proyecto y la construcción del moderno balneario de San Diego de los Baños, verdadero modelo en su especialidad y orgullo de la balneología cubana.

En 1946 es nombrado delegado por Cuba para la reunión internacional en New York que crea la Organización Mundial de la Salud, de las Naciones Unidas. En 1946 es el delegado del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, en el Primer Congreso Médico Social Panamericano, que se celebra en La Habana y en el mismo año es nombrado vocal de la comisión cubana de enfermedades infecciosas.

En 1947 fue el delegado por Cuba ante la XII Conferencia Sanitaria Panamericana, que se celebró en Caracas, y en ese propio año representó nuevamente a Cuba en la reunión anual del comité ejecutivo de la oficina sanitaria panamericana en Buenos Aires.

En 1947 fue nombrado miembro honorario del Consejo de defensa social. Organizó en 1948 las primeras reuniones hospitalarias provinciales en Santa Clara, Santiago de Cuba y Pinar del Río. Reorganizó y creó en 1947 una comisión para estudiar un plan de reorganización hospitalaria, y otra para la reorganización total de la enseñanza de las profesiones de enfermeras y enfermeros. Publicó en esos años varios artículos y folletos referidos al tema hospitalario, y creó en 1948 las bibliotecas médicas en los hospitales de Cuba, año en el que también creó la Sociedad Cubana de Hospitales.

El campo científico de la Reumatología es otro terreno de particular dedicación de su desempeño profesional. En 1945 fundó la sección de reumatología dentro del Instituto Nacional de Hidrología y Climatología Médicas, y en ese propio año también fundó, en el Balneario de San Diego de Los Baños, el primer centro antirreumático de Cuba, que lo dirigió hasta 1952.

En 1949 participó como delegado oficial por Cuba, en el VII Congreso Internacional de Reumatología en New York. En 1949 fundó la Sociedad Cubana de Reumatología, en 1951 la Liga cubana contra el reumatismo y en 1952 el Centro Antirreumático de Cuba, en el Hospital Reina Mercedes.

En 1950 realizó los primeros trabajos clínicos en Cuba sobre la aplicación del Cortisone en enfermos reumáticos, con permisos oficiales de los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, a solicitud de los Laboratorios Merck. Durante años publicó numerosos trabajos basados en sus investigaciones sobre el reumatismo, que aparecieron en revistas médicas y de circulación general, así como en folletos, no pocos de los cuales son también publicados en diversas publicaciones extranjeras.
A los pocos días del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, el Dr. Víctor Santamarina es destituido de todos sus cargos oficiales, por no haber aceptado la pretendida legitimidad del nuevo gobierno encabezado por Batista, y se ve impelido al ejercicio privado de la profesión, en las especialidades de Reumatología y enfermedades artríticas en general.
No obstante, mantiene sus trabajos honorarios en las sociedades no gubernamentales que preside o en las que participa, y comienza a desarrollar una reconocida labor como profesor en los cursos de verano de la Universidad de La Habana, en carácter de posgrado, sobre Reumatología.
Se vinculó al Movimiento de Resistencia Cívica del «26 de Julio», y colaboró de diversas maneras incluyendo la prestación de su consulta particular para celebrar reuniones conspirativas.
En esos años también trabajó como Director técnico del desarrollo de un nuevo balneario en Santa Fe, Isla de Pinos, propiedad de una firma privada cubano norteamericana. En esta instalación introdujo por primera vez en Cuba las más modernas tecnologías para la helioterapia, y sus consiguientes métodos de tratamiento. Durante sus regulares visitas de trabajo a la Isla de Pinos, logró la autorización del mando militar del Presidio Modelo para prestar servicios médicos a varios de los reclusos allí confinados por actividades revolucionarias.

