{"id":22663,"date":"2022-05-04T00:05:15","date_gmt":"2022-05-04T04:05:15","guid":{"rendered":"https:\/\/contenidosportal.sld.cu\/editorhome\/?p=22663"},"modified":"2022-05-03T10:37:32","modified_gmt":"2022-05-03T14:37:32","slug":"de-los-oraculos-a-las-predicciones-pandemicas-una-historia-de-nuestra-obsesion-por-el-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contenidosportal.sld.cu\/editorhome\/2022\/05\/04\/de-los-oraculos-a-las-predicciones-pandemicas-una-historia-de-nuestra-obsesion-por-el-futuro\/","title":{"rendered":"De los or\u00e1culos a las predicciones pand\u00e9micas: una historia de nuestra obsesi\u00f3n por el futuro"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-22669 size-full\" src=\"https:\/\/contenidosportal.sld.cu\/editorhome\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2022\/05\/predecir-futuro.jpg\" alt=\"De los or\u00e1culos a las predicciones pand\u00e9micas: una historia de nuestra obsesi\u00f3n por el futuro\" width=\"150\" height=\"84\" \/>La crisis de la covid ha desatado la incertidumbre y estimulado una intensa actividad predictiva en medios y redes sobre qu\u00e9 nos espera. De ah\u00ed la oportunidad de la exposici\u00f3n La Gran Imaginaci\u00f3n: Historias del Futuro, que en la Fundaci\u00f3n Telef\u00f3nica repasa los futuros pasados, los modos de anticipar el porvenir y los escenarios posibles para los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<!--more--><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 vendr\u00e1 despu\u00e9s de la pandemia? \u00bfUna plaga todav\u00eda peor? \u00bfO retomaremos la senda del desarrollo y el avance tecnol\u00f3gico? \u00bfSe nos echar\u00e1 encima la cat\u00e1strofe ambiental cada d\u00eda m\u00e1s pr\u00f3xima? \u00bfO suceder\u00e9 algo totalmente inesperado? Cuestiones de este tipo nos atormentan desde que comenz\u00f3 el confinamiento y vuelven a asaltarnos a medida que aparecen nuevas variantes del coronavirus y el horizonte se torna m\u00e1s oscuro.<\/p>\n<p>Nada tiene de raro, siempre las coyunturas inciertas han dado alas a la imaginaci\u00f3n futurista. En la antig\u00fcedad, or\u00e1culos y hor\u00f3scopos buscaban desentra\u00f1ar lo que deparar\u00edan las guerras, las sequ\u00edas y los cometas que amenazaban con chocar con la Tierra. La Revoluci\u00f3n Industrial trajo consigo transformaciones que engendraron la ciencia ficci\u00f3n. Luego, del miedo a un holocausto nuclear surgir\u00eda la futurolog\u00eda.<\/p>\n<p>Nuestro convulso siglo XXI no se queda atr\u00e1s.<em> \u201cLa fragilidad de la presente expuesta por la pandemia ha exacerbado la preocupaci\u00f3n por el ma\u00f1ana\u201d<\/em> indica Ram\u00f3n Ramos, catedr\u00e1tico de la Universidad Complutense especializado en la sociolog\u00eda del tiempo.<\/p>\n<p>Por ello, no puede ser m\u00e1s oportuna la exposici\u00f3n <a href=\"https:\/\/www.fundaciontelefonica.com\/exposiciones\/la-gran-imaginacion-historias-del-futuro\/\"><em>La Gran imaginaci\u00f3n:\u00a0Historias del futuro<\/em><\/a>, \u00a0inaugurada en el Espacio Fundaci\u00f3n Telef\u00f3nica de Madrid. La muestra repasa las representaciones del ma\u00f1ana elaboradas en los \u00faltimos 250 a\u00f1os y nos hace reflexionar acerca las inc\u00f3gnitas abiertas por las actuales circunstancias.<\/p>\n<p><strong>Arqueolog\u00eda de los futuros pasados<\/strong><\/p>\n<p>Del repaso de esta arqueolog\u00eda de los futuros pasados, el visitante saca algunas certezas. Primera: la historia del futuro es relativamente breve, pues comienza en la Ilustraci\u00f3n; segunda: cada \u00e9poca la imagina de un modo que le es propia; y tercera: si bien no podemos predecir con certeza lo que vendr\u00e1, s\u00ed podemos inspirarlo y contribuir a que se materialice.