«Yo siempre, desde niño, quise hacer vacunas porque soñaba con ser útil a la humanidad. Este sentimiento de solidaridad me fue inculcado por mis padres»
«Mi proyecto de vida no es convertirme en un millonario, o ser poderoso o famoso, sino resolver lo que quiero resolver. Ese es mi proyecto de vida, el propósito de mi vida,»
Manuel Elkin Patarroyo (1946-2025) es uno de los más importantes investigadores en América Latina. El bioquímico colombiano desarrolló la primera vacuna sintética, segura y efectiva, contra la malaria, enfermedad endémica trasmitida por el mosquito Anopheles gambiae. Su vacuna ha sido probada en más de 40 000 personas en áreas que sufren esta enfermedad como epidemia (Colombia, Venezuela, Ecuador, Brasil y, más recientemente, en diversos países africanos).
Colombiano de nacimiento, nació en la ciudad de Ataco, Colima, hijo de comerciantes, tenía 11 hermanos, de ellos cinco son médicos, una enfermera y una psicóloga. Estudió Medicina en la Universidad Nacional de Bogotá y completó sus estudios al realizar varios viajes a la Universidad Rockefeller de Nueva York, allí se especializó en inmunología y virología. Obtuvo el PhD en la Universidad Rockefeller junto a dos ganadores de Premio Nobel, Bruce Merryfield, quien obtuvo en premio de química y Harry Kunkel el de medicina, ambos en 1984. Al terminar el ejercicio regresó a Bogotá, su interés por la investigación biomédica hizo que fundara un laboratorio que sería luego el Instituto de Inmunología del Hospital San Juan de Dios en Bogotá, lugar donde se desarrolló su principal actividad, y que es hoy la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia, FIDIC donde laboran más de 180 personas dedicadas a la investigación a tiempo completo.
A Patarroyo sólo le tomó cuatro años materializar su descubrimiento, pero tardó 6 años en convencer al mundo que su vacuna funcionaba. Manuel Patarroyo no fue un científico cualquiera. Puso la ciencia, su ciencia, al servicio del hombre asediado por enfermedades como la malaria, «una enfermedad de la pobreza». Manuel Patarroyo y su equipo lograron desarrollar la primera vacuna contra la malaria, producida por el Plasmodiun falciparum (SPF66). Cuando la creó, no dudó en donar la patente de su invento a la Organización Mundial de la Salud, tratando de asegurar su uso en beneficio de la humanidad y no de las casas farmacéuticas o el suyo propio.
Sus trabajos, su constancia, su empeño, su lucidez y su inteligencia han hecho de él uno de los grandes científicos del mundo. Luego de alcanzar este logro el investigador donó la patente a la Organización Mundial de la Salud y no obtuvo ganancia alguna por sus resultados. El propósito de su trabajo ha sido que la vacuna pueda ser utilizada por todos, independientemente de su posición económica. Los estudios realizados han demostrado que la vacuna posee una efectividad del 30 al 60 por ciento, y por tanto, podría salvar la vida a más de 100 millones de personas al año (cada año mueren 300 millones de personas por malaria). Muchas han sido las ofertas de firmas farmacéuticas o de importantes instituciones solicitando su trabajo, pero Patarroyo permanece en su modesto laboratorio colombiano.
El mundo científico le ha otorgado a diferentes reconocimientos nacionales e internacionales (más de 50 premios). Entre los más importantes se puede mencionar el premio de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo en Ciencias Médicas Básicas de Venezuela, el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica y el Premio Robert Kock en Alemania. Es doctor honoris causa de varias universidades, entre ellas la Complutense de Madrid, La Laguna de Tenerife y la Universidad Nacional de Atenas. Desde 1991 es Miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid y desde 1996 Académico de Honor de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia. Las publicaciones realizadas en revistas científicas superan el centenar.
El equipo de trabajo de Patarroyo realizó investigaciones en otras muchas enfermedades como las enfermedades infectocontagiosas, la lepra, la tuberculosis y la fiebre reumática.
Aunque el trabajo realizado por Patarroyo y su equipo parece ser riguroso, y los escritos que publicaron fueron concluyentes y no han podido ser rebatidos científicamente, ha existido una controversia en la comunidad científica respecto a la utilidad de esta vacuna. Probablemente el hecho de haberse adelantado a científicos del mundo desarrollado, dotados de mayores recursos y patrocinados por grandes multinacionales, pueda ser la causa de estas enconadas polémicas que existieron en torno al investigador y a sus resultados científicos.
En julio de 2012, un juzgado de Cundinamarca ordenó a Patarroyo detener la captura de más animales de la especie Aotus nancymaae, decisión que fue ratificada temporalmente por el Consejo de Estado colombiano en noviembre de 2013. Las denuncias y acciones judiciales contra Patarroyo y Fidic empezaron en 2012 cuando Ángela Maldonado, una administradora de empresas con maestría y doctorado en conservación de primates, demandó a la (Fidic) y a Patarroyo porque, según ella, estaban usando en sus investigaciones no solo micos Aotus vociferans, sino también Aotus nancymaae que según ella eran traídos, de contrabando, desde Perú y Brasil en la otra orilla del Amazonas. En 2014, académicos europeos, emitieron un comunicado criticando el uso de micos no autorizados por parte de Fidic y apoyando la decisión del Consejo de Estado de revocar los permisos que les permitían usar primates en sus experimentos. Frente a estas acciones temerarias, mala prensa y acciones judiciales poco claras, Patarroyo y su equipo entablaron varias acciones para demostrar en los estrados judiciales y administrativos del estado colombiano que no han sido traficantes de micos, que no promueven el maltrato animal y que han realizado todos sus experimentos cumpliendo con la Ley y los parámetros internacionales.
A través de una tutela, en 2015 el propio Consejo de Estado autorizó nuevamente a Patarroyo y a Fidic a usar los primates Aotus vociferans y A. nancymae para sus investigaciones científicas. Según la revista Semana, «con ponencia de la magistrada Carmen Teresa Ortiz, quedó claro que, de acuerdo con numerosos estudios, en especial uno muy extenso que publicó en 2013 el Instituto de Genética de la Universidad Nacional en la Amazonia, los micos Aotus nancymaae viven en Colombia desde hace muchos siglos, precisamente en las mismas zonas en las que el Fidic tiene permiso para capturarlos», lo que desvirtuó las denuncias en contra de Fidic y Patarroyo.
Una parte de las investigaciones de Fidic y Patarroyo han sido financiadas con recursos de cooperación internacional, trabajos propios en la formación de profesionales y con recursos estatales de Colciencias. Cifras oficiales muestran que Patarroyo y el Fidic han recibido 21.750 millones de pesos durante 25 años de investigación y formación docente.
El científico falleció a los 78 años el 9 de enero del 2025 por un paro cardíaco.
Referencias.
1. A Colombian who created the first safe vaccine for malaria. En: The other look to Colombia. Disponible en: http://www.theotherlookofcolombia.com/patarroyo.html. Revisado: 1 de abril de 2024.
2. Manuel Elkin Patarroyo. En: Wikipedia. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Elkin_Patarroyo. Revisado: 1 de abril de 2025
3. Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Manuel Elkin Patarroyo» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/patarroyo.htm [página consultada el 1 de abril de 2025].