{"id":8082,"date":"2018-03-06T12:07:32","date_gmt":"2018-03-06T12:07:32","guid":{"rendered":"http:\/\/contenidosportal.sld.cu\/portal20142020\/?p=662"},"modified":"2018-03-06T12:07:32","modified_gmt":"2018-03-06T12:07:32","slug":"el-camino-de-orgullo-que-me-ha-hecho-recorrer-la-medicina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contenidosportal.sld.cu\/portal20142020\/2018\/03\/06\/el-camino-de-orgullo-que-me-ha-hecho-recorrer-la-medicina\/","title":{"rendered":"\u201cEl camino de orgullo que me ha hecho recorrer la medicina\u201d"},"content":{"rendered":"<div class=\"item-node\">\n<p>Dayron jam&aacute;s imagin&oacute; ser m&eacute;dico; y menos el m&eacute;dico en que se convirti&oacute; luego de ir tan lejos a querer vencer la muerte en todo momento.<\/p>\n<p>&ldquo;Yo trabajaba en la secretar&iacute;a general de la Facultad de Ciencias M&eacute;dicas del Hospital Docente Calixto Garc&iacute;a. Ah&iacute; comenc&eacute; a interesarme por saber c&oacute;mo funcionaba mi organismo. Hice las pruebas de ingreso por concurso y solo ped&iacute; la carrera de Medicina. Por la simple curiosidad de querer conocer c&oacute;mo pod&iacute;a ser el individuo en particular o c&oacute;mo se produc&iacute;a un impulso nervioso, entr&eacute;en un mundo que luego, vino a cambiarme la vida totalmente&rdquo;.<\/p>\n<p>Con solo treinta a&ntilde;os este jovencito dijo que s&iacute;. No dud&oacute; en responder porque la formaci&oacute;n de un m&eacute;dico es la de ir a salvar al mundo;en caso de ser necesario. Es la esencia de la m&aacute;s humana de las profesiones&hellip; aqu&iacute;, all&aacute; y en cualquier parte de la tierra.&nbsp;<br \/>\nLa noticia, la sorpresa&hellip;<\/p>\n<p>Dayron Ramos S&aacute;nchez es uno de los m&eacute;dicos m&aacute;s j&oacute;venes de la brigada de 165 colaboradores que fue a Sierra Leona a tratar de detener el &eacute;bola, una epidemia letal que -de no ser por la ayuda de muchas naciones, entre ellas Cuba- pudo haber hecho estragos fuertes m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de &Aacute;frica.<\/p>\n<p>A pocos a&ntilde;os de haber egresado de la Universidad de Ciencias M&eacute;dicas de La Habana, Dayron decide de forma espont&aacute;nea responder al llamado que hab&iacute;a hecho el pa&iacute;s para ayudar al continente africano en el enfrentamiento al &eacute;bola.<\/p>\n<p>&ldquo;Sierra Leona fue un momento dif&iacute;cil&rdquo;. Me dice y aguarda. Se le pierde la mirada como quien tiene miedo a hablar, suspira hondo, vuelve a mirarme y apunta. Lo que signific&oacute; el &eacute;bola y &Aacute;frica a&uacute;n ocasiona tristeza en cada m&eacute;dico que all&iacute; estuvo&rdquo;.<\/p>\n<p>Retoma la idea medio nervioso. Trata de explicarme c&oacute;mo fue que vino a ser parte de la brigada de batas blancas que aterriz&oacute; en un pa&iacute;s que &ldquo;solo pod&iacute;a haber imaginado a trav&eacute;s del cine&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Cuando nosotros nos bajamos en el aeropuerto de Freetown -la capital- percib&iacute; un paisaje desolado con viviendas que solo hab&iacute;a visto en los reportajes de &Aacute;frica por la televisi&oacute;n, con paredes de fango y techos de algunos materiales que todav&iacute;a no s&eacute; ni que cosas son.&rdquo; La primera imagen, fue la de un grupo de ni&ntilde;os colgados de los terraplenes agradeci&eacute;ndonos por la ayuda que &iacute;bamos a brindar all&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>&iquest;Paso al frente?