{"id":13132,"date":"2021-03-11T08:27:10","date_gmt":"2021-03-11T08:27:10","guid":{"rendered":"http:\/\/contenidosportal.sld.cu\/portal20142020\/?p=6209"},"modified":"2021-03-11T08:27:10","modified_gmt":"2021-03-11T08:27:10","slug":"la-violencia-contra-la-mujer-es-omnipresente-y-devastadora-la-sufren-una-de-cada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contenidosportal.sld.cu\/portal20142020\/2021\/03\/11\/la-violencia-contra-la-mujer-es-omnipresente-y-devastadora-la-sufren-una-de-cada\/","title":{"rendered":"La violencia contra la mujer es omnipresente y devastadora: la sufren una de cada tres mujeres"},"content":{"rendered":"<div class=\"item-node\">\n<p><a href=\"https:\/\/www.who.int\/es\/news-room\/fact-sheets\/detail\/violence-against-women\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Los nuevos datos hechos p&uacute;blicos por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) y sus asociados<\/a> demuestran que la violencia contra la mujer&nbsp;contin&uacute;a siendo un problema generalizado y devastador y que se empieza a sufrir a edades alarmantemente tempranas. Cerca de 736 millones de mujeres (es decir, una de cada tres) sufren violencia f&iacute;sica o sexual infligida por un compa&ntilde;ero &iacute;ntimo o agresiones sexuales perpetradas por otras personas, unas cifras que se han mantenido estables a lo largo del decenio m&aacute;s reciente.<\/p>\n<p>Esta violencia empieza temprano: una de cada cuatro mujeres de entre 15 y 24 a&ntilde;os que han mantenido alguna relaci&oacute;n &iacute;ntima habr&aacute;n sido objeto de las conductas violentas de un compa&ntilde;ero &iacute;ntimo cuando cumplan 25 a&ntilde;os.&nbsp;<\/p>\n<p>Alrededor de 641 millones de mujeres en el mundo sufren actos violentos perpetrados por un compa&ntilde;ero &iacute;ntimo. Esta forma de violencia es, con diferencia, la m&aacute;s frecuente que sufren las mujeres. Sin embargo, el 6 % de las mujeres refieren haber sido agredidas sexualmente por personas que no son ni su marido ni un compa&ntilde;ero &iacute;ntimo. Si tenemos en cuenta el alto grado de estigmatizaci&oacute;n y el hecho de que muchos abusos sexuales no se denuncian, es probable que, en la pr&aacute;ctica, estas cifras sean mucho mayores.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las emergencias exacerban la violencia y aumentan la vulnerabilidad y los riesgos <\/strong><\/p>\n<p>Este informe, que presenta datos obtenidos en el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre la prevalencia de la violencia contra las mujeres, ha sido realizado por la OMS por encargo de un grupo de trabajo especial de las Naciones Unidas. Se basa en datos que corresponden al periodo comprendido entre 2000 y 2018 y aporta nuevas estimaciones despu&eacute;s de las m&aacute;s recientes publicadas en 2013.<span style=\"background-color:transparent;text-align:inherit;text-transform:inherit\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>Cabe se&ntilde;alar que, si bien las cifras publicadas revelan tasas alarmantemente altas de violencia contra las mujeres y las ni&ntilde;as, no reflejan el impacto que la pandemia de COVID-19 est&aacute; teniendo en la actualidad.<span style=\"background-color:transparent;text-align:inherit;text-transform:inherit\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>La OMS y sus asociados advierten de que esta pandemia ha expuesto todav&iacute;a m&aacute;s a las mujeres a conductas violentas a causa de medidas como los confinamientos y las interrupciones de los servicios de apoyo vitales.&nbsp;<\/p>\n<p>Por otro lado, el documento se&ntilde;ala que, aunque en muchos pa&iacute;ses se ha registrado un aumento de las denuncias de violencia de pareja a los servicios telef&oacute;nicos de informaci&oacute;n y ayuda, la polic&iacute;a, el personal sanitario, los profesores y otras personas durante los d&iacute;as de confinamiento, solo podremos conocer el verdadero impacto de la pandemia cuando se puedan volver a realizar encuestas.<span style=\"background-color:transparent;text-align:inherit;text-transform:inherit\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><strong>Las desigualdades son uno de los principales factores de riesgo de la violencia contra la mujer <\/strong><\/p>\n<p>Las mujeres que viven en pa&iacute;ses de ingresos bajos y en la franja de pa&iacute;ses de menores ingresos dentro del grupo de pa&iacute;ses de ingresos intermedios sufren esta violencia de forma desproporcionada. Seg&uacute;n los c&aacute;lculos, el 37 % de las mujeres de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres han sido objeto de violencia f&iacute;sica y\/o sexual por parte de un compa&ntilde;ero &iacute;ntimo en alg&uacute;n momento de su vida, y en algunos de estos pa&iacute;ses la prevalencia llega a ser de una de cada dos mujeres.