El triunfo de la Revolución abre, también para el Dr. Víctor Santamarina, una nueva etapa. Una de las primeras decisiones del nuevo ministro de Salubridad de la Revolución, Comandante Dr. Julio Martínez Páez, el 20 de enero de 1959, fue restituir en su cargo al frente del Instituto Nacional de Hidrología y Climatología Médicas, a su fundador y primer director. También asumió la dirección del balneario de San Diego de los Baños. En marzo de 1959 fue nombrado delegado por Cuba al segundo congreso panamericano de Reumatología, celebrado en Washington. A los pocos meses, en ese propio 1959, el Comandante en Jefe, de visita por Pinar del Río, lo manda a buscar al balneario de San Diego de los Baños donde se encontraba, y durante horas intercambiaron sobre diversos temas, inmersos en el hermoso escenario de los mogotes y Los Portales del río San Diego; estaban presentes su viejo amigo y compañero de afanes científicos, Antonio Núñez Jiménez, Celia Sánchez, y otros compañeros.
En este encuentro se definieron las proyecciones estratégicas para el desarrollo progresivo de la balneología sobre las bases científicas y socioeconómicas con que el Dr. Santamarina siempre había soñado, y que finalmente propiciaba la nueva situación del país. Con esa responsabilidad, visitó todos los centros balneológicos y termales del país, instalaciones rústicas en su gran mayoría, y comenzó una labor de integración de todas ellas en un sistema balneológico nacional, respetando sus necesarias particularidades, hidrológicas, termales y terapéuticas.

Por indicación del co. Fidel, a los pocos meses el Dr. Santamarina presidió la delegación que visitó los principales centros balneológicos de Estados Unidos, México y Francia, junto con el Comandante Feliberto Olivera; también integraba la misión el eminente geólogo cubano, ingeniero Jorge Broderman, y otros compañeros. Esta delegación, además del interés de estudio, llevaba el objetivo de promover relaciones científicas y de todo tipo del naciente sistema balneológico cubano.

Es en estos momentos donde el Dr. Santamarina se incorpora a la docencia médica universitaria. Es por ello que asume, a fines del 1959, la tarea de profesor de Medicina Interna en la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, y de Profesor Titular de atención médica en los cursos de introducción a la administración sanitaria, en el Instituto Finlay. También en estos años de ingentes esfuerzos se vuelve a desempeñar en el campo de la organización hospitalaria: trabajó en la organización de los servicios de Reumatología, Medicina Interna, y Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Ortopédico Docente «Fructuoso Rodríguez»; así como del servicio de reumatología del hospital universitario «Cmdte. Manuel Fajardo».

Realizó diversos trabajos para dar a conocer en Cuba la organización de la enseñanza médica y la terapéutica en las mejores universidades extranjeras, y de forma específica la enseñanza de la Reumatología, la Medicina Física y la Rehabilitación en las escuelas de medicina de los Estados Unidos, así como lo referente a la formación de técnicos en fisioterapia en este país. En este aspecto, presentó una propuesta para crear una escuela de técnicos en fisioterapia en nuestro país.
En 1960 encabezó una delegación oficial de Cuba que visitó la Unión Soviética y Checoslovaquia, con el propósito de conocer e intercambiar experiencias sobre la organización científico técnica, médico asistencial y administrativa en materias de la hidrología y climatología médicas, reumatología y la medicina física y rehabilitación, así como en lo tocante a la enseñanza de la medicina en general, y de la terapéutica en particular. Esta fue una de las primeras delegaciones cubanas que visitó la Unión Soviética tras el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Debido a la nueva situación social de Cuba a partir del triunfo revolucionario y por las nuevas instituciones que se van creando, 3 organismos se sienten lógicamente interesados en el desarrollo de la balneología y el termalismo: el Ministerio de Salud Pública, el Instituto Nacional de la Industria Turística, y la naciente Academia de Ciencias, de la que el Dr. Santamarina fue designado miembro fundador, y los 3 contribuyeron, de una y otra forma, con su apoyo decidido.
En sus vínculos con el Instituto Nacional de la Industria Turística estableció relaciones estrechas de trabajo y de amistad con su presidente, el Dr. Baudilio Castellanos, y con su vicepresidente, el Comandante Jesús Montané Oropesa.

Desde su creación, ingresa como miembro distinguido del consejo científico del Ministerio de Salud Pública.

Al momento de su fallecimiento trabajaba en el libro Reumatología, obra concebida por él para el médico general, profusamente ilustrada para la mejor comprensión del tema.

Luego de una vida dedicada a su profesión y a las ciencias, falleció repentinamente a los 63 años en La  Habana, en 1969, cuando desplegaba todas sus energías, conocimientos y prestigio, en favor del desarrollo de la salud en el país.

Fuente: RESUMED 2000;13(1):48-52
Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/res/vol13_1_00/res12100.htm

Mario E. Dihigo Llanos (1895-1978)

mario-dihigoEminente médico pedagogo natural de la provincia de Matanzas

Nació en el ingenio azucarero “Magdalena”, Cidra, provincia Matanzas, el 8 de agosto de 1895, era hijo de Emilio Dihigo y Julia María Llanos. Su tío el doctor Juan M. Dihigo Mestre, fue un sabio lingüista y filólogo de prestigio mundial.

