George Papanicolaou, el hombre que inventó el Pap, «una de las armas más poderosas contra el cáncer»

George PapanicolauCuando George Papanicolaou llegó a Estados Unidos, procedente de Grecia, ya era un médico experimentado que había servido como cirujano militar en la primera guerra de los Balcanes. Tras durar solo un día vendiendo alfombras, volvió a su pasión de adolescente: tocar el violín, esta vez en restaurantes.

Nadie imaginaba que poco tiempo después él y su esposa trabajarían juntos en el desarrollo de una prueba sencilla querevolucionó la detección temprana del cáncer cervical y ha salvado la vida de millones de mujeres: el llamado test de Papanicolaou, también conocido como Pap o citología vaginal.

Nacido hace 142 años,el 13 de mayo de 1883, en la isla de Eubea como Georgios Papanikolaou, el padre del Pap se graduó en medicina con honores a los 21 años, luego de haber estudiado música y humanidades.  Tras un año en EE.UU. sin ejercer como médico, en 1914 fue contratado por el Departamento de Anatomía de la Universidad Cornell, en Nueva York, como investigador.

En 1928, durante una conferencia médica en Michigan, un joven científico griego subió al escenario con una idea revolucionaria. No traía bisturís, ni fármacos milagrosos. Solo un portaobjetos de vidrio y la firme convicción de que el cáncer podía detectarse antes de que fuera tarde.

Su propuesta era sencilla y radical para su época: recoger células del tracto vaginal, examinarlas al microscopio y descubrir allí los primeros signos del cáncer de cuello uterino. Se trataba de una técnica no invasiva, accesible y basada en la observación celular.

Pero aquella primera presentación fue un fracaso.

Las imágenes eran deficientes, el texto estaba lleno de errores, y la comunidad médica… no le creyó.

El científico era George Papanicolaou, y lo que proponía era la ahora famosa prueba de Papanicolaou o “Pap”. A pesar del escepticismo, él había notado algo que otros ignoraban: que los cambios en las células precedían al cáncer invasivo por años, y que eso podía aprovecharse para salvar vidas.

Pero el mundo aún no estaba listo.

Decepcionado, Papanicolaou guardó su investigación en un cajón. Hasta que, una década después, encontró el apoyo del ginecólogo Herbert Traut y retomó su trabajo con nuevos estudios que ahora sí captaron la atención del mundo médico.

El resultado fue una revolución.

La prueba de Papanicolaou se convirtió en un procedimiento de rutina. Permitió detectar lesiones precancerosas con años de anticipación. Desde entonces, millones de mujeres en todo el mundo han salvado la vida gracias a ese pequeño frotis de células.

Fuentes:

 

Santiago Ramón y Cajal a 125 años del Premio Moscú

Homenaje al Doctor Santiago Ramón y Cajal en el 125 aniversario de haber obtenido el Premio Moscú el 9 de agosto de 1900.

El español Santiago Felipe Ramón y Cajal nació el 1o de mayo de 1852 en Petilla de Aragón, localidad navarra dentro de tierra aragonesa. En junio de 1873, en los predios de la Universidad Literaria de Zaragoza, obtuvo el título de Licenciado en Medicina. Su primera labor como médico la realizó, como miembro de la Sanidad Militar, en el Regimiento de Burgos, luego fue designado a la guerra de Cuba. El miércoles 17 de junio de 1874, con 22 años de edad y grado de capitán, desembarcó en La Habana.

En la isla caribeña se desarrollaba la Guerra de los Diez Años y Cajal fue ubicado en el Hospital de Campaña de Vista Hermosa, Puerto Príncipe (actual Camagüey), luego fue trasladado por enfermedad al Hospital de Puerto Príncipe para regresarlo más tarde a San Isidro, en la trocha del este. El 15 de mayo de 1875, con diagnóstico de caquexia palúdica grave, le conceden la licencia absoluta del ejército.