<\/strong><br \/>\nEl d&iacute;a en que el Subdirector de Asistencia M&eacute;dica le propone la misi&oacute;n, Dayron estaba en su habitual consulta en el Policl&iacute;nico &ldquo;Luis Galb&aacute;n Soca&rdquo; de Centro Habana. &ldquo;Yo le dije que s&iacute; en aquel momento, pero sin saber realmente a lo que iba si resultaba seleccionado para ir a &Aacute;frica. Me qued&eacute; en suspenso por varios d&iacute;as hasta que volvi&oacute; con la noticia de que me hab&iacute;an aprobado y que deb&iacute;a estar en pocos d&iacute;as en la Unidad Central de Cooperaci&oacute;n M&eacute;dica&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;El proceso de preparaci&oacute;n fue r&aacute;pido. Estuvimos alrededor de tres semanas all&iacute; y luego en el Instituto de Medicina Tropical &ldquo;Pedro Kour&iacute;&rdquo; en el curso de preparaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Una vez en Sierra Leona, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud entend&iacute;a que deb&iacute;amos estar m&aacute;s capacitados por lo que seguimos en la faena de estudio y entrenamiento por varias jornadas m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Nos dividieron en grupos de cuatro colaboradores para trabajar, dos m&eacute;dicos y dos enfermeros.Yo trabaj&eacute; en uno de los centros &uacute;nicos y especiales para ni&ntilde;os, de la capital de Sierra Leona nombrado &ldquo;Ola During&rdquo;. Aunque en algunos casos los padres enfermos le transmit&iacute;an la enfermedad a sus hijos peque&ntilde;os y los atend&iacute;amos, mi mayor relaci&oacute;n fue con pacientes menores&rdquo;.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cuando se abrieron las puertas de la ambulancia&hellip;<\/strong><br \/>\nPreguntarle a Dayron por sus pacientes, dado que en su mayor&iacute;a eran ni&ntilde;os, es provocarle una sensaci&oacute;n de tristeza de una magnitud incalculable. A &eacute;l se le inundan los ojos de l&aacute;grimas involuntariamente.<\/p>\n<p>&ldquo;En el primer turno que me toc&oacute; trabajar me avisan estando en la sala que la ambulancia tra&iacute;a una ni&ntilde;a enferma en condiciones cr&iacute;ticas, que deb&iacute;a estar all&iacute; junto con V&iacute;ctor, el enfermero que trabajaba conmigo cuando la ambulancia se estacionara al costado de la sala. Los dos deb&iacute;amos bajar a la ni&ntilde;a y socorrerla&rdquo;.<\/p>\n<p>Apenas puede contarme. Le cuesta recordar la imagen de aquella ni&ntilde;a de tres a&ntilde;os con la expresi&oacute;n de alguien moribundo, como pidiendo socorro,sin padres ni familia que la acompa&ntilde;aran, a merced de la bondad de alguien,&ldquo;solo para morir en un lugar que no fuera la calle&rdquo;, seg&uacute;n me dice.&nbsp;<\/p>\n<p>&ldquo;Cuando se abrieron las puertas de la ambulancia vi una ni&ntilde;a que tendr&iacute;a aproximadamente entre dos y tres a&ntilde;os de edad. Lleg&oacute; agonizando, con el cuerpecito completo casi fuerade la camilla, le sangraban la boca y las fosas nasales, al parecer tambi&eacute;nten&iacute;a sangramiento rectal y vaginal.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Fue dif&iacute;cil ver aquella ni&ntilde;a, sabiendo que lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer era sacarla de la ambulancia y acostarla en una camita para queterminara de pasar los pocos minutos de vida que le quedaban en un lugar; al menos con las condiciones y con la ayuda que en alg&uacute;n momento (quiz&aacute;s dos o tres d&iacute;as antes) la hubiesen salvado. Bajando a la ni&ntilde;a de la ambulancia y acost&aacute;ndola all&iacute;, falleci&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;El hecho en s&iacute; fue dif&iacute;cil. Despu&eacute;s de eso, no pude hacer otra cosa que permanecer en silencio casi todo el d&iacute;a. V&iacute;ctor y yo, lo &uacute;nico que hicimos fue mirarnos, nos miramos sin nada que decir. Supongo que haya sentido la misma sensaci&oacute;n que yo de desaliento, de inconformidad que todav&iacute;a no s&eacute; c&oacute;mo explicar&hellip; supongo que le haya pasado igual&hellip; porque jam&aacute;s hablamos de eso&rdquo;.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El miedo aqu&iacute;&hellip; y all&aacute;<\/strong><br \/>\n&ldquo;La decisi&oacute;n de irme a Sierra Leona, o a cualquier pa&iacute;s a curar personas contagiadas de una enfermedad con altos &iacute;ndices de mortalidad siempre deja margen a que sintamos miedo a morir en alg&uacute;n momento. El miedo siempre estuvo ah&iacute;, con nosotros. Y estuvo aqu&iacute;, con los familiares que nos vieron ir. Y all&aacute;, entre los enfermos&rdquo;.