<\/p>\n<p>La retrospectiva arranca con la publicaci\u00f3n en 1771, de una descripci\u00f3n del Par\u00eds del a\u00f1o 2440 <a href=\"https:\/\/www.akal.com\/libro\/el-ano-2440_35059\/\"><em>escrita por el franc\u00e9s Louis-S\u00e9bastien Mercier<\/em><\/a>.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 esa fecha? Porque antes se pensaba que el porvenir ser\u00eda m\u00e1s o menos igual a lo conocido. Es m\u00e1s, se cre\u00eda que estaba predeterminado, como si ya existiera en la mente de los dioses o estuviera escrito en un libro sagrado que solo unos pocos pod\u00edan entrever. Adivinar el ma\u00f1ana no serv\u00eda para modificarlo, sino \u00fanicamente para adaptarse mejor a lo inevitable.<\/p>\n<p><strong>Revoluci\u00f3n Industrial y Revoluci\u00f3n francesa<\/strong><\/p>\n<p>En el recorrido nos enteramos de que todo cambi\u00f3 con la Revoluci\u00f3n Industrial y la Revoluci\u00f3n francesa. Se tom\u00f3 conciencia de que el pasado ya no serv\u00eda de gu\u00eda, pues los d\u00edas venideros ser\u00edan enteramente novedosos.<\/p>\n<p>Con la idea de progreso, se dej\u00f3 de creer que \u201c<em>todo pasado fue mejor\u201d,<\/em> ya que la felicidad nos esperaba en el ma\u00f1ana. Alcanzar ese futuro feliz depend\u00eda solo de nosotros, ayudados por el avance tecnol\u00f3gico y la pol\u00edtica progresista<\/p>\n<p>La aceleraci\u00f3n de la sociedad capitalista gener\u00f3 la necesidad de anticipar el porvenir mediante m\u00e9todos racionales (la predicci\u00f3n) o imaginativos como la utop\u00eda, y proliferaron especulaciones que enseguida envejec\u00edan.<\/p>\n<p><strong>El retrofuturismo\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Al inter\u00e9s por los futuros caducos se le llama retrofuturismo, y la exposici\u00f3n en la Fundaci\u00f3n Telef\u00f3nica es un ejemplo de ello. All\u00ed se exhiben las primeras ediciones de la Utop\u00eda de Tomas Moro \u2014el libro que acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino que se aplicar\u00eda a toda sociedad ideal\u2014 junto con los carteles de pel\u00edculas como Metr\u00f3polis o Blade Runner, ya que en el siglo XX el cine tom\u00f3 el relevo a la literatura como generador de im\u00e1genes de futuro, con \u00e9nfasis en visiones dist\u00f3picas que mostraban la otra cara de las promesas ut\u00f3picas.<\/p>\n<p>El retrofuturismo trasluce la toma de conciencia de que el futuro es una construcci\u00f3n imaginaria, y, como tal, condicionada por la ideolog\u00eda de sus autores. Como se\u00f1al\u00f3 en la inauguraci\u00f3n Pablo Gonzalo, responsable de Cultura y Conocimiento Digital de la Fundaci\u00f3n, los prejuicios saltan a la vista en c\u00f3mo pensaban la cocina del ma\u00f1ana: sus artilugios prodigiosos pod\u00edan variar, pero \u201csiempre hab\u00eda una mujer a cargo\u201d.<\/p>\n<p>El reparto de las tareas dom\u00e9sticas era impensable y no digamos el matrimonio homosexual, del cual no hay el menor atisbo. Un sesgo machista que los escenarios perge\u00f1ados por el feminismo y por la\u00a0ciencia ficci\u00f3n LGBT han comenzado a corregir.