&nbsp;<span style=\"background-color:transparent;text-align:inherit;text-transform:inherit\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>Las regiones que presentan las mayores tasas de prevalencia de la violencia de pareja entre las mujeres de 15 a 49 a&ntilde;os son las de Ocean&iacute;a, Asia meridional y &Aacute;frica subsahariana, con unos &iacute;ndices que oscilan entre el 33% y el 51%, mientras que las tasas m&aacute;s bajas se registran en Europa (16-23 %), Asia central (18 %), Asia oriental (20 %) y Asia sudoriental (21 %).&nbsp;<\/p>\n<p>El grupo de edad en el que las tasas de violencia sufrida m&aacute;s recientemente son m&aacute;s elevadas es el de las mujeres j&oacute;venes. Entre las mujeres que han tenido alg&uacute;n compa&ntilde;ero &iacute;ntimo en el transcurso de los 12 meses previos, la tasa m&aacute;s elevada en ese periodo, con un 16 %, corresponde a las j&oacute;venes de entre 15 y 24 a&ntilde;os.<span style=\"background-color:transparent;text-align:inherit;text-transform:inherit\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><strong>Es necesario prevenir la violencia contra la mujer&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>Todas las formas de violencia que sufre una mujer pueden afectar a su salud y su bienestar durante el resto de su vida, incluso mucho tiempo despu&eacute;s de ocurridas. Las v&iacute;ctimas corren mayor riesgo de presentar lesiones, depresi&oacute;n, trastornos de ansiedad, embarazos no deseados, infecciones de transmisi&oacute;n sexual (incluida la infecci&oacute;n por el VIH) y muchos otros problemas de salud. Adem&aacute;s, se trata de un problema que afecta a la sociedad en su conjunto y conlleva unos costos enormes que repercuten en el desarrollo general y en los presupuestos de los pa&iacute;ses.&nbsp;<\/p>\n<p>Para prevenir la violencia es preciso solventar las desigualdades econ&oacute;micas y sociales sist&eacute;micas, velar por el acceso a la educaci&oacute;n y al trabajo seguros e introducir cambios en las normas y las instituciones que discriminan por motivos de g&eacute;nero. Hay tambi&eacute;n otras intervenciones eficaces, como los programas aplicados para garantizar la disponibilidad de servicios esenciales para las mujeres que han sobrevivido a actos violentos, prestar apoyo a las organizaciones de mujeres, hacer frente a las normas sociales que perpet&uacute;an las desigualdades, reformar las leyes discriminatorias y potenciar los mecanismos jur&iacute;dicos pertinentes, entre muchas otras.<\/p>\n<p>Los pa&iacute;ses deben cumplir sus compromisos de aumentar y fortalecer la voluntad y el liderazgo pol&iacute;ticos para hacer frente a todas las formas de violencia contra la mujer, a trav&eacute;s de medidas como las siguientes:&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<ul>\n<li>&#8211; pol&iacute;ticas s&oacute;lidas que transformen las relaciones&nbsp;de&nbsp;g&eacute;nero y abarquen desde el cuidado de los ni&ntilde;os hasta la igualdad salarial, y leyes a favor de la igualdad de g&eacute;nero;<\/li>\n<li>&#8211;&nbsp; el fortalecimiento del sistema sanitario para garantizar que las v&iacute;ctimas que sobreviven a la violencia contra la mujer tengan acceso a servicios dedicados espec&iacute;ficamente a este fin y para que se las derive a otros servicios cuando sea necesario;<\/li>\n<li>&#8211;&nbsp; intervenciones en las escuelas y los centros de ense&ntilde;anza que cuestionen las actitudes y creencias discriminatorias, incluida la educaci&oacute;n sexual integral;<\/li>\n<li>&#8211;&nbsp; inversiones espec&iacute;ficas en estrategias de prevenci&oacute;n sostenibles y eficaces basadas en datos probatorios a nivel local, nacional, regional y mundial; y<\/li>\n<li>&#8211;&nbsp; una mayor recopilaci&oacute;n de datos e inversiones para efectuar encuestas de calidad sobre la violencia contra la mujer y obtener mejores mediciones de las diferentes formas de violencia que sufren las mujeres, entre ellas las m&aacute;s marginadas.&nbsp;<\/li>\n<\/ul>\n<\/blockquote>\n<p>Enlaces relacionados:<\/p>\n<div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.who.int\/features\/factfiles\/women\/es\/index.html\">&#8211; 10 datos sobre la salud de la mujer<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/www.who.int\/entity\/reproductivehealth\/publications\/violence\/9789241548595\/es\/index.html\">&#8211; Salud de la mujer<br \/>\n&#8211; Comprender y abordar la violencia contra las mujeres<br \/>\n&#8211; Estudio multipa&iacute;s de la OMS sobre salud de la mujer y la violencia dom&eacute;stica<br \/>\n&#8211; Respuesta a la violencia de pareja y a la violencia sexual contra las mujeres: resumen &#8211; Directrices de la OMS para la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica y las pol&iacute;ticas<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los nuevos datos hechos p&uacute;blicos por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) y sus asociados demuestran que la violencia contra la mujer&nbsp;contin&uacute;a siendo un problema generalizado y devastador y que se empieza a sufrir a edades alarmantemente tempranas. 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