Los estudios primarios y secundarios los realizó en su provincia natal, concluyó el bachillerato en La Habana, donde se graduó de Bachiller en Letras y Ciencias (1912).

Estudió medicina en la Universidad de La Habana, donde obtuvo el título de Doctor en Medicina en 1917. Fue presidente de la Asociación de Estudiantes de Medicina y director de su revista.

Recibió entrenamiento en otorrinolaringología con el profesor Emilio Martínez Martínez en su servicio del Hospital Universitario “General Calixto García”. Tomó cursos de postgrado en dermatología, New York y en urología, París. Pero su dedicación preferente fue a la  radiología, para lo cual recibió cursos de técnica radiológica en el Laboratorio de la General Electric y de interpretación radiológica con el profesor Beylin, del Augustana Hospital, Chicago. Médico radiólogo del Sanatorio de la Colonia Española de Matanzas.

Obtuvo, por oposición, la plaza de profesor titular de la cátedra de Anatomía, Fisiología e Higiene de la Escuela Normal para Maestros de Matanzas, se mantuvo en ella por 45 años (1918-1963) y desarrolló una extraordinaria labor pedagógica. Fue su Director durante dos períodos.

Se desempeñó como Profesor de Anatomía Artística de la Escuela Provincial de Artes Plásticas de Matanzas. Participó en la Campaña Nacional de Alfabetización (1961), en la que enseñó Higiene Rural y Primeros Auxilios, en el Campamento Varadero, Matanzas.

En su extensa bibliografía se destacan los libros:

“Anatomía, Fisiología e Higiene” (1938),
“Ciencias Biológicas” (1960),
“Ciencias” (1960),
”Biología Humana” (1964),
“Guía de Trabajos Prácticos de Ciencias Biológicas” (1964),
“Ciencias de la Naturaleza”, 2 tomos (1966) y
“Biología Humana. Anatomía, Fisiología e Higiene” (1976).

Estos libros editados y reeditados en La Habana, Madrid y Caracas, fueron obras de texto en España y numerosos países de Latinoamérica. Publicó, además, tres libros de cuentos, uno de viajes, una biografía y su autobiografía “Recuerdos de una larga vida” (1974).

Académico correspondiente de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, en la que ingresó con el trabajo “Condrodisplasia hereditaria deformante” (1942).
Miembro de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana.
Presidente de la Sociedad de Medicina y Cirugía de Matanzas.
Miembro correspondiente de la Sociedad Colombiana de Radiología (1947).
Miembro de Honor de la Sociedad Radiológica Panameña (1951).
Miembro titular del Colegio Interamericano de Radiología (1947).

Participó en eventos científicos nacionales, extranjeros e internacionales, como el Congreso Interamericano de Radiología, La Habana (1946), en el que pronunció el discurso de clausura.

Recibió condecoraciones y distinciones nacionales y extranjeras. Hijo Distinguido de la Ciudad de Matanzas. Delegado a la Asamblea Constituyente de 1940.

Falleció en Matanzas a los 82 años, el 27 de febrero de 1978. La Clínica de Medicina Natural y Tradicional de Matanzas lleva su nombre.

Fuente: Digihos Llanos, Mario E. Delgado García G. Medimay 2017; 24(1). Disponible en: http://revcmhabana.sld.cu/index.php/rcmh/article/view/1046/1452

Dra. Olga María Piera Rocillo: una vida consagrada al deber

Olga María Piera RocilloEl sitio de Anatomía Patológica del portal Infomed nos acerca a la figura de la Dra. Olga M. Piera Rocillo, mujer de su tiempo, que nos ha brindado su ejemplo como un legado no solo a los que han tenido el privilegio de acudir a sus clases, sino a los que la han visto trabajar sin descanso ni reparo alguno durante más de cuatro décadas, o los que han compartido sus horas incansables dedicadas a la labor inmensa de salvar vidas con una sonrisa y la convicción de que ser útil es la mejor virtud que puede poseer el ser humano.