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los mundos imaginados no se concret\u00f3, salvo una peque\u00f1a minor\u00eda (los viajes a la Luna, por ejemplo). \u00bfPura causalidad? \u201cNo\u201d, declara Jorge Camacho, el comisario de la exposici\u00f3n. <em>\u201cLa imaginaci\u00f3n futurista es muy mala para predecir el futuro, pero muy buena para inspirarlo. Un ejemplo actual es el proyecto en desarrollo del metaverso\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Camacho opina que <em>\u201csi al cabo de algunas d\u00e9cadas se convierte en realidad, no ser\u00e1 porque Neal Stephenson\u00a0lo haya predicho, sino porque aquellos empe\u00f1ados en desarrollarlo fueron inspirados por las historias de Stephenson y otros autores\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong>Cat\u00e1logo de predicciones fallidas<\/strong><\/p>\n<p>Sacando esas excepciones, el grueso de los futuros pasados constituye un cat\u00e1logo de predicciones fallidas, lo cual resulta decepcionante para quienes lo f\u00edan todo a la predicci\u00f3n. \u201cOcurre que se la confunde con la profec\u00eda y se cree en ella con una fe incondicional\u201d, advierte Ramos. Por eso, la futurolog\u00eda prefiere \u201chablar de escenarios en vez de predicciones\u201d, se\u00f1ala Camacho.<\/p>\n<p>Un escenario es la descripci\u00f3n de una posible situaci\u00f3n que puede ocurrir o no y nos orienta para concretarla o rechazarla.<\/p>\n<p>Una muestra la proporcionan los cuatro arquetipos representados en la exposici\u00f3n. Ideados por el estadounidense John Dator, un\u00a0\u2018pope\u2019\u00a0de los Future Studies, esquematizan opciones alternativas para el a\u00f1o 2050.<\/p>\n<p>El <strong>primero<\/strong> de estos arquetipos se denomina Crecimiento continuado: m\u00e1s globalizaci\u00f3n, automatizaci\u00f3n y desarrollo econ\u00f3mico (el futuro propugnado por pol\u00edticos y grandes empresas).<\/p>\n<p>El <strong>segundo<\/strong> es el Colapso: crisis total debido al cambio clim\u00e1tico, pandemias, meteoritos gigantes; guerras; ruina econ\u00f3mica&#8230;<\/p>\n<p>El <strong>tercero<\/strong> es la\u00a0Disciplina: la sociedad se impone severas reglas de consumo, producci\u00f3n y \u00e9tica que la hagan sostenible y solidaria.<\/p>\n<p>Y el <strong>cuarto<\/strong> es la\u00a0Transformaci\u00f3n: hechos imprevisibles trastocan repentinamente la globalizaci\u00f3n de un modo que posibilita un desarrollo equilibrado, bienestar social y respeto al ecosistemas.<\/p>\n<p>\u201cEl consenso de los visitantes es que estas instalaciones son muy provocadoras, particularmente el escenario de colapso, y les ayudan a evocar futuros deseables\u201d, comenta a SINC Camacho. Precisamente, uno de los objetivos de la muestra es, adem\u00e1s de promover una reflexi\u00f3n sobre el futuro, incitar <em>\u201ca una contribuci\u00f3n activa y cr\u00edtica en su proceso de construcci\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong>Futuros a la espa\u00f1ola\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que se trata escenarios globales concebidos en Estados Unidos. Pero \u00bfy los espa\u00f1oles? \u00bfC\u00f3mo imaginan el futuro de su pa\u00eds? De c\u00f3mo lo ve\u00edan en 1908 la exhibici\u00f3n brinda una muestra con El Hogar el\u00e9ctrico, un corto de Segundo de Chom\u00f3n acerca de un hotel automatizado. Espa\u00f1a no ha estado al margen de la <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/3623763\/_El_porvenir_esquivo_Una_breve_historia_del_futuro_en_la_Espa%C3%B1a_contempor%C3%A1nea_Claves_de_raz%C3%B3n_pr%C3%A1ctica_169_enero_febrero_2007_pp_44_52\"><em>historia del futuro<\/em><\/a>, defiende Javier Fern\u00e1ndez Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>Si bien el utopismo no prosper\u00f3 bajo la Contrarreforma, en el siglo XIX el liberalismo, el anarquismo y el socialismo defendieron la creencia en un futuro mejor, e incluso surgi\u00f3 una ciencia ficci\u00f3n a semejanza de la que Julio Verne y otros escrib\u00edan en naciones m\u00e1s desarrolladas.