De regreso a España desarrolló una ascendente carrera científica que fue reconocida con múltiples galardones. Entre el otoño y el invierno de 1899 el galeno se encontraba enfermo. Según sus propias palabras «invadióme la neurastenia, acompañada de palpitaciones, arritmias cardíacas, insomnios, etc., con el consiguiente abatimiento de ánimo». En consecuencia, decidió alejarse del constante ajetreo de Madrid e irse a vivir en un lugar más tranquilo en los alrededores de la ciudad. Compró una huerta en Cuatro caminos y mandó a construir una modesta quinta, circundada de un bello jardín, emparrado e invernadero liliputienses, escalonados en cuesta y expuestos al sol del mediodía.

En la tranquilidad de su jardín recibió Cajal la agradable noticia del Premio Moscú, información que le llegó en un telegrama enviado por el doctor Julián Calleja, colega español que estuvo presente en la capital francesa al emitirse el fallo del jurado. La reunión donde se decidió el ganador del reconocido galardón comenzó a las 9 y media de la mañana del 8 de agosto de 1900, en la Facultad de Medicina de París, presidida por el destacado cirujano francés Odilon Marc Lannelonge. Al día siguiente, 9 de agosto, la noticia se hizo pública en el XIII Congreso Internacional de Medicina reunido en la ciudad francesa; en la misma sesión se acordó celebrar en Madrid el siguiente Congreso de 1903.

Por testigos presenciales se conoce del entusiasmo de los delegados y congresistas de los países latinos, incluso se escucharon gritos de vivas a España. En nombre del país ibérico y de la ciencia española, el doctor Calleja, quien como señalamos fue el encargado de trasmitir la noticia a Cajal, pronunció, con marcada emoción, un elocuente y sentidísimo discurso de agradecimiento. Fue casi una fiesta de cordial hispanidad, porque del inesperado triunfo se congratularon, con noble y profunda emoción, todos los congresistas de España y de las Repúblicas hispanoamericanas.

La historia de este importante galardón comenzó años antes, en 1897, cuando en el XII Congreso Internacional de Medicina, en la ciudad moscovita se decidió crear un premio. Así las cosas, en sesión de trabajo del Ayuntamiento de Moscú se acordó que: «El premio de la ciudad de Moscú será otorgado al mejor trabajo científico en el campo de la medicina y de la higiene, o por los servicios excepcionales ofrecidos en la lucha por aliviar el sufrimiento de la humanidad». También quedó pautado entregarlo cada tres años.

Cajal, quien disfrutó inmensamente el reconocimiento, no pudo personarse a recibir el mencionado lauro, decidió quedarse en su recién estrenada casa de Cuatro caminos. Desde allí trasmitió un cálido agradecimiento donde expresó: «A mí, personalmente, las 6,000 pesetas, si llego a cobrarlas, que lo dudo, me vendrán como pedrada en ojo de boticario, pues cabalmente tengo atascado el segundo tomo de los Centros, el segundo número de la Revista y la tercera edición de la Histología, por falta de sebo; quiero decir, de recursos y de humor para escribir».

Si bien el galeno necesitaba el dinero, después de la inversión que había realizado para construir su nueva casa, es evidente que su mayor deseo iba encaminado en el orden académico, pues tenía múltiples publicaciones pendientes que precisamente no habían salido a la luz por falta de dinero y este premio le daba la posibilidad de darlos a conocer. Muchas fueron las felicitaciones y elogios recibidos. Destacan entre otros el telegrama de Su Majestad, la reina Cristina, la carta afectuosa del presidente del Consejo de Ministros, D. Francisco Silvela; y la no menos cariñosa del ministro de Fomento y el mensaje del Ayuntamiento de Zaragoza.

La prensa también se hizo eco de la noticia. El rotativo El Heraldo reseñó una elocuente biografía escrita por el doctor Amalio Gimeno; por su parte El Imparcial publicó sentidas palabras de Mariano Cávia. Otros artículos lauditorios aparecieron también en El LiberalLa Época y La Correspondencia. El doctor Márquez firmó una nota muy halagadora para un periódico médico que fue celebrada por el propio Cajal. La sociedad española disfrutó ampliamente el éxito de su hijo ilustre. Puede decirse que fue este el premio que dio a conocer al sabio entre sus coterráneos, anteriormente sus éxitos eran más conocidos en otros países.