Sus más de 60 años de trabajo y experiencia la han hecho merecedora de los siguientes reconocimientos:

  • Premio “Contigo aprendí” otorgado por la FEU en 2002, 2003, 2004 y 2005.
  • Reconocimiento con diploma y sello de la Universidad Técnica de Ambato, Ecuador.
  • Medallas “Distinción de la Educación Cubana José Tey” y “Manuel Fajardo”
  • La Orden “Frank País” como fundadora de los CDR, la FMC y las MTT.
  • Reconocimiento de la consagración durante estos 45 años a la salud del pueblo y su fidelidad a la Patria y a la Revolución.
  • Condición de médico revolucionario, su consagración y fidelidad a la Patria durante 50 años al servicio de la Salud Pública
  • Reconocimiento por “La Obra de su vida” (Hospital “General Calixto García” en su Aniversario 117), por el Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud de la Universidad y Sociedad Cubana de Educadores en Ciencias de la Salud.

Este artículo que recomendamos recoge el curriculum docente, investigativo y académico de esta destacada especialista en Anatomía Patológica, formadora de las nuevas generaciones y ejemplo de una vida consagrada a la medicina cubana.

Vea el artículo completo y comparta su opinión.

Ortega Delgado M, Prieto González E, Linares Sosa E. Dra. Olga María Piera Rocillo: una vida consagrada al deber. Revista Habanera de Ciencias Médicas [revista en Internet]. 2017;16(2):[aprox. 0 p.].

Centenario del natalicio de la Dra. Ada Kourí Barreto (1917-2005)

Dra. Ada Kourí BarretoEl sitio de Cardiología del portal Infomed realiza un homenaje a la insigne Profesora Ada Kourí Barreto en el centenario de su natalicio. La Dra. Kourí fue ejemplo de profesional revolucionaria, comprometida y formadora de generaciones de cardiólogos.

El trabajo realizado por Bárbara González Mejides tiene la colaboración de  pacientes, compañeros, colegas, familiares así como con el criterio y reconocimiento de cardiólogos que sin haber sido sus alumnos directos fueron alcanzados por la luz de su obra de la vida.

Para conocer más de la vida y obra de la Dra. Kourí replicamos el testimonio de su hijo, Raúl Roa Kourí, escritor y diplomático, que ha sido publicado por el trovador Silvio Rodríguez Domínguez en su blog Segunda Cita bajo el título Mi Madre:

Ada Kourí Barreto no era simplemente “la esposa de Raúl Roa”, aunque vivía orgullosa de serlo.

Desde los 16 años militó en las filas del Ala Izquierda Estudiantil, en el Instituto de segunda enseñanza de La Habana; luchaba por la matrícula gratuita para los estudiantes pobres y medios, por una sociedad más justa, sin explotadores ni explotados. Desde muy pequeña evidenció un gran sentido de la responsabilidad y actuaba siempre en función de ser la mayor de los siete hermanitos Kourí: una suerte de gallinita rodeada de sus polluelos.

De sus años de primaria guardo una nota evaluativa de su maestra, María Corominas, educadora cubana de renombre:

«Ada Kourí Barreto Ingresó en el aula de primer grado en septiembre de 1923, y cada curso aprobó con notas de Sobresaliente los grados sucesivos, hasta el séptimo y último de que consta el plan de estudios del colegio. Esta nota le valió medalla de oro todos los años.
Ada posee una gran inteligencia, es muy aplicada y siente por el estudio el placer del que asimila rápidamente los conocimientos, y del que ve en ellos la liberación económica y el camino de ansiados triunfos.
Tiene una fisonomía moral perfectamente definida y desde muy pequeña alcanzaba gran relieve su responsabilidad. Se caracteriza por la facultad de dominio propio: no acepta lo que considera injusto y lo demuestra o declara inmediatamente.
Posee la rebeldía característica de la superioridad mental, de aquí que responde al poder de la convicción no al de la fuerza.
Despliega un gran espíritu de dirección y de amor maternal, excelentes cualidades que practica de modo admirable con sus hermanitas, de quienes es una evidente protectora; pero con un marcado sello de confianza en sí misma.
La medicina, carrera a la cual encamina sus pasos, hará de Ada una notabilidad cubana, tanto más, cuanto que ya cuenta con las cualidades que deben ser peculiares en todo médico: amor y protección para sus semejantes y desinterés material.

Ada es así: superior, modesta, desinteresada y amorosa.

(fdo) Dra. María Corominas de Hernández.
En la Graduación de Ada del Colegio “María Corominas”

La insigne maestra caló bien en la personalidad de mi madre que, en efecto, fue así toda la vida. Leer más…