<\/p>\n<p><em>\u201cLa confianza ilustrada en que podemos modelar nuestro futuro cal\u00f3 principalmente en las \u00e9lites espa\u00f1olas, sin que desapareciese la idea cristiana de que el futuro es asunto divino y que Dios proveer\u00e1 para bien o para mal\u201d<\/em>, explica a SINC Javier Callejo, soci\u00f3logo de la Universidad Nacional de Educaci\u00f3n a Distancia (UNED).<\/p>\n<p>Callejo a\u00f1ade que <em>\u201ca partir de la Transici\u00f3n, se generaliz\u00f3 el optimismo en la capacidad de construir el futuro. La gente pensaba que vivir\u00eda mejor que sus padres y que sus hijos a su vez la superar\u00edan, pero esa confianza \u00faltimamente ha mermado\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Los estudios realizados por el investigador de la UNED y su equipo revelan que, <em>\u201ctras la crisis de 2012, los espa\u00f1oles comenzaron a sentir que el futuro se alejaba, aunque no perd\u00edan la esperanzaba, pues pensaban que, aunque les llevase m\u00e1s a\u00f1os, al final conseguir\u00edan un trabajo fijo o se comprar\u00edan un piso. Y pese a las dificultades en el plano individual, segu\u00edan apostando por un futuro colectivo\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Sus investigaciones recientes revelan un cambio: \u201c<em>Ahora miran el futuro desde una posici\u00f3n pasiva, pues no piensan que \u00e9ste despenda de ellos, sino de lo que hagan el Estado, la tecnolog\u00eda y los cient\u00edficos\u201d<\/em>, observa. \u201c<em>Y por primera vez hemos detectado un sector minoritario de la poblaci\u00f3n que descree de un futuro colectivo o individual. Est\u00e1 seguro de que la cat\u00e1strofe es inevitable y solo se pregunta: \u00bfcu\u00e1ndo acabar\u00e1 todo?\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong>Sobrecarga futurol\u00f3gica\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Aunque la exposici\u00f3n no lo destaca, el perfil de los <em>\u201cadivinadores\u201d<\/em> del futuro ha variado. Durante milenios, de sondearlo se encargaron los chamanes en las tribus, los astr\u00f3logos de palacio, los profetas religiosos\u2026 A ellos se sumaron en la Edad Moderna los utopistas y los cient\u00edficos; despu\u00e9s se a\u00f1adieron los fil\u00f3sofos, seguidos por los autores de ciencia ficci\u00f3n; y, finalmente, por los futur\u00f3logos con Herman Kahn y Alvin Toffler a la cabeza. En resumen:<em> la imaginaci\u00f3n futurista se ha vuelto menos elitista.\u00a0<\/em><\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, la tendencia ha dado un salto. Ahora predicen los tertulianos, los epidemi\u00f3logos, los economistas, los pol\u00edticos, los publicitarios, los internautas y las grandes empresas, pues estas, subrayaba Camacho en la inauguraci\u00f3n, adem\u00e1s de promover mundos de ensue\u00f1o vinculados a las nuevas tecnolog\u00edas, tambi\u00e9n \u201cproducen metodolog\u00edas para estudiar el futuro, como la prospectiva estrat\u00e9gica\u201d.<\/p>\n<p>Pero esta suerte de democratizaci\u00f3n, acelerada por el uso de las redes digitales, ha desembocado en un c\u00famulo de escenarios, muchos de ellos contradictorios. Se genera as\u00ed una\u00a0\u2018sobrecarga futurol\u00f3gica\u2019\u00a0que vuelve al horizonte a\u00fan m\u00e1s inescrutable. Y pese al fiasco de muchas anticipaciones, la ansiedad que nos causa la incertidumbre nos obliga a vivir tan pendientes de ellas como los antiguos griegos de sus or\u00e1culos.