Entre los reconocimientos oficiales recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica, la condecoración de la Gran Cruz de Alfonso XII y fue nombrado consejero de Instrucción Pública. La elección del sabio al apetecido Premio Moscú hizo crecer la alegría de la ciudadanía hispana, extensiva a todos los países de habla castellana, considerándose tal distinción como un auténtico triunfo hispanoamericano.

Es interesante destacar que desde el pueblo cubano también le llegó al sabio español un cordial mensaje de felicitación firmado por el doctor Pedro Albarrán, quien un mes después, el 16 de septiembre de 1900, fue electo Presidente de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana. Su hermano, el ilustre científico cubano doctor Joaquín Albarrán, ya para esa fecha era reconocido por sus aportes a la Urología. El elogio fue publicado en el periódico El Fígaro de La Habana, en octubre de ese año 1900.

El doctor Pedro Albrarrán destaca del maestro español su humilde laboratorio, su entrega a la labor científica, así como sus procedimientos de investigación. Lo describe como un hombre superior por su inteligencia, y subraya su amor a la justicia y a la suprema ley. Termina escribiendo: «Reciba el sabio español, juntamente con los aplausos de los demás pueblos de la tierra, el aplauso del pueblo cubano ¡y ojalá que sea grato para sus notas distintas! Nuestro aplauso no expresa solamente la admiración que inspira el hombre aclamado por su ciencia: es también la expresión sincera de naturales inextinguibles afectos, de íntimas alegrías que sentimos porque algo bueno pasa en el viejo solar de nuestros padres». La alusión final hace clara referencia al padre de los hermanos Albarrán, Don Pedro Albarrán y de la Calle, quien era natural de Cádiz, en el país ibérico.

De todos los homenajes recibidos consideramos que el más importante fue realizado en el Paraninfo de la Universidad Central de Madrid. Allí el eminente histólogo pronunció un encendido discurso de alto contenido patriótico, donde dejó para la historia importantes consejos a los jóvenes. En esa histórica pieza de la oratoria exhortó a combatir al extranjero con ideas, con hechos nuevos, con invenciones originales y útiles. Ahí afirmó: «Mi fuerza fue el sentimiento patriótico; mi norte, el enaltecimiento de la toga universitaria; mi ideal, aumentar el caudal de ideas españolas circulantes por el mundo, granjeando respeto y simpatía para nuestra Ciencia, colaborando, en fin, en la grandiosa empresa de descubrir la Naturaleza, que es tanto como descubrirnos a nosotros mismos».

Como colofón se puede afirmar que el Premio Moscú significó para el doctor Cajal no solo el reconocimiento de su país, sino también la posibilidad de darse a conocer como el gran patriota que desde la ciencia defendía al país ibérico, así como la apertura de nuevos horizontes en favor de sus investigaciones científicas que lo llevarían en 1906 a obtener el Premio Nobel de Medicina y Fisiología. Este 9 de agosto de 2025 se conmemoran 125 años del Premio Moscú, rindamos tributo al doctor Santiago Ramón y Cajal, el más ilustre de los científicos españoles, quien se consideraba asimismo como un «obrero infatigable de voluntad indomable».

Por Dr. C. Ricardo Hodelín Tablada
Trabajadores

 

Oftalmoscopio

El oftalmoscopio es un instrumento optométrico cuya principal aplicación es observar una ampliación del fondo de ojo, lugar donde se encuentra la retina y, posiblemente, sea el instrumento de mayor uso en la historia de la Oftalmología.

El desarrollo del oftalmoscopio permitió el estudio clínico de las enfermedades del fondo de ojo. Hermann von Helmholtz, médico y físico alemán (1821-1894), anunció en el año 1850,  su invención en la Sociedad de Física de Berlín, y un año más tarde, en octubre de 1851, publicó la descripción de su invento en el artículo Beschreibung eines Augenspiegels zur Untersuchung der Netzhaut im lebenden Auge. Sus trabajos revolucionaron esta especialidad.

El eficaz instrumento, permitía observar el fondo de ojo mediante espejos planos combinados con lentes cóncavas: se miraba a través de uno de los lados de un cristal mientras que la luz se reflejaba en el ojo del paciente por el lado opuesto. Sus experimentos demostraron que la luz que entra a través de la pupila se refleja y retorna al origen usando el mismo camino.