<\/p>\n<p>En mi caso por ejemplo, opt&eacute; por comunicarme con mi familia a trav&eacute;s del correo electr&oacute;nico. Pens&eacute; que era la forma en la que menos iba a sufrir mi madre. Pues las veces en que la llam&eacute; apenas pod&iacute;amos conversar porque no paraba de llorar&hellip; y era l&oacute;gico, el miedo no iba a desprenderse de nadie hasta que acabara la epidemia&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Mira, -me dice refiri&eacute;ndose al miedo entre los propios enfermos- cuando las personas de ese pa&iacute;s ve&iacute;an a alguien con s&iacute;ntomas de la enfermedad, lo que hac&iacute;an era llamar a las autoridades sanitarias para que se encargaran de recoger a los enfermos y llevarlos a una unidad de salud. A mi hospital, llegaron muchos ni&ntilde;os sin la familia&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>Haciendo lo correcto con coraje<\/strong><br \/>\n&ldquo;Logramos reducir los casos de &eacute;bola a un 24.6 %, hecho que nos confirmaba que est&aacute;bamos haciendo lo correcto. Cuando comenzamos a ver la supervivencia de los enfermos y el resultado positivo en el cuidado general del paciente,el desaliento que en alg&uacute;n momento sentimos al ver morir a tantos fue disminuyendo en gran medida&rdquo;.&nbsp;<\/p>\n<p>&ldquo;Si hay algo que me aport&oacute; la medicina es el hecho de ser m&aacute;s humano, de brindar ayuda a los m&aacute;s necesitados;el d&iacute;a que cambie, creo perder&iacute;a la esencia de lo que realmente es ser m&eacute;dico&rdquo;.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n que se vio all&iacute;, me hizo comprender algoque hab&iacute;a le&iacute;do, y me refiero a lo que significa el hecho de ser considerado h&eacute;roe. Seg&uacute;n ten&iacute;a entendido h&eacute;roe es aquel que es capaz de dar su vida por tratar de salvar la de los dem&aacute;s; y realmente eso fue lo que muchos fuimos a hacer all&iacute;. Arriesgamos la vida, la &uacute;nica eirreemplazable que tenemos, la apostamos y algunos la dejaron all&iacute; por tratar de ayudar a las personas m&aacute;s necesitadas y evitar queel &eacute;bola se saliera de &Aacute;frica y se extendiera a otros pa&iacute;ses de mundo y quepudiera llegar, incluso,a nuestro pa&iacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Vernos como h&eacute;roes en el contexto internacional y nacional, no es m&aacute;s que el regocijo de sentirnos satisfechos por la cantidad de vidas salvadas; a pesar del temor interno de que por alg&uacute;n tipo de cuesti&oacute;n estuvi&eacute;semos constantemente en el riesgo de perder la nuestra&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><em>&ldquo;El miedo y el coraje son gajes del oficio\/ pero si se descuidan los derrota el olvido \/ El miedo se detiene a un palmo del abismo \/ y el coraje no sabe qu&eacute; hacer con el peligro \/ El miedo no se atreve a atravesar el r&iacute;o \/ y el coraje rechaza el mar del infinito \/ no obstante hay ocasiones que se abren de improviso y all&iacute; miedo y coraje son franjas de lo mismo&rdquo;.<\/em><\/p>\n<p class=\"rteright\">Poema in&eacute;dito de Mario Benedetti.<\/p>\n<p>Por: Lic. Jorge Noel Marqu&eacute;s, Centro Virtual de Convenciones de Salud, CNICM\/Infomed.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dayron jam&aacute;s imagin&oacute; ser m&eacute;dico; y menos el m&eacute;dico en que se convirti&oacute; luego de ir tan lejos a querer vencer la muerte en todo momento. &ldquo;Yo trabajaba en la secretar&iacute;a general de la Facultad de Ciencias M&eacute;dicas del Hospital Docente Calixto Garc&iacute;a. Ah&iacute; comenc&eacute; a interesarme por saber c&oacute;mo funcionaba mi organismo. 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