<\/p>\n<p>\u201c<em>Los medios de cada sociedad para sondear el porvenir pueden ser m\u00e1gicos o racionales, pero su mecanismo\u00a0psicol\u00f3gico sigue siendo el mismo\u201d<\/em>, apunta Ramos.<\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, <em>\u201clo que ha cambiado es que no consideramos las simulaciones hechas por ordenador con la ingenuidad con la que nuestros antepasados interpretaban el vuelo de los p\u00e1jaros, en el que ve\u00edan el designio infalible de un dios. Nosotros manejamos t\u00e9cnicas anticipatorias expuestas a fallos, y saberlo nos produce un gran desconcierto\u201d<\/em>, expresa el soci\u00f3logo, que tambi\u00e9n fue presidente del Centro de Investigaciones Sociol\u00f3gicas.<\/p>\n<p><strong>Cultura de la anticipaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El desconcierto tiene lugar en un momento en que los tiempos se est\u00e1n precipitando. Lo sugiere el concepto de \u201cGran Aceleraci\u00f3n\u201d pensado por Nobel de Qu\u00edmica, John Cruntzen: la transmisi\u00f3n del alocado ritmo de la actividad humana a las din\u00e1micas ecol\u00f3gicas, con el efecto de apresurarlas.<\/p>\n<p>Urge prever las consecuencias de este frenes\u00ed si queremos atajarlas, y eso nos obliga a mejorar los m\u00e9todos anticipatorios y a reducir la confusi\u00f3n causada por el marem\u00e1gnum de previsiones, muchas de las cuales versan sobre <em>\u201cla relaci\u00f3n de la humanidad con la naturaleza, en un abanico que va del optimismo tecnol\u00f3gico radical al catastrofismo igualmente radical\u201d<\/em>, apunta Ramos.<\/p>\n<p>Con la sobrecarga futurol\u00f3gica ocurre similar a las desinformaciones.<em>\u00a0\u00bfC\u00f3mo distinguir las previsiones elaboradas correctamente de las meras expresiones de deseos o desesperaci\u00f3n paranoica?<\/em><\/p>\n<p>Seg\u00fan Ramos, existen dos modos de encarar los futuros inciertos: \u201c<em>El primero consiste en adiestrar el pensamiento anticipador con el prop\u00f3sito de que la ciudadan\u00eda adquiera un conocimiento cr\u00edtico de las t\u00e9cnicas predictivas, las simulaciones, los escenarios, los paneles Delphi, etc\u2026\u201d. Se trata, pues, de otra faceta del alfabetismo cient\u00edfico. El segundo, m\u00e1s pr\u00e1ctico, \u201ces la confianza\u201d,<\/em> contin\u00faa el catedr\u00e1tico de la Complutense.<\/p>\n<p><em>\u201cLa mayor\u00eda de la gente, que no dispone de tiempo para adquirir ese conocimiento, se f\u00eda de quienes le inspiran m\u00e1s confianza; una opci\u00f3n que conlleva el riesgo de que adopten previsiones absurdas de supuestos expertos\u201d<\/em>, se\u00f1ala Ramos.<\/p>\n<p><em>\u201cLas luchas sociales y pol\u00edticas actuales son, en \u00faltima instancia, luchas sobre futuros\u201d<\/em>, concluye Ramos. En la misma l\u00ednea, Camacho agrega: \u201cLa imaginaci\u00f3n y construcci\u00f3n del futuro es un tema eminentemente pol\u00edtico. La pregunta siempre deber\u00eda ser: \u00bf<em>qui\u00e9n tiene la capacidad de imaginar futuros y el poder de construirlos?\u201d.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.agenciasinc.es\/Reportajes\/De-los-oraculos-a-las-predicciones-pandemicas-una-historia-de-nuestra-obsesion-por-el-futuro\"><strong>Fuente: SINC<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La crisis de la covid ha desatado la incertidumbre y estimulado una intensa actividad predictiva en medios y redes sobre qu\u00e9 nos espera. 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