Helmholtz denominó a su invento «Augenstegel». En las primeras publicaciones en lengua inglesa fue denominado speculum, por ser similar a un instrumento que en Inglaterra tenía ese nombre. En 1853, el término oftalmoscopi apareció por primera vez en la literatura inglesa, y tres años más tarde, este vocablo comenzó a ser empleado en la literatura americana.

En los años siguientes, se le hicieron importantes mejoras al oftalmoscopio de Helmholtz y en las técnicas de observación del fondo de ojo. El invento de Helmholtz revolucionó a la oftalmología, al permitir observar el interior del ojo de las personas y examinar las características de la retina, diagnosticar enfermedades oculares y prevenir la ceguera.

Referencias:
1. Hermann von Helmholtz. En Wikipedia. Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/Hermann_von_Helmholtz [Consultado: 17 de julio de 2025]
2. Oftalmoscopio. En Wikipedia. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Oftalmoscopio [Consultado: 16 de julio de 2025]
3. Hermann von Helmholtz. The Foundation of the American Academy of Ophtalmology. Disponible en: Helmholtz, Hermann von – American Academy of Ophthalmology [Consultado: 16 de julio de 2025]
4. López Espinosa JA, Contribución a la historia de la bibliografía cubana sobre Oftalmología. Acimed 2007; 15(3). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol15_3_07/aci06307.htm [Consultado: 14 de julio de 2025]

Cuba, primer país del mundo en desarrollar una vacuna obtenida por síntesis química contra el Haemophilus influenzae tipo b

Quimi HibLa vacuna conjugada para la inmunización activa contra enfermedades causadas por Haemophilus influenzae tipo b (Hib), diseñada para niños desde los 2 meses y hasta los 5 años de edad. Quimi-Hib® es segura, muy bien tolerada y poco reactogénica. Su producción cumple los requisitos de la Organización Mundial de la Salud.
Cuba fue el primer país del mundo en desarrollar una vacuna obtenida por síntesis química contra el Haemophilus influenzae tipo b.

La vacuna cubana #Quimi_Hib® contra Haemophilus influenzae tipo B, revolucionó la inmunización infantil, al ser la primera vacuna en el mundo lograda mediante síntesis química: un resultado en el que no se emplearon cultivos bacterianos.

Este hito científico fue fruto de la integración y colaboración científica del Laboratorio de Antígenos Sintéticos de la Facultad de Química de la Universidad de La Habana – UH, la Universidad de Ottawa, en Canadá; y más adelante, de instituciones como el CIGB, perteneciente al entonces llamado Polo Científico del Oeste de La Habana.

Representó un avance pionero en el diseño de vacunas conjugadas contra la Haemophilus influenzae tipo B: bacteria causante de varias enfermedades; sobre todo en los niños.

Se demostró que esta vacuna con antígeno sintético es tan segura e inmunogénica en niños pequeños como otras vacunas, con un 99,7 % de protección a largo plazo.

#Quimi_Hib fue registrada por el Centro Estatal de Control de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos de Cuba en noviembre del año 2003.

Con la obtención de este antígeno sintético, se logró, por vez primera, saltar la brecha entre la química, la tecnología y la medicina.

La patente de esta vacuna recibió la Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual en el año 2005 y el premio en la categoría Salud del Museo para la Innovación de San José, California, EE.UU.

Actualmente forma parte de los componentes de la vacuna cubana pentavalente Heberpenta-L.

Hoy, la vacuna Quimi_Hib® integra el esquema de vacunación cubano. Está indicada en la inmunización activa de niños desde los 2 meses de nacido y hasta los 5 años de edad.

Esta innovación no solo demostró la capacidad científica de los cubanos, sino que resultó muy segura, eficaz y muy estable. Gracias a ella, Cuba eliminó complicaciones graves como la meningitis, neumonías y otras afecciones causadas por esta bacteria.

El objetivo principal de la vacuna es reducir la tasa de mortalidad infantil asociada con la infección por Haemophilus influenzae tipo B.

Este es un ejemplo de cómo la ciencia puede salvar vidas con soluciones únicas.

¡Un logro que enaltece a la química y la biotecnología cubanas!

Fuente: Facebook